LOS MEDIOS, CONTRA LA HUELGA GENERAL
Amarillo fuerte tirando a ocre
Martes, 5 Octubre , 2010
Antonio Peiró *
Calle de Hortaleza (Madrid), el 29-S, a las 10:54 horas. / Reportaje gráfico: Antonio Peiró.
“No veo ambiente de huelga general”, ha sido una de las frases más repetidas durante semanas por los portavoces de casi todo y la mayoría de los profesionales de la opinión, también llamados tertulianos, al parecer especialistas en ambiente sindical. Qué le vamos a hacer, piensas, si no lo ven, no lo ven, ignorando que vas a asistir a la enésima campaña de desinformación. Más cerca del 29-S observas que va subiendo el tono de quienes tienen el privilegio y la responsabilidad de conformar la opinión pública: “la huelga general es un error”, “es de manual que en crisis no se convocan huelgas generales”. En paralelo, ves que buena parte de los medios (especialmente los audiovisuales y digitales anclados en la derecha profunda) arrecia en su larga ofensiva contra “los sindicalistas”. Por supuesto, siguen sin ver clima. Pero llega el 9 de septiembre y CCOO y UGT reúnen a dieciséis mil delegados sindicales en Vistalegre (Madrid), aportando algo de calor y de color a este mundo supuestamente frío y gris de la protesta. Entonces la campaña (ya plenamente confirmada) dobla otra esquina “qué hacían todos esos fuera de su trabajo en horario laboral”, las lenguas se tornan lanzas y los insultos digitales suben decibelios, desde el simple “vagos” al truculento “hijos de puta”.
Gran Vía y Plaza del Callao (Madrid), el 29-S, a las 11:28.
En los días previos a la huelga general, columnistas, articulistas y las gentes de bien que controlan en la práctica el cotarro mediático se ganan el sueldo y empiezan a poner en circulación el “miedo ciudadano”, el “temor a los piquetes” y el “derecho a trabajar”. Los hay que, incluso, piden la dimisión de los dirigentes sindicales si la huelga fracasa, teniendo ya en la cabeza el titular del día después. Como si desconociesen la realidad televisiva actual de un sinfín de canales altamente tecnificados, aventuran que si las pantallas no se van a negro a las cero horas del 29 (como aquel 14-D de hace casi veintidós años y de televisión única), puede considerarse que la huelga no saldrá adelante.
En el colmo de la comprensión, uno puede entender que los medios de comunicación privados hayan sido convertidos en empresas multimedia, con inversores ajenos por completo al mundo de la información e intereses económicos y financieros globales más allá de los deberes clásicos del periodismo, pero es imposible asimilar que la pública estatal caiga en el desequilibrio absoluto a la hora de abordar cuestiones de tanta importancia. Así, TVE-La 1 emite un 59 segundos (22 de septiembre) con seis invitados beligerantes con la huelga o anodinos, según los casos: José Antonio Zarzalejos: “es un anacronismo”, Nuria Ribó: “es inoportuna, hay miedo a la violencia”, José Antonio Segurado: “es absurda”, José García: “obviamente no estoy a favor”, mientras el ex secretario general de CCOO, José María Fidalgo, adopta un tono suficiente y resabiado que le lleva a concluir con un mayestático “la huelga es inevitable, ni oportuna ni inoportuna, es peor”, y Arsenio Escolar pasa desapercibido. En RNE, Juan Ramón Lucas pone en antena un día antes (28 de septiembre) el llamado Gabinete de crisis, con cinco invitados, cuatro de ellos posicionados claramente en contra del paro: Pedro Sánchez (PSOE), Ramón Aguirre (PP), Emilio Olabarría (PNV), Alejandro Couceiro (CEIM-CEOE), y uno a favor, Toni Ferrer (UGT).
Calle de Atocha (Madrid), el 29-S, a las 14:47.
Con todo, lo peor está por llegar. El 29-S el Gobierno responde como todos los gobiernos, negando la mayor, eso sí, con vaselina socialdemócrata, y los periódicos de mayor difusión defendiendo lo suyo y titulando en contra de la protesta después de que la huelga general les obliga a cerrar con antelación (producto devaluado), imprimen entre la mitad y un tercio menos de páginas al mismo precio de un ejemplar normal (engaño comercial), con problemas en el reparto y, en Madrid, con cierre general de quioscos que impide la venta. Hablando de ventas, está muy bien eso del medir el impacto de la huelga según el gasto de energía, el porcentaje de tiendas abiertas y hasta el de empleados del pequeño y mediano comercio que van a trabajar, pero estaría mejor que la patronal hiciese público el volumen real de ventas del 29-S porque, al menos en Madrid, en las horas centrales de la huelga general, en las principales zonas comerciales del centro (Fuencarral, Montera, Gran Vía, Preciados, Sol, Carretas, Atocha) la mayoría de las tiendas no abren, en las que tienen el cierre levantado la ausencia de clientes es clamorosa y el vacío en las calles (algunas peatonales) indudable.
No obstante lo observado personalmente entre las once de la mañana y las dos y media de la tarde del miércoles, La Vanguardia titula al día siguiente “la actividad apenas se ve afectada en el centro de las principales ciudades”. Si a lo expuesto en el comercio del centro de la ciudad se añaden los polígonos cerrados, la no recogida de basuras, los problemas en el transporte público, el paro en grandes empresas y la afluencia a las manifestaciones, se comprenderá que los titulares de portada de El Mundo -“fracaso general”-, ABC -“fracaso general”-, La Razón -“fracaso de la huelga borroka”- y El País -“impacto moderado”-, se compadezcan mal con la realidad y, lo que es más grave, no se correspondan con el deber y la obligación de los medios de informar a la ciudadanía con veracidad, rigor e independencia.
Que el paro no ha sido total, seguro, siempre se puede exigir más a todo lo que no llega al cien por cien; que ha sido suficiente para mostrar un amplio rechazo colectivo a la reforma laboral y a los ajustes sociales, sin duda; que hay más trabajadores en contra de estos retrocesos de los que participaron en la huelga, también; que no ha sido un fracaso, fijo; ah, y de ambiente… muy bien.
(*) Antonio Peiró es periodista, miembro de la Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM) y coordinador de Acción Sindical de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP).
sábado, 9 de octubre de 2010
la depuradora de Pinedo. la fiscalia investiga posibles irregularidades cometidas en la citada sociedad.
EL PAIS CV.
La depuradora de Pinedo, que trata un tercio de las aguas negras de la Comunidad Valenciana, está gestionada desde hace unas semanas por la UTE (unión temporal de empresas) Aguas de Valencia, Agricultores de la Vega y Depuración de Aguas del Mediterráneo. Emarsa (Empresa Metropolitana de Aguas Residuales de Valencia, SA), que gestionaba hasta julio pasado la planta, está desde entonces en disolución y liquidacion.
El PP impuso su mayoría el pasado 26 de julio en la Entidad Metropolitana de Servicios Hidraúlicos (Emshi), propietaria de Emarsa, para disolverla por su abultada deuda. Emarsa arrastraba un déficit superior a los 16 millones de euros y, sin embargo, remuneraba a varios de sus directivos con un sueldo superior al que cobra el presidente del Gobierno español.
La gestión de la depuradora de Pinedo, ahora en manos de la unión temporal de empresas, salió a concurso público en septiembre. La nueva entidad encargada de tutelarla, la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), de la Generalitat, tiene pendiente la adjudicación definitiva por un plazo de cuatro años y una cantidad inicial de 84 millones de euros.
El Consell ha asumido la gestión de la planta pero no así los millones de euros de deuda que acumula Emarsa, una carga que tendrán que asumir los Ayuntamientos metropolitanos que controlaban la empresa.
La Emshi está constituida por medio centenar de poblaciones del área metropolitana de Valencia y encargada de proporcionar agua potable en alta a los municipios de su entorno. El alcalde de Manises, Enrique Crespo, del PP, es su presidente.
Los consejeros socialistas en Emarsa, encabezados por el alcalde de Albal, Ramón Marí, han solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Valencia para que investigue las posibles irregularidades cometidas en la citada sociedad.
La depuradora de Pinedo, que trata un tercio de las aguas negras de la Comunidad Valenciana, está gestionada desde hace unas semanas por la UTE (unión temporal de empresas) Aguas de Valencia, Agricultores de la Vega y Depuración de Aguas del Mediterráneo. Emarsa (Empresa Metropolitana de Aguas Residuales de Valencia, SA), que gestionaba hasta julio pasado la planta, está desde entonces en disolución y liquidacion.
El PP impuso su mayoría el pasado 26 de julio en la Entidad Metropolitana de Servicios Hidraúlicos (Emshi), propietaria de Emarsa, para disolverla por su abultada deuda. Emarsa arrastraba un déficit superior a los 16 millones de euros y, sin embargo, remuneraba a varios de sus directivos con un sueldo superior al que cobra el presidente del Gobierno español.
La gestión de la depuradora de Pinedo, ahora en manos de la unión temporal de empresas, salió a concurso público en septiembre. La nueva entidad encargada de tutelarla, la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), de la Generalitat, tiene pendiente la adjudicación definitiva por un plazo de cuatro años y una cantidad inicial de 84 millones de euros.
El Consell ha asumido la gestión de la planta pero no así los millones de euros de deuda que acumula Emarsa, una carga que tendrán que asumir los Ayuntamientos metropolitanos que controlaban la empresa.
La Emshi está constituida por medio centenar de poblaciones del área metropolitana de Valencia y encargada de proporcionar agua potable en alta a los municipios de su entorno. El alcalde de Manises, Enrique Crespo, del PP, es su presidente.
Los consejeros socialistas en Emarsa, encabezados por el alcalde de Albal, Ramón Marí, han solicitado a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Valencia para que investigue las posibles irregularidades cometidas en la citada sociedad.
SENSE REFERENT HISTORIC NI CULTURAL
La Comunitat sin nombre
LEVANTE MV 9 de octubre 2010
Símbolos. Ni "País Valencià", ni "Regne de València" ni siquiera "Comunitat Valenciana". La guerra de símbolos ha tenido un epílogo inesperado: el territorio fundado por Jaume I ha acabado llamándose "la Comunitat", a secas. En los últimos 195 comunicados oficiales de la Generalitat, "la Comunitat" vence por 215 a 184 apariciones a la "Comunitat Valenciana".
PACO CERDÀ VALENCIA Dice la Biblia que "al principio era el verbo, y el verbo estaba en Dios, y el verbo era Dios". En la patria de Jaume I, al principio era el sustantivo, Valencia, y el sustantivo iba seguido del Reino, y todo junto designaba al territorio común de los valencianos. Pero llegó la batalla de símbolos de la Transición y el sustantivo quedó rebajado a adjetivo: de Valencia a Valenciana, con la descafeinada Comunitat por delante. El gentilicio era degradado. Ahora, como si de un epílogo soterrado de aquella Batalla de Valencia se tratase, la práctica habitual ha desterrado cualquier referencia a Valencia del nombre más usual de nuestro territorio. Ahora es "la Comunitat". Al menos, así lo usa la Generalitat de forma mayoritaria en sus comunicados oficiales, según refleja un análisis pormenorizado de sus últimas notas.
En la semana pasada (del lunes 27 al domingo 3), la Generalitat elaboró 195 comunicados. En ellos, omitiendo los nombres de organismos o planes oficiales, aparece 215 veces la denominación "la Comunitat" y en 184 ocasiones se utiliza la "Comunitat Valenciana". Es decir, "la Comunitat" -así, en mayúsculas, como un nombre propio que no existe- copó el 53,9% de las ocasiones en que la Generalitat pretendía definir la autonomía valenciana. Y eso que el Estatut d'Autonomia no contempla esta denominación mutilada.
¿Tiene importancia este cambio no oficial bendecido por la política de hechos consumados? El sociólogo Vicent Flor, autor de una tesis sobre el anticatalanismo en la Comunitat Valenciana, cree que sí y lo atribuye a una estrategia doble. Por un lado, desvalencianizar a la población. Por otro, congraciarse electoralmente con los sectores de Alicante y Castelló sin conciencia valencianista y molestos con la denominación global de "valenciano". Porque, como subraya Flor, ésta es la única autonomía pluriprovincial que tiene una provincia que se llama igual que el conjunto del territorio autonómico (los otros casos son Madrid y Murcia).
El término "la Comunitat", añade Flor, es "una gota malaya que ahonda en el extrañamiento que la propia sociedad valenciana tiene de su cultura y sus tradiciones". "Decir 'la Comunitat', pues, es un paso más allá en este sentido. Además, es un paso lógico en la estrategia antivalencianista disfrazada de anticatalanismo que usa, precisamente, la institución encargada de promover activamente el sentimiento autonomista".
Los datos respaldan la tesis desafectiva que denuncia Flor. El último estudio del CIS pone de relieve que un 18,3% de valencianos preferiría que España fuese "un Estado con un único Gobierno central sin autonomías". Este nivel de centralismo uniformizante sólo es superado por Aragón, Castilla y León, y Madrid. Además, los valencianos son los terceros con mayor sentimiento de españolidad.
Sin referente territorial ni cultural
En este contexto no extraña el proceso onomástico que ha experimentado el territorio conquistado hace 772 años por Jaume I. El sociólogo Rafa Castelló, también profesor de la Universitat de València, lo explica: "El referente identitario es territorial y cultural. En el nombre, el Estatut anuló la reivindicación territorial del colectivo al descartar el término de 'País' o 'Regne' y elegir el de 'Comunitat', que se refiere a un grupo de personas sin espacio territorial. Por ejemplo, comunidad negra o comunidad gitana. Ahora, si quitas el referente cultural del nombre, que nos lo daba el adjetivo de 'Valenciana', ya no queda nada. Hemos desaparecido como colectivo nacional con aspiraciones territoriales y ahora estamos desapareciendo como colectivo diferenciado", asegura Castelló.
En esta misma línea profundiza Rafa Company, ex director del Muvim y coautor del Document 88 valencianista. "La Generalitat, que también ha perdido el gentilicio de forma oficial en el Estatut, ha acabado siendo una autonomía administrativa con poco aparato sentimental". A juicio de Rafa Company, "la pérdida del gentilicio en el nombre del territorio, más que una estrategia deliberada de la Generalitat y extendida a Canal 9, es el efecto de una inercia de vaciado valencianista que se ha producido sin oposición de la ciudadanía. Porque a algunos les molesta la palabra Valencia, y a otros no les hace falta". Y así, en la práctica, se ha mutilado la denominación oficial de una "Comunitat" que empieza a no tener nombre.
LEVANTE MV 9 de octubre 2010
Símbolos. Ni "País Valencià", ni "Regne de València" ni siquiera "Comunitat Valenciana". La guerra de símbolos ha tenido un epílogo inesperado: el territorio fundado por Jaume I ha acabado llamándose "la Comunitat", a secas. En los últimos 195 comunicados oficiales de la Generalitat, "la Comunitat" vence por 215 a 184 apariciones a la "Comunitat Valenciana".
PACO CERDÀ VALENCIA Dice la Biblia que "al principio era el verbo, y el verbo estaba en Dios, y el verbo era Dios". En la patria de Jaume I, al principio era el sustantivo, Valencia, y el sustantivo iba seguido del Reino, y todo junto designaba al territorio común de los valencianos. Pero llegó la batalla de símbolos de la Transición y el sustantivo quedó rebajado a adjetivo: de Valencia a Valenciana, con la descafeinada Comunitat por delante. El gentilicio era degradado. Ahora, como si de un epílogo soterrado de aquella Batalla de Valencia se tratase, la práctica habitual ha desterrado cualquier referencia a Valencia del nombre más usual de nuestro territorio. Ahora es "la Comunitat". Al menos, así lo usa la Generalitat de forma mayoritaria en sus comunicados oficiales, según refleja un análisis pormenorizado de sus últimas notas.
En la semana pasada (del lunes 27 al domingo 3), la Generalitat elaboró 195 comunicados. En ellos, omitiendo los nombres de organismos o planes oficiales, aparece 215 veces la denominación "la Comunitat" y en 184 ocasiones se utiliza la "Comunitat Valenciana". Es decir, "la Comunitat" -así, en mayúsculas, como un nombre propio que no existe- copó el 53,9% de las ocasiones en que la Generalitat pretendía definir la autonomía valenciana. Y eso que el Estatut d'Autonomia no contempla esta denominación mutilada.
¿Tiene importancia este cambio no oficial bendecido por la política de hechos consumados? El sociólogo Vicent Flor, autor de una tesis sobre el anticatalanismo en la Comunitat Valenciana, cree que sí y lo atribuye a una estrategia doble. Por un lado, desvalencianizar a la población. Por otro, congraciarse electoralmente con los sectores de Alicante y Castelló sin conciencia valencianista y molestos con la denominación global de "valenciano". Porque, como subraya Flor, ésta es la única autonomía pluriprovincial que tiene una provincia que se llama igual que el conjunto del territorio autonómico (los otros casos son Madrid y Murcia).
El término "la Comunitat", añade Flor, es "una gota malaya que ahonda en el extrañamiento que la propia sociedad valenciana tiene de su cultura y sus tradiciones". "Decir 'la Comunitat', pues, es un paso más allá en este sentido. Además, es un paso lógico en la estrategia antivalencianista disfrazada de anticatalanismo que usa, precisamente, la institución encargada de promover activamente el sentimiento autonomista".
Los datos respaldan la tesis desafectiva que denuncia Flor. El último estudio del CIS pone de relieve que un 18,3% de valencianos preferiría que España fuese "un Estado con un único Gobierno central sin autonomías". Este nivel de centralismo uniformizante sólo es superado por Aragón, Castilla y León, y Madrid. Además, los valencianos son los terceros con mayor sentimiento de españolidad.
Sin referente territorial ni cultural
En este contexto no extraña el proceso onomástico que ha experimentado el territorio conquistado hace 772 años por Jaume I. El sociólogo Rafa Castelló, también profesor de la Universitat de València, lo explica: "El referente identitario es territorial y cultural. En el nombre, el Estatut anuló la reivindicación territorial del colectivo al descartar el término de 'País' o 'Regne' y elegir el de 'Comunitat', que se refiere a un grupo de personas sin espacio territorial. Por ejemplo, comunidad negra o comunidad gitana. Ahora, si quitas el referente cultural del nombre, que nos lo daba el adjetivo de 'Valenciana', ya no queda nada. Hemos desaparecido como colectivo nacional con aspiraciones territoriales y ahora estamos desapareciendo como colectivo diferenciado", asegura Castelló.
En esta misma línea profundiza Rafa Company, ex director del Muvim y coautor del Document 88 valencianista. "La Generalitat, que también ha perdido el gentilicio de forma oficial en el Estatut, ha acabado siendo una autonomía administrativa con poco aparato sentimental". A juicio de Rafa Company, "la pérdida del gentilicio en el nombre del territorio, más que una estrategia deliberada de la Generalitat y extendida a Canal 9, es el efecto de una inercia de vaciado valencianista que se ha producido sin oposición de la ciudadanía. Porque a algunos les molesta la palabra Valencia, y a otros no les hace falta". Y así, en la práctica, se ha mutilado la denominación oficial de una "Comunitat" que empieza a no tener nombre.
jueves, 7 de octubre de 2010
domingo, 19 de septiembre de 2010
El Consell pide proteger los astilleros que pretenden urbanizar Quart y Manises
Noticia del LEVANTE MV.
Patrimonio reclama a los ayuntamientos que ordenen urbanísticamente la zona teniendo en cuenta que se trata de "un enclave industrial único"
ELCANO be de de relavancia local? i OBRADORS no ? que meu espliquen.
El Consell pide proteger los astilleros que pretenden urbanizar Quart y Manises abelard comes
CÈSAR GARCIA MANISES
La dirección general de Patrimonio de la Conselleria de Cultura ha informado a los Ayuntamientos de Quart de Poblet y Manises que el antiguo recinto industrial de Izar -conocido antiguamente como Elcano- debe tener la figura protectora de Bien de Relevancia Local al tratarse de un "enclave industrial único en nuestra Comunitat Valenciana", según recoge el informe firmado por la directora general Paz Olmos al que ha tenido acceso Levante-EMV.
Los responsables de Patrimonio alertan de que este inmueble -que alberga distintas naves de fabricación de motores para los barcos, una chimenea de ladrillos, la residencia de visitas, una balsa y una torre de refrigeración- "debe tenerse en cuenta" a la hora de ordenar el futuro de la zona situada entre los términos municipales de Quart y Manises.
La Generalitat interviene tras enterarse de la firma del convenio entre el consistorio que dirige la alcaldesa de Quart de Poblet, Carmen Martínez, y la empresa estatal SEPI para reclasificar y urbanizar más de 100.000 metros cuadrados. El consistorio de Manises, de momento, aún no se ha sumado al acuerdo. Y el pasado julio la firma estatal Infoinvest adjudicó la redacción del Master Plan para la planificación urbana y arquitectura a la Fundación Metrópoli, que preside el prestigioso arquitecto alicantino Alfonso Vegara, que contará con la ayuda del gabinete de Norman Foster.
"Esta vertiente patrimonial debe tenerse en cuenta en el momento de ordenar el futuro de la zona, asignando la figura protectora de Bien de Relevancia Local, con deslinde de los bienes constitutivos y de su correcta articulación de entorno, en la catalogación y regulación de los correspondientes planteamientos municipales, ambos en proceso de revisión", concluye el informe de Patrimonio remitido a los consistorios.
La conselleria constata que es un "significativo referente patrimonial" y como tal consta en el inventario de Bienes Inmuebles de carácter Etnológico de la Generalitat, que también engloba el patrimonio industrial. En este inventario se describe que la antigua factoría industrial -los astilleros cerraron en 2008- se creó por el Estado franquista en 1940 para fabricar motores de grandes barcos para la marina mercante.
ELCANO be de de relavancia local? i OBRADORS no ? que meu espliquen.
Patrimonio reclama a los ayuntamientos que ordenen urbanísticamente la zona teniendo en cuenta que se trata de "un enclave industrial único"
El Consell pide proteger los astilleros que pretenden urbanizar Quart y Manises abelard comes
CÈSAR GARCIA MANISES
La dirección general de Patrimonio de la Conselleria de Cultura ha informado a los Ayuntamientos de Quart de Poblet y Manises que el antiguo recinto industrial de Izar -conocido antiguamente como Elcano- debe tener la figura protectora de Bien de Relevancia Local al tratarse de un "enclave industrial único en nuestra Comunitat Valenciana", según recoge el informe firmado por la directora general Paz Olmos al que ha tenido acceso Levante-EMV.
Los responsables de Patrimonio alertan de que este inmueble -que alberga distintas naves de fabricación de motores para los barcos, una chimenea de ladrillos, la residencia de visitas, una balsa y una torre de refrigeración- "debe tenerse en cuenta" a la hora de ordenar el futuro de la zona situada entre los términos municipales de Quart y Manises.
La Generalitat interviene tras enterarse de la firma del convenio entre el consistorio que dirige la alcaldesa de Quart de Poblet, Carmen Martínez, y la empresa estatal SEPI para reclasificar y urbanizar más de 100.000 metros cuadrados. El consistorio de Manises, de momento, aún no se ha sumado al acuerdo. Y el pasado julio la firma estatal Infoinvest adjudicó la redacción del Master Plan para la planificación urbana y arquitectura a la Fundación Metrópoli, que preside el prestigioso arquitecto alicantino Alfonso Vegara, que contará con la ayuda del gabinete de Norman Foster.
"Esta vertiente patrimonial debe tenerse en cuenta en el momento de ordenar el futuro de la zona, asignando la figura protectora de Bien de Relevancia Local, con deslinde de los bienes constitutivos y de su correcta articulación de entorno, en la catalogación y regulación de los correspondientes planteamientos municipales, ambos en proceso de revisión", concluye el informe de Patrimonio remitido a los consistorios.
La conselleria constata que es un "significativo referente patrimonial" y como tal consta en el inventario de Bienes Inmuebles de carácter Etnológico de la Generalitat, que también engloba el patrimonio industrial. En este inventario se describe que la antigua factoría industrial -los astilleros cerraron en 2008- se creó por el Estado franquista en 1940 para fabricar motores de grandes barcos para la marina mercante.
viernes, 17 de septiembre de 2010
ANDRÉS PERELLÓ ¡Valencia, levántate y anda!
ANDRÉS PERELLÓ
¡Valencia, levántate y anda!
Si Cristo apareciera en la Comunidad Valenciana y viera a los que, igual presiden procesiones, que encabezan los Te Deum, se calzan tejas con ricas mantillas, que justifican la desaparición del dinero de todos los valencianos, encubren la corrupción, ocultan las cuentas al Parlamento, no pagan sus deudas y carecen de misericordia con los impedidos y los dependientes, se dirigiría a toda la multitud que habita esta Comunidad y diría: "Valencia, levántate y anda". O ¡Valencians en peu alceu-se!, si fuera valenciano. Es eso lo que necesita la Comunidad, despertarse y andar de nuevo para salir del colapso. No es ya lo despilfarrado, lo sustraído o el deterioro de los servicios públicos, es el mal ejemplo, la perversa pedagogía/ideología de socialización de la corrupción a la que nos ha llevado el PP de Camps,
"Si nos ponemos en pie y andamos, lo demás vendrá rodado. Hay mucha vida y esperanza tras el PP"
El trío Gürtel, Brugal, Fabra con el denominador común del cohecho con imputaciones que van desde el fraude y la revelación de secretos hasta el tráfico de influencias; son un ejemplo de superación de la berlusconización italiana
¿No es, de hecho, la famosa ley mordaza que quiso imponer Berlusconi una realidad en la práctica en Canal 9?
Es verdad que la narcotización que se ha intentado provocar con el ruido de potentes coches y el viento de las velas puede haber distraído la atención de los valencianos. Pero no es menos cierto que ya no hay excusa, que la evidencia es demoledora: o se acepta el despilfarro de lo público y la corrupción como conductas socialmente admitidas, o se rechazan con la fuerza de la democracia.
La ciudadanía no puede dar la espalda a la realidad, a la evidencia de que los dieciséis años del PP en la Comunidad suponen el mayor número de imputados por corrupción de la historia de la democracia valenciana. Lo que no sucedió en trece años de gobierno socialista de Joan Lerma. Ya se puede comparar. Es un hecho que la mayor parte de los políticos que fueron procesados durante la anterior legislatura por escándalos económicos volvieron a ser elegidos.
¿Qué ocurre? Es como si los valencianos hubieran dejado de creer en el poder de su voto y, por extensión, en la democracia.
Por eso, partidos progresistas, sindicatos, movimiento asociativo, intelectuales y, en general, toda la ciudadanía valenciana hemos de reflexionar, unir fuerzas y hacer sonar el despertador de la esperanza. Puede que algunos no hayamos hecho lo posible para evitar el desencanto del electorado de izquierdas, y hayamos quedado desorientados ante tamaño avance de la fuerza de la derecha más retrograda de España. Pero ya no hay lugar para el lamento.
Al igual que Berlusconi no debe ser la imagen de la historia de Italia (socia fundadora de la Unión Europea, cuna de Da Vinci, Pirandello o Darío Fo), el PP de Camps no pueden ocultar aquel País Valencià que acogió al Gobierno de la Segunda República, la de Vicente Blasco Ibáñez, la Comunidad de la Música -tan maltratada ahora-, la cuna de Miguel Hernández... Una Valencia liberal y laica, que sigue existiendo aunque esté adormecida o sencillamente cansada de la deriva del escenario político.
Las elecciones del mes de mayo nos van a otorgar una oportunidad para sacudir conciencias, explicar proyectos, y dignificar la política como elemento clave de transformación de la sociedad y no como una herramienta para el beneficio propio. Y sobre todo para poner delante de los valencianos las cuentas de la Generalitat en claro y con transparencia, para que todos sepan cuánto debemos, cuánto se ha sustraído, qué podemos hacer con lo que queda y a qué hemos de renunciar. Es necesario para la catarsis que la Comunidad necesita.
Quizás saber lo que conviene a los valencianos sea complicado, pero que el PP ya no conviene a esta Comunidad es muy evidente. Cualquier cosa sería ya mejor que el PP, y lo que hay enfrente, la alternativa socialista, cualquiera que sea su candidato, no es cualquier cosa.
Volvamos a la pedagogía y la dialéctica, frente al populismo de gente que se arropa en banderas para tapar los agujeros de la caja. Frente a opacidad transparencia, frente a hipocresía y doble moral, sinceridad, frente a confesionalismo, laicidad y libertad, frente a la manipulación, democracia informativa... Hay alternativa.
La sociedad valenciana ha de ser capaz de revelarse contra el "estás conmigo o contra la Comunidad Valenciana" que predica Francisco Camps, contra la identificación del PP como la imagen la Comunidad Valenciana y los valencianos. Contra esa rémora que suponen Camps y su Gobierno. Si nos ponemos en pie y andamos, lo demás vendrá rodado. Después del PP hay mucha vida y mucha esperanza.
Andrés Perelló es Eurodiputado por el PSOE.
¡Valencia, levántate y anda!
¡Valencia, levántate y anda!
Si Cristo apareciera en la Comunidad Valenciana y viera a los que, igual presiden procesiones, que encabezan los Te Deum, se calzan tejas con ricas mantillas, que justifican la desaparición del dinero de todos los valencianos, encubren la corrupción, ocultan las cuentas al Parlamento, no pagan sus deudas y carecen de misericordia con los impedidos y los dependientes, se dirigiría a toda la multitud que habita esta Comunidad y diría: "Valencia, levántate y anda". O ¡Valencians en peu alceu-se!, si fuera valenciano. Es eso lo que necesita la Comunidad, despertarse y andar de nuevo para salir del colapso. No es ya lo despilfarrado, lo sustraído o el deterioro de los servicios públicos, es el mal ejemplo, la perversa pedagogía/ideología de socialización de la corrupción a la que nos ha llevado el PP de Camps,
"Si nos ponemos en pie y andamos, lo demás vendrá rodado. Hay mucha vida y esperanza tras el PP"
El trío Gürtel, Brugal, Fabra con el denominador común del cohecho con imputaciones que van desde el fraude y la revelación de secretos hasta el tráfico de influencias; son un ejemplo de superación de la berlusconización italiana
¿No es, de hecho, la famosa ley mordaza que quiso imponer Berlusconi una realidad en la práctica en Canal 9?
Es verdad que la narcotización que se ha intentado provocar con el ruido de potentes coches y el viento de las velas puede haber distraído la atención de los valencianos. Pero no es menos cierto que ya no hay excusa, que la evidencia es demoledora: o se acepta el despilfarro de lo público y la corrupción como conductas socialmente admitidas, o se rechazan con la fuerza de la democracia.
La ciudadanía no puede dar la espalda a la realidad, a la evidencia de que los dieciséis años del PP en la Comunidad suponen el mayor número de imputados por corrupción de la historia de la democracia valenciana. Lo que no sucedió en trece años de gobierno socialista de Joan Lerma. Ya se puede comparar. Es un hecho que la mayor parte de los políticos que fueron procesados durante la anterior legislatura por escándalos económicos volvieron a ser elegidos.
¿Qué ocurre? Es como si los valencianos hubieran dejado de creer en el poder de su voto y, por extensión, en la democracia.
Por eso, partidos progresistas, sindicatos, movimiento asociativo, intelectuales y, en general, toda la ciudadanía valenciana hemos de reflexionar, unir fuerzas y hacer sonar el despertador de la esperanza. Puede que algunos no hayamos hecho lo posible para evitar el desencanto del electorado de izquierdas, y hayamos quedado desorientados ante tamaño avance de la fuerza de la derecha más retrograda de España. Pero ya no hay lugar para el lamento.
Al igual que Berlusconi no debe ser la imagen de la historia de Italia (socia fundadora de la Unión Europea, cuna de Da Vinci, Pirandello o Darío Fo), el PP de Camps no pueden ocultar aquel País Valencià que acogió al Gobierno de la Segunda República, la de Vicente Blasco Ibáñez, la Comunidad de la Música -tan maltratada ahora-, la cuna de Miguel Hernández... Una Valencia liberal y laica, que sigue existiendo aunque esté adormecida o sencillamente cansada de la deriva del escenario político.
Las elecciones del mes de mayo nos van a otorgar una oportunidad para sacudir conciencias, explicar proyectos, y dignificar la política como elemento clave de transformación de la sociedad y no como una herramienta para el beneficio propio. Y sobre todo para poner delante de los valencianos las cuentas de la Generalitat en claro y con transparencia, para que todos sepan cuánto debemos, cuánto se ha sustraído, qué podemos hacer con lo que queda y a qué hemos de renunciar. Es necesario para la catarsis que la Comunidad necesita.
Quizás saber lo que conviene a los valencianos sea complicado, pero que el PP ya no conviene a esta Comunidad es muy evidente. Cualquier cosa sería ya mejor que el PP, y lo que hay enfrente, la alternativa socialista, cualquiera que sea su candidato, no es cualquier cosa.
Volvamos a la pedagogía y la dialéctica, frente al populismo de gente que se arropa en banderas para tapar los agujeros de la caja. Frente a opacidad transparencia, frente a hipocresía y doble moral, sinceridad, frente a confesionalismo, laicidad y libertad, frente a la manipulación, democracia informativa... Hay alternativa.
La sociedad valenciana ha de ser capaz de revelarse contra el "estás conmigo o contra la Comunidad Valenciana" que predica Francisco Camps, contra la identificación del PP como la imagen la Comunidad Valenciana y los valencianos. Contra esa rémora que suponen Camps y su Gobierno. Si nos ponemos en pie y andamos, lo demás vendrá rodado. Después del PP hay mucha vida y mucha esperanza.
Andrés Perelló es Eurodiputado por el PSOE.
viernes, 10 de septiembre de 2010
C O N F E R E N C I A “Fer literatura a Quart i a l’Horta Sud” Autor Antoni Zaragozà
l’estornell
Club de lectura en valencià quart de poblet-manises
EXTRA juny 2010
C O N F E R E N C I A
“Fer literatura a Quart i a l’Horta Sud”
Autor : Antoni Zaragozà
Setmana cultural Amics de la Passejà
FER LITERATURA A QUART I A L‟HORTA SUD
Els meus benvolguts “Amics de la Passejà” m'han demanat, molt amablement, de participar en aquestes jornades festiu-culturals, amb una intervenció sobre el tema “Fer literatura a Quart i a l'Horta Sud”, el sentit de la qual, haig de confessar, se m'escapa. Tot i tindre dubtes molt raonables sobre les meues possibilitats de poder aportar alguna cosa nova, original, o simplement interessant, he acceptat la petició. Intentaré, doncs, oferir-ne alguna impressió, sens dubte més personal que altra cosa, i, sobretot, el propòsit de poder desenvolupar tot un seguit de reflexions, o si ho preferiu divagacions, entorn a la relació literatura-societat que, si més no, per a mi és allò que realment més m'interessa. El tema és vast, important i, ausades, dóna massa de sí. Deixeu-me que vós diga de bestreta que, en aquest vincle entre literatura-societat, rau totes les característiques que la defineix amb major eloqüència: la contradicció permanent. Una contradicció, val a dir, que ha vingut oscil·lant entre dos conceptes antagònics, principalment: “amor/odi”, “sentiment/interessos”.
La literatura està unida, lligada, a la llengua, i això és inqüestionable; i com la llengua pertany a la societat, literatura i societat s‟influencien i es condicionen i es reflecteixen mútuament. Això és una obvietat. El fet, a més, que la idiosincràsia pròpia de la societat determina d‟alguna manera el procés de la creació literària, i que, alhora aquesta, bé voluntàriament o involuntària, pretén també d‟alguna manera influir en el teixit social, és igualment una obvietat. En el cas, però, de la literatura valenciana, pels seus condicionants, sociològics, sociolingüístics i polítics, i concretament en el fet de fer literatura a Quart i a l‟Horta Sud, o a qualsevol altra comarca del País Valencià, dels Països Catalans –ahir, despús-ahir, però hui i demà-, té unes connotacions dramàtiques, si més no voluntaristes, fins esdevindré una verdadera professió de fe. També en té d‟altres motivacions sòcioeconòmiques per les quals un autor valencià, català o mallorquí, li és hui impossible viure (o sobreviure) com a escriptor en català –deixant de banda les rares i escasses excepcions. Perquè, si ens centrem en el tema, el ver problema no és si és aquesta consideració o l‟altra, sinó escriure, fer literatura.
I si ens referim específicament a la literatura que es fa al País Valencià, els problemes bullen com la cassola en forn. Autors i obres d‟una inqüestionable qualitat s‟enfronten amb l‟allau de reptes suara esmentats, a més d‟una administració que li gira
l‟esquena, i amb una societat que no llig, i que a més se sent orgullosa de la seua mediocritat i analfabetisme funcional. Parlar, doncs, de la literatura valenciana actual –a Quart, a l‟Horta, o a qualsevol altre racó del nostre país-, és parlar de la societat valenciana (de la seua evolució, dels seus afanys, dels seus fracassos, dels seus neguits, dels seus èxits, de la seua complexitat, al capdavall).
Tanmateix, demane, de bestreta, disculpes, si comence aquesta intervenció parlant d'algunes obvietats poc convencionals. Perquè, una de les causes de la nostra incapacitat per a comprendre les coses que passen en aquest món, rau justament en l'oblit (interessat o no) de les evidències més immediates.
La principal característica de la literatura és la del llenguatge com a forma d'expressió; el llenguatge escrit, concretament, que és d‟allò de què parlem. Atesa, però, la diversitat de llenguatges i textos, haurem de destriar els de literatura artística dels de literatura dita utilitària. De manera que, a partir d'ara, quan parle de literatura, em referiré únicament a aquell llenguatge que cerca, a través de l'estètica i les belles formes, commoure el lector, influir en la seua consciència, recrear el món, fer possible la realitat. Parlaré, doncs, de textos on hi trobarem la bellesa infinita que ens proporciona el plaer de la fantasia, de l'emoció, a través de la paraula llegida.
El llenguatge està fet, simplement, de paraules. Açò és una altra evidència. Les paraules són un invent extraordinari. Al Gènesi, si no recorde malament, se'ns diu que “el principi era el verb”. El principi de totes les coses (de totes) era el verb, és a dir, el nom de les coses. Quan el déu del Gènesi diu allò de “que es faça la llum” , la llum es féu”; quan digué allò de “que es facen les plantes, i els arbres, i els animals”, i les plantes, arbres i animals foren creats, el que ens vol dir el Gènesi és que, a través de les paraules, creem el món, la realitat de les coses. Quan García Màrquez, a Cien años de soledad, posa en boca del màgic Melquíades: “Las cosas tienen vida pròpia, todo es cuestión de despertarles l'ànima”, el sentit és diàfan: en invocar el nom de les coses,
aquestes desperten a la realitat i es fan reals. Conten que Fernando Pessoa contemplava, a trenc d‟alba, tots els matins del món, les primeres clarors del dia a través del finestró de la mansarda; després escrivia en una llibreta de tapes roges les
formes, els colors, les sensacions, els sentiments que n‟havia sentit, gaudit. Només així Pessoa tingué la certesa que el món, cada matí, cada nou dia, agafava forma, es feia realitat.
Cada llengua entén el món i el crea d'una manera concreta, singular i diferent de les altes; la llengua adquireix personalitat a través de les paraules, convertint-se en el verdader eix vertebrador de tot un poble, allò que el defineix com no ho fa cap altra cosa. Francesc Ferrer Pastor em digué “la llengua és allò que dóna unitat als pobles”. Incontestable aquesta evidència que, sovint, ens passa desapercebuda. Per tant, llengua i identitat van unides, lligades indestriablement. Això sí té unes implicacions importants, molt importants. Pensem tan sols que la supressió o anul·lació d‟una llengua comporta la anihilació d‟una identitat, la desaparició d‟un poble, la mort d‟un món.
Amb les paraules podem transmetre pensaments i idees. Açò també és una obvietat. Fins l‟aparició de la impremta, els pensaments i les idees, la comprensió del món, es transmetien a través de còpies fetes a mà, a rajaploma, pels seus autors, que el convertien en un treball ímprobe i feixuc. Amb la impremta, l'invent més extraordinari que ha creat la humanitat, el textos circularen més de pressa alhora que arribaren a molta més gent. Des de llavors, el llibre adquirí, per a segons quins estaments socials, un caràcter marcadament subversiu, perillós. A la novel·la de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, hi trobem que els llibres són requisats i cremats, en un reflex de les falles que en feren la Inquisició i els nazis. Encara es pot arribar a més: a 1984, George Orwell ens descriu l‟infern social que el govern arriba a bastir reformant, dia rere dia, la gramàtica fins convertir-la en una Nova Llengua com més va més mancada d‟expressions i lèxic. Sabedors que empobrint i reduint la llengua s‟acaba amb la llibertat d‟expressió i la llibertat de pensament; la finalitat és que els ciutadans acaben perdent la llibertat. Recordem que també en les democràcies actuals, els llibres se silencien, s‟ignoren i són substituïts, molt subtilment, per imatges fascinants, espectacles hipnòtics, entreteniments per a perdre el temps, el no-res, una buidor esfereïdora.
La literatura valenciana actual, a l‟Horta o a qualsevol altra comarca del País Valencià, si bé troba les seues arrels clàssiques en la portentosa obra
d‟Ausias March, l‟elegància de Jordi de Sant Jordi, la modernitat de Joanot Martorell, el model de valenciana prosa de Roís de Corella, parteix, sens dubte, des del temps de l‟anomenada Renaixença, en què hom malda per reviscolar la llengua i la literatura de la mort a què l‟havien condemnat el llarg i ensopit temps de decadència, amb què la noblesa, el clergat i els regidors de la cosa pública les havien abandonades, menyspreat i girat l‟esquena, mentre el poble, que encara se sabia poble, mantenia totalment viva la llengua pròpia, la que els transmeteren i llegaren els seus majors. En unes societats, com les d'hui dia, on tot és efímer i amerat de frivolitat, reflexionar des del passat ens pot donar una nova perspectiva del que som i del que ens envolta, de què és allò que anomenem Literatura valenciana i de tot allò que la defineix.
La Renaixença fou la manifestació a casa nostra del corrent romanticista que recorria tota Europa, i que, influït pel naturalisme, cercava en les arrels primigènies comunes –mites, llegendes i història-, un mateix passat, una mateixa cultura, un mateix tarannà, allò que donava cohesió a un poble, que conformava la seua idiosincràsia i el definia enfront dels altres. Així, la Renaixença, al País Valencià, pretenia la recuperació, el redreçament i la restauració de les lletres i la literatura nostrada, abandonada a la seua sort durant la llarguíssima nit de la Decadència. Fet i fet, es tractava de rescatar de davall de la pols del temps, les fites i referències del nostre Segle D'Or, de l'esplendorós XV valencià, amb què reviscolar l'orgull arrelat a la idea del fet natural valencià. A tall d'exemple, val a citar la cèlebre estrofa del poeta Tomàs de Villarroya, escrita el 1840 i considerada com l'inici de la Renaixença valenciana:
“Àngel que Déu per mon conhort envia,
celestial visió de mos ensòmits d'or,
imatge d'il·lusions i poesia,
Delícia del meu cor.
Amb ta llaor desplegaré jo els llavis
I una cançó diré filla del cel,
En l'oblidada llengua de mons avis,
Més dolça que la mel.”
Cal remarcar-n‟hi un vers, només, “en l‟oblidada llengua de mons avis”, perquè ens adonem de quina era la pretensió dels prohoms de la Renaixença valenciana: rescatar de l‟oblit la llengua dels majors, dels ancestres. Òbviament, però, a aquests prohoms se‟ls oblidà –a ells, sí- que la llengua no s‟havia perdut en l‟oblit, que el poble la mantenia ben viva. Però, malgrat les bones intencions i la, sens dubte, importància d'aquest moviment, els seus dèficits, limitacions i mancances, foren més aïnes producte del feixuc llast que arrossegava: un provincianisme sumís als cànons i pautes dictades des de Madrid, una ideologia petitburgesa, anquilosada en el conservadorisme més ranci, tradicionalista i religiós, que l'amerava de dalt a baix. La Renaixença valenciana, contràriament a la catalana, i per voluntat dels seus promotors, en quedà desvinculat del fenomen literari i de tot lligam social i polític. El col·lectiu que encapçalava Teodor Llorente s'hi resistí, com bons neuròtics, a reconèixer la identitat de la personalitat valenciana; els seus interessos de classe (recordem que tots eren d'ideologia conservadora, tradicionalista i religiosa, i provenien de l'ús i conreu del castellà, en què havien aprés a escriure i es relacionaven amb les amistats i els familiars) creant una corretjosa barrera impermeable a una presa de consciència d'acord amb la realitat del País. La vera realitat és que els homes de la Renaixença manifestaren sempre uns profunds i sincers sentiments d‟enyorança i estima per la llengua morta dels seus avis; ells tindrien el privilegi de fer-li els darrers honors. La cita, ara, és un dels més destacats representants d'aquest col·lectiu, Vicent Boix, en un poema seu:
“Vullc plorar sobre la història
d'altres temps desapareguts
i fer clams i clams aguts
en llaor d'aquella glòria.”
I Teodor Llorente, màxim representant de la nostra Renaixença, és encara més explícit:
“Mes no vullgau que tornen de nou los antics segles,
puix morts estan per sempre los Jaumes i els Borrells
...
de venerats sepulcres, no remogam les cendres.”
I per acabar-ho de reblar, cal citar un poema d'un altre gran patriota, Juan Janini, qui, ja sense embuts ni màscares, gemegava d'aquesta mena i amb aquesta llengua, la seua:
“En nombre de la patria, yo os conjuro
No golpeéis su combatido muro...
No os expreséis de tan diversos modos,
Dejad esa quimera,
Y a España, nuestra madre, hermanos todos,
Hablemos todos en igual manera.”
En resum, com bé ha deixat escrit Vicent Pitarch, “(...) els escriptors autòctons foren incapaços de prestar-li a l'idioma el mínim de dignitat per a fer-lo vehicle d'expressió a tots els nivells. Els lletraferits amb pretensions „cultes' escriurien, doncs, en castellà”. ¿Com influí la Renaixença en la realitat social valenciana? Poc i escassament. El gruix de la societat de llavors s‟acontentava feliçment en la seua ignorància i analfabetisme crònic. Només una xicoteta part de la menestralia sabia llegir, però el seu consum es reduïa només a llargs fulletons romàntics, o novel·les costumbristes, sempre escrites en castellà. Amb tot i això, Llorente i el grup que
arrossegà, seguiren conreant la poesia en la llengua vernacla, que ja no abandonarien, fet que per a Pérez Muntaner demostraria que davant “el fracàs evident de la Renaixença en la consecució de revifar, redreçar i acostar la llengua al poble, no es pot dubtar que si més no feren forat.
I si la literatura era pràcticament desconeguda, no passa el mateix amb el teatre, que Gaudí d‟una extraordinària acceptació.
Les claus: la crua situació cultural valenciana, pel que respecta a la llengua, va obligar a què el llenguatge dramatúrgic en patís fortes concessions: un llenguatge entenedor, sense massa preocupacions per la correcció, situacions fàcilment reconeixibles, i, sobretot, una argumentació basada en la comicitat, la comèdia, ”LO còmic”. Seran, doncs, representacions i peces curtes, o breus: sainets còmics, sobretot, quadres de costums i paròdies de diversa mena. I una última concessió: les representacions generalistes, les peces més significatives i importants, eren sempre textos escrits en castellà.
Les raons: Josep Bernat i Baldoví serà l'autor que convertirà les peces costumistes, amb què s'inicià, en paròdies efectives, per la immediata resposta del públic, i efectistes, per la impostura de la seua representació i la grolleria més reeixida. En el teatre que conreà aquest tan estimat autor, s'imposà la manca absoluta d'una mínima cura lingüística, l'ortografia aclaparadorament castellanitzada, i el variadíssim lèxic i les expressions més populistes. En l‟altra figura rellevant del teatre, Eduard Escalante, en trobem, tanmateix, un autor més matisable, subtil. El seu teatre és una bona mostra de la societat valenciana de les acaballes del XIX i les primeries del XX. Divideix les representacions en dos estaments: per una part, aquells personatges que conformen les classes populars, el poble, els llauradors, principalment, els botiguers, les mestresses de casa, etc., que, en el text d'Escalante, seran sempre valencianoparlants; i aquells que representen les classes benestants, burgeses i cultes: advocats, notaris, regidors de la cosa pública, clergat, etc., que, al seu torn, sempre parlaran en castellà. Esplèndidament estudiat per Aracil, Escalante només fa que reflectir en el seu teatre la realitat social valenciana. I el missatge era ben explícit: si algun dels personatges del poble –valencianoparlant- , vol eixir-se'n i assolir una major benestar econòmic, adquirir major cultura i, en definitiva, ser quelcom en la vida, ho
havia de fer, obligatòria i indefectiblement, a través del castellà. Perquè el castellà era, segons Lluís V. Aracil, “una mena de monopoli esotèric de la classe superior”, un marcador social de prestigi.
Enmig de tanta ignomínia, apareix la figura hercúlia de Vicent Blasco Ibáñez. Blasco, que inicià la seua carrera d'escriptor amb vàries novel·les primerenques en valencià, engrescat per Llombart, prompte s'adonà que els seus somnis i ambicions eren en un altre lloc, a ponent, i en una altra llengua, el castellà. Home d'una personalitat aclaparadora, valencianista (a la seua manera), Joan F. Mira es pregunta què haguera passat, què haguera sigut de la narrativa valenciana, si Blasco no hagués fet la seua espantada, i haguera seguit escrivint en valencià, assolint els mateixos èxits i la mateixa popularitat que tingué, i encara encara en gaudeix la seua obra en castellà. Però dimití (a la seua manera) d‟aquest valencianisme i, de Madrid estant, i escrivint en castellà, n‟obtingué un èxit i un prestigi sense precedents, fora, però també a dins de casa nostra.
El nou segle s'inicia amb la consolidació del caràcter provincià del nostre País. La província actuarà de verdadera frontera, trencarà els lligams que uneixen tot el territori i les ciutats germanes es donaran l'esquena. El sucursalisme és, doncs, ja un fet, en haver-se decidit, les classes dirigents i la petita burgesia valenciana, decimonònica i rància, a jugar un paper secundari i sucursalista a l'Estat, sense contrapartides, abandonant l'opció legítima d'una política d'afirmació dels drets i interessos específics. Els intel·lectuals valencians, per la seua banda i interessos (als de dretes els feia nosa la llengua, i els d‟esquerres volien una València moderna i cosmopolita seguint el model francès que obligava a la ràpida substitució de la llengua i les tradicions pròpies), faran mans i mànegues per demostrar que el producte cultural sorgit de les nostres terres té un pes específic dins el conjunt de la producció cultural espanyola. Figures tan importants com Azorín i Gabriel Miro, tingueren una forta influència entre els components de l'anomenada “Generación del 98”. Tots dos, eren valencians que escrigueren únicament en castellà, tot i que Azorín, nascut a Monòver, s'inicià, com ho féu Blasco, en valencià.
La València d'aquesta època, en paraules de Santiago Rusiñol, una de les figures més representatives de la Renaixença al Principat, i que sovint visità la ciutat, “València
era una ciutat, la de finals de segle, arcaica, pagesa i provincial. No hi havia fàbriques, ni obrers, ni qüestió social, ni massa progrés. Hi havia, en canvi, carros, llauradors, cafés, noctàmbuls i una vida lenta i plàcida”. I, no obstant, és en aquesta mateixa València on tingué lloc una de les manifestacions més populars de més ampla acceptació: les falles. Les falles d‟aleshores (que en poc tenen a veure amb les actuals) estaven constituïdes per un cadafal, als peus del qual hi havia quatre escenes que representaven, seguint el model del sainet costumista de Bernat i Baldoví, una caricatura grollera, sarcàstica i evidentment al·lusiva, a la vida quotidiana de la gent que vivia al mateix barri on s'hi plantava. Així, els carrers esdevingueren protagonistes i alhora escenaris de les farses, del teatre. Les falles assoliren una extraordinària popularitat i, obra del veïnat, del poble pla, no deixaren mai d‟expressar-se en valencià.
Fruit de la puixança econòmica de les primeres denes del nou segle, sorgeix una nova classe, a la seua manera, de nous rics, provinents de la producció i comerç de la taronja. Aquests antics llauradors enriquits per un colp d'inesperada sort, seran el financers cofois que impulsaran la magna Exposició Regional de València del 1909. D'aquesta magna Exposició, un gran muntatge barroc i faller, poques coses es poden dir: es creà l'himne de l'Exposició, que agraïa la seua sort i alhora ofrenava noves glòries a Espanya, i la demostració fefaent que la importància d'aquesta nova classe havia de comptar dins l'estat espanyol que la rebutjava, justament per allò que més aferrissadament defensaven, un provincianisme ben definit i sucursalista. I justament, en aquesta realitat desencoratjadora, es multipliquen les publicacions periòdiques (revistetes, facsímils, fascicles, contes, etc.) com el famós i popular, “El conte del dumenge”, a iniciativa d'una nova fornada d'universitaris que , influïts per la Renaixença, manifesten una decidida vocació de normalitzar la cultura i la literatura amb productes d'una incerta qualitat. Serà, doncs, la Universitat i el seu entorn d'influència, el motor, la locomotora que impulsarà la producció literària en valencià, i d'on sorgiran les noves generacions d'intel·lectuals i escriptors, la majoria fills de la petita burgesia, o nous rics, de la taronja.
Amb l'adveniment de la 2ª República, que escriptors, editors, i intel·lectuals de tota l'àrea lingüística catalana convindran a donar el seu suport incondicional i entusiasta a les Normes ortogràfiques fabrianes, en el document que signaren a Castelló i que, d'ençà de llavors, s'ha anomenat Les Normes de Castelló de 1932. Fins i tot, fou acceptat i signat el document pel mateix pare Fullana, autor d'una gramàtica del
valencià, o de vàries, perquè el seu pensament i convenciment personal oscil·là al llarg de la seua vida, fins el moment en què decidí no contravenir les noves normes. La decidida importància d'aquestes normes i la seua repercussió han estat decisives i han estat capital per a la normalització de la llengua i, sobretot, per al seu ensenyament. Sense una ortografia definida i acceptada, no hi ha ensenyament possible. I sense ensenyament, la llengua arriba a la seua fi.
Durant els primer anys de la dura i repressora postguerra, la llengua, tot i prohibida, perseguida, persistí perquè era el poble qui la mantingué viva, i perquè era també un factor que aglutinava els sectors socials, polítics i fins i tot econòmics d'oposició a la dictadura. Escriptors, intel·lectuals, professors universitaris, foren represaliats, empresonats, pel simple fet d'usar, parlar, escriure, o expressar-se en català, que únicament es tolerava com a simpàtica manifestació del folklore propi.
Durant el franquisme es consolidaren les tertúlies d'escriptors i intel·lectuals valencians; a casa d'algú d'ells, o bé d'amagats en algun café o llibreria. Es posaren en marxa projectes de futur que ajudarien a consolidar la llengua, com ara cursets de gramàtica, noves publicacions periòdiques, o la venda d'0bres i llibres en fascicles setmanals que es finançaven, la seua majoria, per subscripció popular, fins l'aparició d'algunes editorials, potents i decidides. En aquesta llarga època, la literatura valenciana comptà amb nombrosos noms que excel·liren en els diversos gèneres literaris, així com autors que assoliren renom i reconegut prestigi. Recordem alguns d'ells: Manuel Sanchis Guarner, Enric Valor, Francesc Ferrer, Carles Salvador, Xavier Casp, Maria Beneyto, Ernest Martínez Ferrando, Josep Giner i Marco, Germà Colom, i un llarguíssim seguit de personalitats que des de l'exili mantingueren viva la flama de la llengua i la literatura, amb l'abundosa correspondència amb els literats i intel·lectuals de l'interior.
El 1962, amb la publicació per Edicions 62 del primer títol d'aquesta editorial “Nosaltres els valencians”, Joan Fuster traçà ratlla fronterera entre els d'abans (la literatura valenciana de la postguerra, incloent-hi escriptors, gramàtics, editors, i obres) i els d'ara en avant. Aquesta postura, personal, d'un intel·lectual de reconegut
prestigi com Fuster, d'oblidar tota la literatura de postguerra, trencarà la unitat mantinguda per tots els sectors implicats i, propiciarà més tard, durant la transició a la democràcia, un aferrissat posicionament personal entorn al secessionisme lingüístic. Les desavinences entre Fuster i Casp (Xavier Casp, el poeta més aclamat i premiat de la postguerra, fou organitzador d'una de les tertúlies més compromeses i importants d'intel·lectuals que tingué lloc en la clandestinitat de sa casa, a més de ser-ne el creador, junt amb Miquel Adlert, del segell “Editorial Torre”, de vital importància per a la literatura valenciana durant el franquisme), prompte es convertiren en un afer personal, entre tots dos. Més de protagonisme que no personal. Hi havia clares diferències ideològiques i de com s‟havia d‟entendre el fet valencià, que, tot junt, faria impossible que Fuster continuarà assistint a les tertúlies, i que renegarà, a més, de la seua amistat amb Casp. Les raons les podem trobar en el concepte, o projecte, de futur per al País Valencià, després de la fosca nit del franquisme. Si Casp s‟ho mirava des del protagonisme, com a poeta de reconegut prestigi, premiat i celebrat, si bé amb una certa nostàlgia tradicionalista, però fermament arrelat a la terra heretada dels seus ancestres, Fuster, al seu torn, ja havia contactat i mantingut una abundant correspondència amb els intel·lectuals a l‟exili. A més a més, havia posat en marxa nombrosos projectes literaris, i havia cercat, des de l‟ambició personal, les bases sobre les que s‟hauria de construir un nou futur per al País Valencià, dins el marc de la nació catalana. Fuster es constituiria en la referència d‟aquest nou futur, tant si volia com si no, que sí volia. Fet i fet, les diferències eren ja insalvables, no es volien superar, i l‟avenc entre aquestes dues personalitats deixarà la literatura valenciana, d‟ençà de llavors, migpartida en dos sectors irreconciliables, que decidiran el futur, ja en democràcia, tant de la literatura valenciana com de la llengua sumides en un conflicte que encara perdura. L‟afer entre totes dues personalitats es va veure des de la perplexitat per la resta dels assistents, que mai no saberen, ni esbrinaren, què s‟estava coent en el forn. Així ho recordà Enric Valor: “Llavors, els catalans més importants reconegueren la importància i la influència d‟aquesta tertúlia. Ara Casp està en contra, no sé ben bé per què. En aquella època va ser...; coses de la vida, la política, una cosa que enverina l‟altra”. Fuster reuní (curiosament, ara Fuster serà l‟organitzador a sa casa d‟una tertúlia, i serà també el més destacat promotor de nombrosos projectes editorials, revistes, etc.), entorn a la seua personalitat, nombroses figures de la literatura, la universitat, el periodisme, i la política; seleccionà diversos grups d'universitaris avantatjats en les respectives llicenciatures, i promocionà diversos encontres amb intel·lectuals i polítics del Principat i les Illes, que ajudaran a cohesionar l'entitat dels Països Catalans. D'aquesta fornada d'universitaris en podríem destacar alguns noms,
per la seua importància, sense menystenir molts d‟altres: Lluís V. Aracil, Joan F. Mira, Josep Vicent Marqués, Eliseu Climent, etc. Realment, ¿tot plegat era important per a la major part de la societat valenciana, sumida en la grisor homogènia d‟una classe mitjana, pluriocupada per poder passar casa i pagar les lletres que la tenallaven fins l'ofec de l'empobriment? Ja era prou que, amb tot en contra, a tots els carrers de València se sentia parlar la llengua pròpia. Davant la sospita de tot aquell que portara un llibre sota el braç, llegir no es llegia, i si es llegia era d‟amagat, en la clandestinitat de la pròpia casa.
Fets com la crema en efígie de Joan Fuster, les bombes als domicilis de Sánchis Guarner i el mateix Fuster, la mort d'alguns defensors del nacionalisme valencià, com Miquel Grau, les bombes incendiàries en llibreries, l'assalt a la Universitat, la violència pistolera al carrer i una aclaparadora guerra incitada des de les planes de la premsa, marcaran els anys previs a la Transició, que tindrà com a màxim exponent l'anomenada Batalla de València o per València, encara que no fou cap batalla perquè només que en reberen, i de valent, els components d'una de les dos parts en conflicte. La intenció que es pretén és la d'instal·lar en el moll de l‟os de la societat la por. I en bona part, ho aconsegueixen. Les llibreries es neguen a exposar i vendre llibres en català, la premsa torna a amagar els lleus intents d'oferir notícies en valencià, en algunes escoles es veu amb desesperança com els tímids intents de posar en marxa l'ensenyament en valencià són reprimits o censurats ràpidament per la comunitat de pares i mares d'alumnes, que fugen de qualsevol conflicte (la por a una nova guerra civil es troba impressa en els gens generació rere generació. És el gran triomf del franquisme, i dels sectors franquistes que financen i propicien aquest enfrontament. La llengua recula, de nou.
El 1982, tres anys després de ser aprovada la Constitució espanyola, clar exponent del que fou la Transició, és aprovat pels polítics valencians, que silenciaren la veu del poble, l'Estatut (altrament dit “estatutet”, per la seua escassa alçada com gran indefinició). Recordem que l'Estatut fou publicat i repartir a les bústies de totes les cases, arreu el territori valencià, en el valencià ortogràfic sorgit de les normes del Puig (secessionistes). Però el 1983, la Llei d'Ús i ensenyament del valencià serà el revulsiu,
l'aposta que calia, valenta tot i que curta, que posarà les bases i posarà en marxa l'ensenyament del valencià a les escoles; també, i a recer d'aquesta llei, s'impulsarà la creació de la Llei que regularà l'ens de la Ràdio i televisió valencianes, de capital importància per a la normalització i l‟ús del valencià, però fallida per dimissió política i escassa protesta social.
Tot i que escassa i insuficient, l‟aixopluc de la Llei d‟Ús aconseguí que quasi tots els nous Ajuntaments democràtics organitzaren ben prompte Premis literaris, que la normalitat arribarà també al mercat de la venda de llibres, i que es crearen noves indústries editorials valencianes, que propiciaren i capitalitzaren l'esclat d'una allau d'autors que, d'ençà d'aleshores, no ha fet més que créixer. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Ferran Torrent, Josep Piera, Vicent Usó, Vicent Alonso, Ferran Cremades, Marc Granell, Pasqual Mas, Isabel-Clara Simó, Maite Coves, Carme Miquel, Josep Lozano, Josep Franco, Joaquim G. Caturla, i tants d'altres. Amb tot i amb això, però, on més s'hi ha avançat, on hi ha hagut l'aparició més important, en nombre i qualitat, ha estat en la literatura infantil i juvenil. La irrupció d'una bona colla d'autors, sorgits la majoria dels mateixos centres d'ensenyament, amb una qualitat literària de molt alt nivell, han estat traduïts a altres llengües, assolint un prestigi reconegut dins i també fora del nostre país. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Maria Jesús Bolta, Mercé Viana, Enric Lluch, Joan Pla, Vicent Marçà, Alan Greus, Francesc J. Bodí, i una llarguíssima corrua més. Mai com fins ara hem tingut els valencians un accés tan a l'abast i en la nostra llengua de la literatura, la de casa nostra i la de fora. Mai com ara hem tingut un percentatge tan alt de potencials lectors. Però els índex que revelen les enquestes de lectura són tossuts: en aquests moments, som la cua, en nombre de lectors, de tot l‟Estat espanyol. El drama no és que la nostra gent no llija en català, és que no llig tampoc en castellà. El sentit majoritari de la societat valenciana és el passar de la lectura, d‟ignorar-la, mentre el Govern de la Generalitat se les empesca per mantenir-la sota mínims, minoritzada.
La literatura valenciana actual, bé referida especialment a la comarca de l'Horta Sud, bé a qualsevol altra comarca del País Valencià, frueix de l'esclat i l'èxit que assolí durant els huitanta. Es tracta d'una bona pila d'autors de prestigi, reconeguts, amb una obra consolidada i de qualitat, que mantenen una expectativa envers les noves generacions que s'hi incorporen, alhora que exerceixen un mestratge més que evident i
raonable. També resulta del tot evident, que una mínima part de tots aquests autors viuen de la seua obra, compartint l'escriptura en els quefers d'altres experiències professionals, poc o gens literàries. Socialment, i pel que respecta a les llistes de les enquestes fetes al voltant dels autors més coneguts pels lectors valencians, el més conegut, amb abassegadora diferència sobre la resta és Vicent Blasco Ibáñez, escriptor valencià, com hem vist abans, pertanyent a la literatura castellana. Els primer autors valencians de literatura catalana no n'apareixeran fins ben passades les 100 referències. Per descomptat, el primer dels valencians és Enric Valor, per més que merescut mèrits propis, també –cal reflexionar-hi- si no és per les nombroses referències a la seua persona i al seu nom amb què s'anomenen la majoria de Biblioteques Públiques, així com centres d'ensenyament, etc.
A la comarca de l'Horta –l'Horta Sud i l'Horta Nord-, però especialment l'Horta Sud, es troba sumida (per a bé o per a mal) en allò que Fuster anomenà el “hinterland” del cap i casal, és a dir, l'àrea d'influència més propera a la ciutat de València, amb la qual conforma la seua àrea metropolitana. Per tant, la subcomarca es troba, ara mateix, dins el sector que administra, controla i instrumentalitza la política exercida des del Govern municipal de València, des de la Diputació Provincial i, sobretot, des de la Generalitat. Pensem que les institucions valencianes són les que s‟encarreguen d‟administrar la cultura oficial del País Valencià. Aquesta influència, gens afalagadora, però si alienadora i despersonalitzadora (la ciutat de València va renunciar fa ja molt de temps a ser el cap i casal del seu país), exerceix, sens dubte, una forta pressió en els escriptors i en la creació literària de l‟Horta Sud. Aquesta mala influencia serà rebutjada per la majoria d‟escriptors que, compromesos amb la societat valenciana, es veuran obligats a escriure sobre aquells trets o fets històrics, documentats, o païts per la ficció, que ens defineixen com a poble. També, des de l‟exercici memorístic que recordarà el passat més immediat. Reeixides novel·les, com Els treballs perduts, de Joan F. Mira (narració delirant que es proposa reconstruir la història de la ciutat de València de la mà del seu protagonista), Temps de fang, d‟Albert Hernàndez –premi de la crítica com la millor novel·la de la postguerra valenciana-, Gràcies per la propina , de Ferran Torrent (que en clau autobiogràfica, ens descriu amb ironia la vida al poble de Sedaví, durant els anys 60), El camí de les bardisses, de Rafael Escobar (una mirada amable a la infantesa de l‟autor, aquell Manises dels 50), La vida en l’abisme, del Ferran Torrent, també (un viatge a la València fosca de les timbes de joc dels 70, com a metàfora de la vida), la recent i sorprenent El santíssim Crist de l’Esglai, de Marià Ferrer (que en clau d‟humor ens conta un seguit d‟històries sobre el món de la mar,
ambientades al barri del Cabanyal), -, o l‟esplèndida Purgatori, també de Joan F. Mira (viatge al·lucinant al Purgatori dantesc en què ha esdevingut el País Valencià, i la comarca de l‟Horta en particular, transformat pels efectes de l‟especulació urbanística que ha acabat amb les estructures urbanes i socials que cohesionaven una manera de ser dels valencians d‟aquesta comarca). Són tan sols uns pocs exemples d‟un cert revisionisme amb què, a través de la memòria (on cal remarcar i agrair el magnífic treball del nostre escriptor de referència Amador Grinyó), amb què, anava dient, poder arribar a comprendre un passat molt proper, un ahir, amb què encarar els reptes d‟un futur, un demà, que ja truca a la porta.
I, malgrat la decebedora i trista realitat imposada, la nostra comarca –una de les més densament poblades del nostre país i de la resta d‟Europa-, gaudeix proporcionalment d'una gran quantitat d'autors, reconeguts, de prestigi, consolidats, llegits, i que encara ens poden donar molt més. A tall d'exemple en podem citar, Amador Grinyó, Albert Hernàndez i Xulvi, Ramon Ramon, Ramon Guillem, Pasqual Alapont, Mercé Viana, Carme Miquel, Arantxa Bea, Maria Beneyto, Marc Granell, Vicent Alonso, Lluís Alpera, Joan Navarro, Toni Mollà, Rafael Escobar, Lluís Roda, etc. Tots ell, autors que han renovat la narrativa i poesia, el teatre i l'assaig, en català, amb la seua expressivitat, sonoritat, i classicisme valencià, enfront d'un cansament, encartonament i empobriment del català del Principat, exceptuant-ne honroses però escasses excepcions.
I arribem a la fi d'aquestes reflexions escrites a raja-ploma. La societat valenciana que llig, els lectors, són la clau de tota aquesta problemàtica. A hores d'ara, i d'acord amb les enquestes, les dones són les que més lligen, el 56%, contra el 51% dels homes. Si atenem als sectors per edat, els qui més llegeixen són els compresos entre els 26 i els 51 anys. El percentatge, però, va davallant fins els majors de 60 anys. Segons l'administració valenciana, aquest efecte ha estat produït per impediments i malalties òptics, i que, per tractar de solucionar-ho va regalar llibres amb un cos de lletra per damunt del 14, i així fer créixer l'índex de lectura. Però és mentida. No hi ha hagut cap augment de lectura entre els majors de 60 anys; ans al contrari, la davallada està arribant
per sota la línia de flotació. Tot i això, tenint en compte que els llibres que s'editaren amb lletra del 14 ho eren en castellà. N'hi ha encara una altra evidència. Menys del 10% de suposats lectors tenen biblioteca pròpia a casa –entenent per biblioteca pròpia un gruix d'uns 100 llibres, aproximadament. Així, i malauradament, el nivell cultural d'una família és –seguint el model d'enquestes- inversament proporcional al tamany del televisor, el nombre de televisors a casa, i la permanència com a espectadors passius davant la televisió, estimat entre les 5 i 6 hores diàries, l'índex més elevat d'Europa i d'Amèrica del Nord.
La realitat no és gens fàcil ni afalagadora. El prestigi social i politicoinstitucional de la tasca creativa, com a ressort de transmissió d'idees, cultura o motor de canvi social no està gens reconeguda. El futur l'hem de fer entre tots, sense exclusió. Mentrimentres, però, cal tornar a recordar les paraules amb què encapçalava aquesta intervenció: mentre la Generalitat valenciana dóna l'esquena a la cultura i la literatura valenciana, la societat la ignora, però se sent orgullosa de la seua mediocritat. Per concloure, i citant les paraules de Fuster, nosaltres sí que estem compromesos amb la nostra llengua, el nostre país, perquè ens hi juguem el nostre futur. Per això hem de seguir treballant i fent coses, perquè al cap i a la fi, serà el fruit d'aquest treball allò que en quedarà; serà el nostre llegat per a les generacions que vinguen.
I acabe. Hem de ser inconformistes amb les paraules, i acabarem sent inconformistes també amb els fets. Aquesta actitud és una forma de llibertat. I la llibertat no admet cap conformisme. Viure en societat és acceptar un seguit de conformismes i submissions. L‟allau d‟informació, imatges, referències i codis que propaguen els mitjans de comunicació, ofereix, sens dubte una extraordinària possibilitat d‟enriquiment personal, un ampli ventall de possibilitats, punts de vista i llibertat. Però, els interessos econòmics i polítics que els dominen i orienten, pot fer que la nostra intel·ligència s‟esvare, s‟embosse i s‟aliene. I això està passan ja ara mateix.
Club de lectura en valencià quart de poblet-manises
EXTRA juny 2010
C O N F E R E N C I A
“Fer literatura a Quart i a l’Horta Sud”
Autor : Antoni Zaragozà
Setmana cultural Amics de la Passejà
FER LITERATURA A QUART I A L‟HORTA SUD
Els meus benvolguts “Amics de la Passejà” m'han demanat, molt amablement, de participar en aquestes jornades festiu-culturals, amb una intervenció sobre el tema “Fer literatura a Quart i a l'Horta Sud”, el sentit de la qual, haig de confessar, se m'escapa. Tot i tindre dubtes molt raonables sobre les meues possibilitats de poder aportar alguna cosa nova, original, o simplement interessant, he acceptat la petició. Intentaré, doncs, oferir-ne alguna impressió, sens dubte més personal que altra cosa, i, sobretot, el propòsit de poder desenvolupar tot un seguit de reflexions, o si ho preferiu divagacions, entorn a la relació literatura-societat que, si més no, per a mi és allò que realment més m'interessa. El tema és vast, important i, ausades, dóna massa de sí. Deixeu-me que vós diga de bestreta que, en aquest vincle entre literatura-societat, rau totes les característiques que la defineix amb major eloqüència: la contradicció permanent. Una contradicció, val a dir, que ha vingut oscil·lant entre dos conceptes antagònics, principalment: “amor/odi”, “sentiment/interessos”.
La literatura està unida, lligada, a la llengua, i això és inqüestionable; i com la llengua pertany a la societat, literatura i societat s‟influencien i es condicionen i es reflecteixen mútuament. Això és una obvietat. El fet, a més, que la idiosincràsia pròpia de la societat determina d‟alguna manera el procés de la creació literària, i que, alhora aquesta, bé voluntàriament o involuntària, pretén també d‟alguna manera influir en el teixit social, és igualment una obvietat. En el cas, però, de la literatura valenciana, pels seus condicionants, sociològics, sociolingüístics i polítics, i concretament en el fet de fer literatura a Quart i a l‟Horta Sud, o a qualsevol altra comarca del País Valencià, dels Països Catalans –ahir, despús-ahir, però hui i demà-, té unes connotacions dramàtiques, si més no voluntaristes, fins esdevindré una verdadera professió de fe. També en té d‟altres motivacions sòcioeconòmiques per les quals un autor valencià, català o mallorquí, li és hui impossible viure (o sobreviure) com a escriptor en català –deixant de banda les rares i escasses excepcions. Perquè, si ens centrem en el tema, el ver problema no és si és aquesta consideració o l‟altra, sinó escriure, fer literatura.
I si ens referim específicament a la literatura que es fa al País Valencià, els problemes bullen com la cassola en forn. Autors i obres d‟una inqüestionable qualitat s‟enfronten amb l‟allau de reptes suara esmentats, a més d‟una administració que li gira
l‟esquena, i amb una societat que no llig, i que a més se sent orgullosa de la seua mediocritat i analfabetisme funcional. Parlar, doncs, de la literatura valenciana actual –a Quart, a l‟Horta, o a qualsevol altre racó del nostre país-, és parlar de la societat valenciana (de la seua evolució, dels seus afanys, dels seus fracassos, dels seus neguits, dels seus èxits, de la seua complexitat, al capdavall).
Tanmateix, demane, de bestreta, disculpes, si comence aquesta intervenció parlant d'algunes obvietats poc convencionals. Perquè, una de les causes de la nostra incapacitat per a comprendre les coses que passen en aquest món, rau justament en l'oblit (interessat o no) de les evidències més immediates.
La principal característica de la literatura és la del llenguatge com a forma d'expressió; el llenguatge escrit, concretament, que és d‟allò de què parlem. Atesa, però, la diversitat de llenguatges i textos, haurem de destriar els de literatura artística dels de literatura dita utilitària. De manera que, a partir d'ara, quan parle de literatura, em referiré únicament a aquell llenguatge que cerca, a través de l'estètica i les belles formes, commoure el lector, influir en la seua consciència, recrear el món, fer possible la realitat. Parlaré, doncs, de textos on hi trobarem la bellesa infinita que ens proporciona el plaer de la fantasia, de l'emoció, a través de la paraula llegida.
El llenguatge està fet, simplement, de paraules. Açò és una altra evidència. Les paraules són un invent extraordinari. Al Gènesi, si no recorde malament, se'ns diu que “el principi era el verb”. El principi de totes les coses (de totes) era el verb, és a dir, el nom de les coses. Quan el déu del Gènesi diu allò de “que es faça la llum” , la llum es féu”; quan digué allò de “que es facen les plantes, i els arbres, i els animals”, i les plantes, arbres i animals foren creats, el que ens vol dir el Gènesi és que, a través de les paraules, creem el món, la realitat de les coses. Quan García Màrquez, a Cien años de soledad, posa en boca del màgic Melquíades: “Las cosas tienen vida pròpia, todo es cuestión de despertarles l'ànima”, el sentit és diàfan: en invocar el nom de les coses,
aquestes desperten a la realitat i es fan reals. Conten que Fernando Pessoa contemplava, a trenc d‟alba, tots els matins del món, les primeres clarors del dia a través del finestró de la mansarda; després escrivia en una llibreta de tapes roges les
formes, els colors, les sensacions, els sentiments que n‟havia sentit, gaudit. Només així Pessoa tingué la certesa que el món, cada matí, cada nou dia, agafava forma, es feia realitat.
Cada llengua entén el món i el crea d'una manera concreta, singular i diferent de les altes; la llengua adquireix personalitat a través de les paraules, convertint-se en el verdader eix vertebrador de tot un poble, allò que el defineix com no ho fa cap altra cosa. Francesc Ferrer Pastor em digué “la llengua és allò que dóna unitat als pobles”. Incontestable aquesta evidència que, sovint, ens passa desapercebuda. Per tant, llengua i identitat van unides, lligades indestriablement. Això sí té unes implicacions importants, molt importants. Pensem tan sols que la supressió o anul·lació d‟una llengua comporta la anihilació d‟una identitat, la desaparició d‟un poble, la mort d‟un món.
Amb les paraules podem transmetre pensaments i idees. Açò també és una obvietat. Fins l‟aparició de la impremta, els pensaments i les idees, la comprensió del món, es transmetien a través de còpies fetes a mà, a rajaploma, pels seus autors, que el convertien en un treball ímprobe i feixuc. Amb la impremta, l'invent més extraordinari que ha creat la humanitat, el textos circularen més de pressa alhora que arribaren a molta més gent. Des de llavors, el llibre adquirí, per a segons quins estaments socials, un caràcter marcadament subversiu, perillós. A la novel·la de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, hi trobem que els llibres són requisats i cremats, en un reflex de les falles que en feren la Inquisició i els nazis. Encara es pot arribar a més: a 1984, George Orwell ens descriu l‟infern social que el govern arriba a bastir reformant, dia rere dia, la gramàtica fins convertir-la en una Nova Llengua com més va més mancada d‟expressions i lèxic. Sabedors que empobrint i reduint la llengua s‟acaba amb la llibertat d‟expressió i la llibertat de pensament; la finalitat és que els ciutadans acaben perdent la llibertat. Recordem que també en les democràcies actuals, els llibres se silencien, s‟ignoren i són substituïts, molt subtilment, per imatges fascinants, espectacles hipnòtics, entreteniments per a perdre el temps, el no-res, una buidor esfereïdora.
La literatura valenciana actual, a l‟Horta o a qualsevol altra comarca del País Valencià, si bé troba les seues arrels clàssiques en la portentosa obra
d‟Ausias March, l‟elegància de Jordi de Sant Jordi, la modernitat de Joanot Martorell, el model de valenciana prosa de Roís de Corella, parteix, sens dubte, des del temps de l‟anomenada Renaixença, en què hom malda per reviscolar la llengua i la literatura de la mort a què l‟havien condemnat el llarg i ensopit temps de decadència, amb què la noblesa, el clergat i els regidors de la cosa pública les havien abandonades, menyspreat i girat l‟esquena, mentre el poble, que encara se sabia poble, mantenia totalment viva la llengua pròpia, la que els transmeteren i llegaren els seus majors. En unes societats, com les d'hui dia, on tot és efímer i amerat de frivolitat, reflexionar des del passat ens pot donar una nova perspectiva del que som i del que ens envolta, de què és allò que anomenem Literatura valenciana i de tot allò que la defineix.
La Renaixença fou la manifestació a casa nostra del corrent romanticista que recorria tota Europa, i que, influït pel naturalisme, cercava en les arrels primigènies comunes –mites, llegendes i història-, un mateix passat, una mateixa cultura, un mateix tarannà, allò que donava cohesió a un poble, que conformava la seua idiosincràsia i el definia enfront dels altres. Així, la Renaixença, al País Valencià, pretenia la recuperació, el redreçament i la restauració de les lletres i la literatura nostrada, abandonada a la seua sort durant la llarguíssima nit de la Decadència. Fet i fet, es tractava de rescatar de davall de la pols del temps, les fites i referències del nostre Segle D'Or, de l'esplendorós XV valencià, amb què reviscolar l'orgull arrelat a la idea del fet natural valencià. A tall d'exemple, val a citar la cèlebre estrofa del poeta Tomàs de Villarroya, escrita el 1840 i considerada com l'inici de la Renaixença valenciana:
“Àngel que Déu per mon conhort envia,
celestial visió de mos ensòmits d'or,
imatge d'il·lusions i poesia,
Delícia del meu cor.
Amb ta llaor desplegaré jo els llavis
I una cançó diré filla del cel,
En l'oblidada llengua de mons avis,
Més dolça que la mel.”
Cal remarcar-n‟hi un vers, només, “en l‟oblidada llengua de mons avis”, perquè ens adonem de quina era la pretensió dels prohoms de la Renaixença valenciana: rescatar de l‟oblit la llengua dels majors, dels ancestres. Òbviament, però, a aquests prohoms se‟ls oblidà –a ells, sí- que la llengua no s‟havia perdut en l‟oblit, que el poble la mantenia ben viva. Però, malgrat les bones intencions i la, sens dubte, importància d'aquest moviment, els seus dèficits, limitacions i mancances, foren més aïnes producte del feixuc llast que arrossegava: un provincianisme sumís als cànons i pautes dictades des de Madrid, una ideologia petitburgesa, anquilosada en el conservadorisme més ranci, tradicionalista i religiós, que l'amerava de dalt a baix. La Renaixença valenciana, contràriament a la catalana, i per voluntat dels seus promotors, en quedà desvinculat del fenomen literari i de tot lligam social i polític. El col·lectiu que encapçalava Teodor Llorente s'hi resistí, com bons neuròtics, a reconèixer la identitat de la personalitat valenciana; els seus interessos de classe (recordem que tots eren d'ideologia conservadora, tradicionalista i religiosa, i provenien de l'ús i conreu del castellà, en què havien aprés a escriure i es relacionaven amb les amistats i els familiars) creant una corretjosa barrera impermeable a una presa de consciència d'acord amb la realitat del País. La vera realitat és que els homes de la Renaixença manifestaren sempre uns profunds i sincers sentiments d‟enyorança i estima per la llengua morta dels seus avis; ells tindrien el privilegi de fer-li els darrers honors. La cita, ara, és un dels més destacats representants d'aquest col·lectiu, Vicent Boix, en un poema seu:
“Vullc plorar sobre la història
d'altres temps desapareguts
i fer clams i clams aguts
en llaor d'aquella glòria.”
I Teodor Llorente, màxim representant de la nostra Renaixença, és encara més explícit:
“Mes no vullgau que tornen de nou los antics segles,
puix morts estan per sempre los Jaumes i els Borrells
...
de venerats sepulcres, no remogam les cendres.”
I per acabar-ho de reblar, cal citar un poema d'un altre gran patriota, Juan Janini, qui, ja sense embuts ni màscares, gemegava d'aquesta mena i amb aquesta llengua, la seua:
“En nombre de la patria, yo os conjuro
No golpeéis su combatido muro...
No os expreséis de tan diversos modos,
Dejad esa quimera,
Y a España, nuestra madre, hermanos todos,
Hablemos todos en igual manera.”
En resum, com bé ha deixat escrit Vicent Pitarch, “(...) els escriptors autòctons foren incapaços de prestar-li a l'idioma el mínim de dignitat per a fer-lo vehicle d'expressió a tots els nivells. Els lletraferits amb pretensions „cultes' escriurien, doncs, en castellà”. ¿Com influí la Renaixença en la realitat social valenciana? Poc i escassament. El gruix de la societat de llavors s‟acontentava feliçment en la seua ignorància i analfabetisme crònic. Només una xicoteta part de la menestralia sabia llegir, però el seu consum es reduïa només a llargs fulletons romàntics, o novel·les costumbristes, sempre escrites en castellà. Amb tot i això, Llorente i el grup que
arrossegà, seguiren conreant la poesia en la llengua vernacla, que ja no abandonarien, fet que per a Pérez Muntaner demostraria que davant “el fracàs evident de la Renaixença en la consecució de revifar, redreçar i acostar la llengua al poble, no es pot dubtar que si més no feren forat.
I si la literatura era pràcticament desconeguda, no passa el mateix amb el teatre, que Gaudí d‟una extraordinària acceptació.
Les claus: la crua situació cultural valenciana, pel que respecta a la llengua, va obligar a què el llenguatge dramatúrgic en patís fortes concessions: un llenguatge entenedor, sense massa preocupacions per la correcció, situacions fàcilment reconeixibles, i, sobretot, una argumentació basada en la comicitat, la comèdia, ”LO còmic”. Seran, doncs, representacions i peces curtes, o breus: sainets còmics, sobretot, quadres de costums i paròdies de diversa mena. I una última concessió: les representacions generalistes, les peces més significatives i importants, eren sempre textos escrits en castellà.
Les raons: Josep Bernat i Baldoví serà l'autor que convertirà les peces costumistes, amb què s'inicià, en paròdies efectives, per la immediata resposta del públic, i efectistes, per la impostura de la seua representació i la grolleria més reeixida. En el teatre que conreà aquest tan estimat autor, s'imposà la manca absoluta d'una mínima cura lingüística, l'ortografia aclaparadorament castellanitzada, i el variadíssim lèxic i les expressions més populistes. En l‟altra figura rellevant del teatre, Eduard Escalante, en trobem, tanmateix, un autor més matisable, subtil. El seu teatre és una bona mostra de la societat valenciana de les acaballes del XIX i les primeries del XX. Divideix les representacions en dos estaments: per una part, aquells personatges que conformen les classes populars, el poble, els llauradors, principalment, els botiguers, les mestresses de casa, etc., que, en el text d'Escalante, seran sempre valencianoparlants; i aquells que representen les classes benestants, burgeses i cultes: advocats, notaris, regidors de la cosa pública, clergat, etc., que, al seu torn, sempre parlaran en castellà. Esplèndidament estudiat per Aracil, Escalante només fa que reflectir en el seu teatre la realitat social valenciana. I el missatge era ben explícit: si algun dels personatges del poble –valencianoparlant- , vol eixir-se'n i assolir una major benestar econòmic, adquirir major cultura i, en definitiva, ser quelcom en la vida, ho
havia de fer, obligatòria i indefectiblement, a través del castellà. Perquè el castellà era, segons Lluís V. Aracil, “una mena de monopoli esotèric de la classe superior”, un marcador social de prestigi.
Enmig de tanta ignomínia, apareix la figura hercúlia de Vicent Blasco Ibáñez. Blasco, que inicià la seua carrera d'escriptor amb vàries novel·les primerenques en valencià, engrescat per Llombart, prompte s'adonà que els seus somnis i ambicions eren en un altre lloc, a ponent, i en una altra llengua, el castellà. Home d'una personalitat aclaparadora, valencianista (a la seua manera), Joan F. Mira es pregunta què haguera passat, què haguera sigut de la narrativa valenciana, si Blasco no hagués fet la seua espantada, i haguera seguit escrivint en valencià, assolint els mateixos èxits i la mateixa popularitat que tingué, i encara encara en gaudeix la seua obra en castellà. Però dimití (a la seua manera) d‟aquest valencianisme i, de Madrid estant, i escrivint en castellà, n‟obtingué un èxit i un prestigi sense precedents, fora, però també a dins de casa nostra.
El nou segle s'inicia amb la consolidació del caràcter provincià del nostre País. La província actuarà de verdadera frontera, trencarà els lligams que uneixen tot el territori i les ciutats germanes es donaran l'esquena. El sucursalisme és, doncs, ja un fet, en haver-se decidit, les classes dirigents i la petita burgesia valenciana, decimonònica i rància, a jugar un paper secundari i sucursalista a l'Estat, sense contrapartides, abandonant l'opció legítima d'una política d'afirmació dels drets i interessos específics. Els intel·lectuals valencians, per la seua banda i interessos (als de dretes els feia nosa la llengua, i els d‟esquerres volien una València moderna i cosmopolita seguint el model francès que obligava a la ràpida substitució de la llengua i les tradicions pròpies), faran mans i mànegues per demostrar que el producte cultural sorgit de les nostres terres té un pes específic dins el conjunt de la producció cultural espanyola. Figures tan importants com Azorín i Gabriel Miro, tingueren una forta influència entre els components de l'anomenada “Generación del 98”. Tots dos, eren valencians que escrigueren únicament en castellà, tot i que Azorín, nascut a Monòver, s'inicià, com ho féu Blasco, en valencià.
La València d'aquesta època, en paraules de Santiago Rusiñol, una de les figures més representatives de la Renaixença al Principat, i que sovint visità la ciutat, “València
era una ciutat, la de finals de segle, arcaica, pagesa i provincial. No hi havia fàbriques, ni obrers, ni qüestió social, ni massa progrés. Hi havia, en canvi, carros, llauradors, cafés, noctàmbuls i una vida lenta i plàcida”. I, no obstant, és en aquesta mateixa València on tingué lloc una de les manifestacions més populars de més ampla acceptació: les falles. Les falles d‟aleshores (que en poc tenen a veure amb les actuals) estaven constituïdes per un cadafal, als peus del qual hi havia quatre escenes que representaven, seguint el model del sainet costumista de Bernat i Baldoví, una caricatura grollera, sarcàstica i evidentment al·lusiva, a la vida quotidiana de la gent que vivia al mateix barri on s'hi plantava. Així, els carrers esdevingueren protagonistes i alhora escenaris de les farses, del teatre. Les falles assoliren una extraordinària popularitat i, obra del veïnat, del poble pla, no deixaren mai d‟expressar-se en valencià.
Fruit de la puixança econòmica de les primeres denes del nou segle, sorgeix una nova classe, a la seua manera, de nous rics, provinents de la producció i comerç de la taronja. Aquests antics llauradors enriquits per un colp d'inesperada sort, seran el financers cofois que impulsaran la magna Exposició Regional de València del 1909. D'aquesta magna Exposició, un gran muntatge barroc i faller, poques coses es poden dir: es creà l'himne de l'Exposició, que agraïa la seua sort i alhora ofrenava noves glòries a Espanya, i la demostració fefaent que la importància d'aquesta nova classe havia de comptar dins l'estat espanyol que la rebutjava, justament per allò que més aferrissadament defensaven, un provincianisme ben definit i sucursalista. I justament, en aquesta realitat desencoratjadora, es multipliquen les publicacions periòdiques (revistetes, facsímils, fascicles, contes, etc.) com el famós i popular, “El conte del dumenge”, a iniciativa d'una nova fornada d'universitaris que , influïts per la Renaixença, manifesten una decidida vocació de normalitzar la cultura i la literatura amb productes d'una incerta qualitat. Serà, doncs, la Universitat i el seu entorn d'influència, el motor, la locomotora que impulsarà la producció literària en valencià, i d'on sorgiran les noves generacions d'intel·lectuals i escriptors, la majoria fills de la petita burgesia, o nous rics, de la taronja.
Amb l'adveniment de la 2ª República, que escriptors, editors, i intel·lectuals de tota l'àrea lingüística catalana convindran a donar el seu suport incondicional i entusiasta a les Normes ortogràfiques fabrianes, en el document que signaren a Castelló i que, d'ençà de llavors, s'ha anomenat Les Normes de Castelló de 1932. Fins i tot, fou acceptat i signat el document pel mateix pare Fullana, autor d'una gramàtica del
valencià, o de vàries, perquè el seu pensament i convenciment personal oscil·là al llarg de la seua vida, fins el moment en què decidí no contravenir les noves normes. La decidida importància d'aquestes normes i la seua repercussió han estat decisives i han estat capital per a la normalització de la llengua i, sobretot, per al seu ensenyament. Sense una ortografia definida i acceptada, no hi ha ensenyament possible. I sense ensenyament, la llengua arriba a la seua fi.
Durant els primer anys de la dura i repressora postguerra, la llengua, tot i prohibida, perseguida, persistí perquè era el poble qui la mantingué viva, i perquè era també un factor que aglutinava els sectors socials, polítics i fins i tot econòmics d'oposició a la dictadura. Escriptors, intel·lectuals, professors universitaris, foren represaliats, empresonats, pel simple fet d'usar, parlar, escriure, o expressar-se en català, que únicament es tolerava com a simpàtica manifestació del folklore propi.
Durant el franquisme es consolidaren les tertúlies d'escriptors i intel·lectuals valencians; a casa d'algú d'ells, o bé d'amagats en algun café o llibreria. Es posaren en marxa projectes de futur que ajudarien a consolidar la llengua, com ara cursets de gramàtica, noves publicacions periòdiques, o la venda d'0bres i llibres en fascicles setmanals que es finançaven, la seua majoria, per subscripció popular, fins l'aparició d'algunes editorials, potents i decidides. En aquesta llarga època, la literatura valenciana comptà amb nombrosos noms que excel·liren en els diversos gèneres literaris, així com autors que assoliren renom i reconegut prestigi. Recordem alguns d'ells: Manuel Sanchis Guarner, Enric Valor, Francesc Ferrer, Carles Salvador, Xavier Casp, Maria Beneyto, Ernest Martínez Ferrando, Josep Giner i Marco, Germà Colom, i un llarguíssim seguit de personalitats que des de l'exili mantingueren viva la flama de la llengua i la literatura, amb l'abundosa correspondència amb els literats i intel·lectuals de l'interior.
El 1962, amb la publicació per Edicions 62 del primer títol d'aquesta editorial “Nosaltres els valencians”, Joan Fuster traçà ratlla fronterera entre els d'abans (la literatura valenciana de la postguerra, incloent-hi escriptors, gramàtics, editors, i obres) i els d'ara en avant. Aquesta postura, personal, d'un intel·lectual de reconegut
prestigi com Fuster, d'oblidar tota la literatura de postguerra, trencarà la unitat mantinguda per tots els sectors implicats i, propiciarà més tard, durant la transició a la democràcia, un aferrissat posicionament personal entorn al secessionisme lingüístic. Les desavinences entre Fuster i Casp (Xavier Casp, el poeta més aclamat i premiat de la postguerra, fou organitzador d'una de les tertúlies més compromeses i importants d'intel·lectuals que tingué lloc en la clandestinitat de sa casa, a més de ser-ne el creador, junt amb Miquel Adlert, del segell “Editorial Torre”, de vital importància per a la literatura valenciana durant el franquisme), prompte es convertiren en un afer personal, entre tots dos. Més de protagonisme que no personal. Hi havia clares diferències ideològiques i de com s‟havia d‟entendre el fet valencià, que, tot junt, faria impossible que Fuster continuarà assistint a les tertúlies, i que renegarà, a més, de la seua amistat amb Casp. Les raons les podem trobar en el concepte, o projecte, de futur per al País Valencià, després de la fosca nit del franquisme. Si Casp s‟ho mirava des del protagonisme, com a poeta de reconegut prestigi, premiat i celebrat, si bé amb una certa nostàlgia tradicionalista, però fermament arrelat a la terra heretada dels seus ancestres, Fuster, al seu torn, ja havia contactat i mantingut una abundant correspondència amb els intel·lectuals a l‟exili. A més a més, havia posat en marxa nombrosos projectes literaris, i havia cercat, des de l‟ambició personal, les bases sobre les que s‟hauria de construir un nou futur per al País Valencià, dins el marc de la nació catalana. Fuster es constituiria en la referència d‟aquest nou futur, tant si volia com si no, que sí volia. Fet i fet, les diferències eren ja insalvables, no es volien superar, i l‟avenc entre aquestes dues personalitats deixarà la literatura valenciana, d‟ençà de llavors, migpartida en dos sectors irreconciliables, que decidiran el futur, ja en democràcia, tant de la literatura valenciana com de la llengua sumides en un conflicte que encara perdura. L‟afer entre totes dues personalitats es va veure des de la perplexitat per la resta dels assistents, que mai no saberen, ni esbrinaren, què s‟estava coent en el forn. Així ho recordà Enric Valor: “Llavors, els catalans més importants reconegueren la importància i la influència d‟aquesta tertúlia. Ara Casp està en contra, no sé ben bé per què. En aquella època va ser...; coses de la vida, la política, una cosa que enverina l‟altra”. Fuster reuní (curiosament, ara Fuster serà l‟organitzador a sa casa d‟una tertúlia, i serà també el més destacat promotor de nombrosos projectes editorials, revistes, etc.), entorn a la seua personalitat, nombroses figures de la literatura, la universitat, el periodisme, i la política; seleccionà diversos grups d'universitaris avantatjats en les respectives llicenciatures, i promocionà diversos encontres amb intel·lectuals i polítics del Principat i les Illes, que ajudaran a cohesionar l'entitat dels Països Catalans. D'aquesta fornada d'universitaris en podríem destacar alguns noms,
per la seua importància, sense menystenir molts d‟altres: Lluís V. Aracil, Joan F. Mira, Josep Vicent Marqués, Eliseu Climent, etc. Realment, ¿tot plegat era important per a la major part de la societat valenciana, sumida en la grisor homogènia d‟una classe mitjana, pluriocupada per poder passar casa i pagar les lletres que la tenallaven fins l'ofec de l'empobriment? Ja era prou que, amb tot en contra, a tots els carrers de València se sentia parlar la llengua pròpia. Davant la sospita de tot aquell que portara un llibre sota el braç, llegir no es llegia, i si es llegia era d‟amagat, en la clandestinitat de la pròpia casa.
Fets com la crema en efígie de Joan Fuster, les bombes als domicilis de Sánchis Guarner i el mateix Fuster, la mort d'alguns defensors del nacionalisme valencià, com Miquel Grau, les bombes incendiàries en llibreries, l'assalt a la Universitat, la violència pistolera al carrer i una aclaparadora guerra incitada des de les planes de la premsa, marcaran els anys previs a la Transició, que tindrà com a màxim exponent l'anomenada Batalla de València o per València, encara que no fou cap batalla perquè només que en reberen, i de valent, els components d'una de les dos parts en conflicte. La intenció que es pretén és la d'instal·lar en el moll de l‟os de la societat la por. I en bona part, ho aconsegueixen. Les llibreries es neguen a exposar i vendre llibres en català, la premsa torna a amagar els lleus intents d'oferir notícies en valencià, en algunes escoles es veu amb desesperança com els tímids intents de posar en marxa l'ensenyament en valencià són reprimits o censurats ràpidament per la comunitat de pares i mares d'alumnes, que fugen de qualsevol conflicte (la por a una nova guerra civil es troba impressa en els gens generació rere generació. És el gran triomf del franquisme, i dels sectors franquistes que financen i propicien aquest enfrontament. La llengua recula, de nou.
El 1982, tres anys després de ser aprovada la Constitució espanyola, clar exponent del que fou la Transició, és aprovat pels polítics valencians, que silenciaren la veu del poble, l'Estatut (altrament dit “estatutet”, per la seua escassa alçada com gran indefinició). Recordem que l'Estatut fou publicat i repartir a les bústies de totes les cases, arreu el territori valencià, en el valencià ortogràfic sorgit de les normes del Puig (secessionistes). Però el 1983, la Llei d'Ús i ensenyament del valencià serà el revulsiu,
l'aposta que calia, valenta tot i que curta, que posarà les bases i posarà en marxa l'ensenyament del valencià a les escoles; també, i a recer d'aquesta llei, s'impulsarà la creació de la Llei que regularà l'ens de la Ràdio i televisió valencianes, de capital importància per a la normalització i l‟ús del valencià, però fallida per dimissió política i escassa protesta social.
Tot i que escassa i insuficient, l‟aixopluc de la Llei d‟Ús aconseguí que quasi tots els nous Ajuntaments democràtics organitzaren ben prompte Premis literaris, que la normalitat arribarà també al mercat de la venda de llibres, i que es crearen noves indústries editorials valencianes, que propiciaren i capitalitzaren l'esclat d'una allau d'autors que, d'ençà d'aleshores, no ha fet més que créixer. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Ferran Torrent, Josep Piera, Vicent Usó, Vicent Alonso, Ferran Cremades, Marc Granell, Pasqual Mas, Isabel-Clara Simó, Maite Coves, Carme Miquel, Josep Lozano, Josep Franco, Joaquim G. Caturla, i tants d'altres. Amb tot i amb això, però, on més s'hi ha avançat, on hi ha hagut l'aparició més important, en nombre i qualitat, ha estat en la literatura infantil i juvenil. La irrupció d'una bona colla d'autors, sorgits la majoria dels mateixos centres d'ensenyament, amb una qualitat literària de molt alt nivell, han estat traduïts a altres llengües, assolint un prestigi reconegut dins i també fora del nostre país. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Maria Jesús Bolta, Mercé Viana, Enric Lluch, Joan Pla, Vicent Marçà, Alan Greus, Francesc J. Bodí, i una llarguíssima corrua més. Mai com fins ara hem tingut els valencians un accés tan a l'abast i en la nostra llengua de la literatura, la de casa nostra i la de fora. Mai com ara hem tingut un percentatge tan alt de potencials lectors. Però els índex que revelen les enquestes de lectura són tossuts: en aquests moments, som la cua, en nombre de lectors, de tot l‟Estat espanyol. El drama no és que la nostra gent no llija en català, és que no llig tampoc en castellà. El sentit majoritari de la societat valenciana és el passar de la lectura, d‟ignorar-la, mentre el Govern de la Generalitat se les empesca per mantenir-la sota mínims, minoritzada.
La literatura valenciana actual, bé referida especialment a la comarca de l'Horta Sud, bé a qualsevol altra comarca del País Valencià, frueix de l'esclat i l'èxit que assolí durant els huitanta. Es tracta d'una bona pila d'autors de prestigi, reconeguts, amb una obra consolidada i de qualitat, que mantenen una expectativa envers les noves generacions que s'hi incorporen, alhora que exerceixen un mestratge més que evident i
raonable. També resulta del tot evident, que una mínima part de tots aquests autors viuen de la seua obra, compartint l'escriptura en els quefers d'altres experiències professionals, poc o gens literàries. Socialment, i pel que respecta a les llistes de les enquestes fetes al voltant dels autors més coneguts pels lectors valencians, el més conegut, amb abassegadora diferència sobre la resta és Vicent Blasco Ibáñez, escriptor valencià, com hem vist abans, pertanyent a la literatura castellana. Els primer autors valencians de literatura catalana no n'apareixeran fins ben passades les 100 referències. Per descomptat, el primer dels valencians és Enric Valor, per més que merescut mèrits propis, també –cal reflexionar-hi- si no és per les nombroses referències a la seua persona i al seu nom amb què s'anomenen la majoria de Biblioteques Públiques, així com centres d'ensenyament, etc.
A la comarca de l'Horta –l'Horta Sud i l'Horta Nord-, però especialment l'Horta Sud, es troba sumida (per a bé o per a mal) en allò que Fuster anomenà el “hinterland” del cap i casal, és a dir, l'àrea d'influència més propera a la ciutat de València, amb la qual conforma la seua àrea metropolitana. Per tant, la subcomarca es troba, ara mateix, dins el sector que administra, controla i instrumentalitza la política exercida des del Govern municipal de València, des de la Diputació Provincial i, sobretot, des de la Generalitat. Pensem que les institucions valencianes són les que s‟encarreguen d‟administrar la cultura oficial del País Valencià. Aquesta influència, gens afalagadora, però si alienadora i despersonalitzadora (la ciutat de València va renunciar fa ja molt de temps a ser el cap i casal del seu país), exerceix, sens dubte, una forta pressió en els escriptors i en la creació literària de l‟Horta Sud. Aquesta mala influencia serà rebutjada per la majoria d‟escriptors que, compromesos amb la societat valenciana, es veuran obligats a escriure sobre aquells trets o fets històrics, documentats, o païts per la ficció, que ens defineixen com a poble. També, des de l‟exercici memorístic que recordarà el passat més immediat. Reeixides novel·les, com Els treballs perduts, de Joan F. Mira (narració delirant que es proposa reconstruir la història de la ciutat de València de la mà del seu protagonista), Temps de fang, d‟Albert Hernàndez –premi de la crítica com la millor novel·la de la postguerra valenciana-, Gràcies per la propina , de Ferran Torrent (que en clau autobiogràfica, ens descriu amb ironia la vida al poble de Sedaví, durant els anys 60), El camí de les bardisses, de Rafael Escobar (una mirada amable a la infantesa de l‟autor, aquell Manises dels 50), La vida en l’abisme, del Ferran Torrent, també (un viatge a la València fosca de les timbes de joc dels 70, com a metàfora de la vida), la recent i sorprenent El santíssim Crist de l’Esglai, de Marià Ferrer (que en clau d‟humor ens conta un seguit d‟històries sobre el món de la mar,
ambientades al barri del Cabanyal), -, o l‟esplèndida Purgatori, també de Joan F. Mira (viatge al·lucinant al Purgatori dantesc en què ha esdevingut el País Valencià, i la comarca de l‟Horta en particular, transformat pels efectes de l‟especulació urbanística que ha acabat amb les estructures urbanes i socials que cohesionaven una manera de ser dels valencians d‟aquesta comarca). Són tan sols uns pocs exemples d‟un cert revisionisme amb què, a través de la memòria (on cal remarcar i agrair el magnífic treball del nostre escriptor de referència Amador Grinyó), amb què, anava dient, poder arribar a comprendre un passat molt proper, un ahir, amb què encarar els reptes d‟un futur, un demà, que ja truca a la porta.
I, malgrat la decebedora i trista realitat imposada, la nostra comarca –una de les més densament poblades del nostre país i de la resta d‟Europa-, gaudeix proporcionalment d'una gran quantitat d'autors, reconeguts, de prestigi, consolidats, llegits, i que encara ens poden donar molt més. A tall d'exemple en podem citar, Amador Grinyó, Albert Hernàndez i Xulvi, Ramon Ramon, Ramon Guillem, Pasqual Alapont, Mercé Viana, Carme Miquel, Arantxa Bea, Maria Beneyto, Marc Granell, Vicent Alonso, Lluís Alpera, Joan Navarro, Toni Mollà, Rafael Escobar, Lluís Roda, etc. Tots ell, autors que han renovat la narrativa i poesia, el teatre i l'assaig, en català, amb la seua expressivitat, sonoritat, i classicisme valencià, enfront d'un cansament, encartonament i empobriment del català del Principat, exceptuant-ne honroses però escasses excepcions.
I arribem a la fi d'aquestes reflexions escrites a raja-ploma. La societat valenciana que llig, els lectors, són la clau de tota aquesta problemàtica. A hores d'ara, i d'acord amb les enquestes, les dones són les que més lligen, el 56%, contra el 51% dels homes. Si atenem als sectors per edat, els qui més llegeixen són els compresos entre els 26 i els 51 anys. El percentatge, però, va davallant fins els majors de 60 anys. Segons l'administració valenciana, aquest efecte ha estat produït per impediments i malalties òptics, i que, per tractar de solucionar-ho va regalar llibres amb un cos de lletra per damunt del 14, i així fer créixer l'índex de lectura. Però és mentida. No hi ha hagut cap augment de lectura entre els majors de 60 anys; ans al contrari, la davallada està arribant
per sota la línia de flotació. Tot i això, tenint en compte que els llibres que s'editaren amb lletra del 14 ho eren en castellà. N'hi ha encara una altra evidència. Menys del 10% de suposats lectors tenen biblioteca pròpia a casa –entenent per biblioteca pròpia un gruix d'uns 100 llibres, aproximadament. Així, i malauradament, el nivell cultural d'una família és –seguint el model d'enquestes- inversament proporcional al tamany del televisor, el nombre de televisors a casa, i la permanència com a espectadors passius davant la televisió, estimat entre les 5 i 6 hores diàries, l'índex més elevat d'Europa i d'Amèrica del Nord.
La realitat no és gens fàcil ni afalagadora. El prestigi social i politicoinstitucional de la tasca creativa, com a ressort de transmissió d'idees, cultura o motor de canvi social no està gens reconeguda. El futur l'hem de fer entre tots, sense exclusió. Mentrimentres, però, cal tornar a recordar les paraules amb què encapçalava aquesta intervenció: mentre la Generalitat valenciana dóna l'esquena a la cultura i la literatura valenciana, la societat la ignora, però se sent orgullosa de la seua mediocritat. Per concloure, i citant les paraules de Fuster, nosaltres sí que estem compromesos amb la nostra llengua, el nostre país, perquè ens hi juguem el nostre futur. Per això hem de seguir treballant i fent coses, perquè al cap i a la fi, serà el fruit d'aquest treball allò que en quedarà; serà el nostre llegat per a les generacions que vinguen.
I acabe. Hem de ser inconformistes amb les paraules, i acabarem sent inconformistes també amb els fets. Aquesta actitud és una forma de llibertat. I la llibertat no admet cap conformisme. Viure en societat és acceptar un seguit de conformismes i submissions. L‟allau d‟informació, imatges, referències i codis que propaguen els mitjans de comunicació, ofereix, sens dubte una extraordinària possibilitat d‟enriquiment personal, un ampli ventall de possibilitats, punts de vista i llibertat. Però, els interessos econòmics i polítics que els dominen i orienten, pot fer que la nostra intel·ligència s‟esvare, s‟embosse i s‟aliene. I això està passan ja ara mateix.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Antoni Asunción: «Al PSOE valenciano no le vendría mal ahora enfermar del ansia del poder»
Antoni Asunción jose aleixandre
Lleva en su sangre la política: elegido alcalde de Manises en las elecciones municipales de 1979 y reelegido en el 83 y 87, ha sido presidente de la Diputación de Valencia; director general de Instituciones Penitenciarias; secretario de Estado de Asuntos Penitenciarios y ministro del Interior.
Mª José Muñoz Peirats.
Ha sido el único político que ha dimitido de su cargo. Diputado en Cortes generales por Valencia en 1993. En la actualidad mira hacia el mar y todos los peces le votan.
Antonio Asunción contesta a todas las preguntas con claridad. Ha recorrido muchos caminos libremente, con esa libertad que le ha dado una total independencia. La tarde se irá yendo y sus palabras quedan en esas horas azules en las que ha accedido a confesarse en la ciudad.
-Confiese, ¿cómo un político de su talla se convierte en un empresario de éxito?
-Bueno, de éxito relativo. Depende de la óptica desde la cual se mire. Digamos que no me ha ido mal, soy un empresario modesto, nada más.
-¿Qué pecado político ha cometido?
-Supongo que muchos?
-¿Por ejemplo?
-El no ser crédulo?
-Se ha dicho de usted que en política camina sobre campos minados?
-No, creo que anduve sobre campos minados, ahora desde luego no. No ando en política activa.
-¿Para nada?
-Enredo un poco? pero no, no.
-¿Recuerda el momento en que decidió dimitir como ministro del Interior?
-Perfectamente, lo tengo muy presente y creo que es una de las decisiones más serenas y con mayor análisis de la situación que nunca he tomado. Hice lo que creía y debía hacer.
-¿Ha abandonado para siempre la política?
-La política no se abandona. El político no la abandona, la diferencia es que se está en política activa o no. Yo no estoy en la política activa, pero de hecho, la política me apasiona, doy mis opiniones a los demás, pero no estoy en la parte activa, ¡claro!
-Desde la perspectiva que le da el tiempo, ¿cómo ve el panorama actual?
-Lo veo diferente de la política que viví con más intensidad en los años de la transición. Es un modelo diferente, no me atrevo a calificarlo. Es más parecido ahora a lo que ocurre en el resto de los países de Europa. Tal vez en aquel entonces vivimos momentos brillantes, porque el contexto desde el cual partíamos lo permitía. Lo que era el poder por el poder o las cosas más pegadas a los intereses quedaban soslayadas; la ideología tenía un peso muy especial. Ahora es todo más pragmático y si lo analizas bien hay que decir: ¡afortunadamente! porque es una consecuencia de la normalidad democrática.
-¿Ha perdido el pueblo la confianza en los políticos?
-No. Digamos que los ha desmitificado, cosa que es muy positiva. La gente, en la medida que va adquiriendo cultura política, va conociendo más a la clase política y la va desmitificando, como ocurre en todos los órdenes de la vida. Cuando se conocen bien las cosas dejan de ser sublimes, para ser más humanos.
-¿Los temas de secreto de Estado, algo escabrosos, se manipulan desde el desconocimiento real?
-Lo escabroso nunca es secreto. Siempre se airea y por lo tanto diríamos que no hay secretos más aireados y más publicados que los llamados secretos de Estado. Siempre hay una cierta tendencia hacia aquello del enigma policial que a veces encierra, o bien el no saber qué decir, o el no saber cómo reaccionar.
-¿En estos casos se llegan a cometer graves injusticias? Por ejemplo, personas inocentes, que fueron señaladas como culpables? ¿no fue así?
-Aquí hay dos partes: mi etapa en el Ministerio del Interior que fue un momento muy convulso de la política española, el declive del gobierno socialista en los últimos años y un deterioro notabilísimo de lo que era la política de dicho ministerio. Tal vez sí que hubo alguna situación de injusticia manifiesta de la que nunca se habla; es la que se cometió con el general Manglano, Emilio Alonso, hombre muy leal al Estado que sin embargo no recibió buen trato. En ese sentido, cuando atraviesas situaciones complicadas, te das cuenta de que al final el entusiasmo con el cual tú te entregas a la tarea de lo público, en muchas ocasiones no encuentra la respuesta esperada, sino todo lo contrario, la soledad más absoluta. Eso siempre es así. La entrega a lo público requiere de gran convicción y entereza.
-Fueron momentos duros?
-Fueron momentos duros, sí, muy duros, aunque creo que los momentos que viví en la Dirección General de Instituciones Pernitenciarias también fueron muy duros. Una parte importante de mi vida política se desarrolló en las cárceles españolas, donde sí tuve tiempo de hacer cosas, de establecer un plan penitenciario que ahora rige.
-Debe ser muy difícil y complejo todo lo que rodea las cárceles?
-Es muy complejo. No teníamos, desde luego, superávit, y había que controlar el gasto y sacar dinero de donde no había, tuvimos que ingeniar mil esquemas y comenzar ya un modelo de "privatización" desde la empresa pública para construir cárceles desde una empresa que era de capital público y de carácter privado en su funcionamiento que sigue actualmente que se llama Siep. Todo aquello era ingeniería financiera para no presentar más déficit público. Ahora también se hacen modelos similares con la sanidad, se privatizan servicios públicos. Al fin y al cabo es una forma de invertir y pagar a plazos.
-¿El trato a los presos terroristas es un trato difícil?
-No, en absoluto. En las cárceles todo cambia. Los terroristas de ETA no son complicados. Además la política de dispersión resolvió el problema del control que la banda terrorista ejercía sobre los presos, es decir que el mayor carcelero que tenían, y siguen teniendo los presos de ETA, es la propia ETA. La banda terrorista siempre ha tratado de evitar las deserciones impidiendo la aplicación de los beneficios penitenciarios previstos en la ley para los condenados que se arrepienten de los delitos cometidos.
-Desgraciadamente usted tiene experiencia sobre terrorismo. ¿En qué momento estamos?
-Aunque la sociedad conozca a ETA, es difícil acostumbrase a un terrorismo como el que hemos sufrido estos días de nuevo, con el asesinato del ex concejal socialista. Pero somos conscientes también de que el problema es tan complejo que si no se resuelve en una legislatura no va a pasar factura. Sí que puede pasarla si te arriesgas en exceso y muestras la debilidad que en ocasiones se ha mostrado. Somos conscientes de las dificultades que entraña el problema terrorista en España. Es un tema de largo alcance y de medidas concretas, pero no olvidemos que la situación actual favorece también vientos de nacionalismo, a los que hay que acostumbrarse y por lo tanto, desde mi punto de vista, es indispensable convivir.
-En un momento dado, usted se quejó del ansia de poder del POSE valenciano. ¿El poder es una enfermedad incurable?, ¿ha padecido sus síntomas alguna vez?
-Seguramente los he padecido, pero ahora al POSE valenciano no le vendría mal enfermar del ansia de poder.
-¿Qué le hizo presentarse de candidato a la presidencia de la Generalitat valenciana?
-Pues muy fácil, que el artista se nos cayó del cartel. Y a pocos días de la corrida. Por lo tanto, tuvo que ir el suplente y hacer la campaña con el cartel del otro. Sí es verdad que a partir de ese momento estuve dispuesto a quedarme en la política activa y dirigir al PSOE valenciano, pero no tuve los apoyos suficientes, por lo tanto tuve que retirarme a la vida privada.
-¿Alguna vez le pasó por la cabeza llegar a ser presidente del Gobierno?
-Más que pasar por la cabeza, eso es un sueño que siempre, todos los políticos sueñan, ¿no? Y en mi caso también ¡claro!
-¿En política se necesita el olfato de un piel roja para escuchar por dónde pasan los cuchillos?
-Sobre todo los propios.
-¿Está el PSOE falto de democracia interna?
-Igual que todos los demás partidos. En Europa se produce una paradoja que es una perversión del sistema democrático donde la democracia se sustenta sobre pilares fundamentales que son los partidos políticos y estos no son lo suficientemente democráticos, funcionan un poco a toque de corneta del que manda y los aparatos manejan a su libre antojo casi todo. Entonces creo que urge tomar medidas como las de la sociedad norteamericana. Ahora nos están dando un buen ejemplo de lo que es una democracia participativa, con todos los problemas y defectos que suele tener todo sistema, pero desde luego es admirable que unas primarias puedan decidir sobre cuáles son los candidatos que se van a presentar por el partido y que no lo decida el aparato en una mesa camilla.
-¿Cuál es su valoración de las últimas elecciones?
-Creo que estos resultados han sido los más anunciados en las diferentes encuestas de opinión. Tal vez no se había reflejado el desplome de Esquerra Republicana de Catalunya, ni el de Izquierda Unida. También es cierto que el nuevo gobierno puede afrontar la legislatura con madurez, experiencia y conocimiento de los problemas que hay en España para desarrollarlo con éxito.
- Usted es republicano. ¿Le gustaría tener al señor Aznar como presidente de la República?
-Yo respeto al rey don Juan Carlos, creo que es un político nato que jugó muy bien la transición española y la condujo maravillosamente, que ha demostrado una vez más que en estos momentos complicados en que había cierta zozobra alrededor de la Casa Real, y de la institución, ha manejado perfectamente la situación, como cualquier hábil político de nivel. Ahora bien, es obvio que la institución monárquica no es de este tiempo. Es de otro momento y que lo lógico es que la Jefatura del Estado tenga unas competencias y tenga unas responsabilidades que limiten el poder de La Moncloa. En España, el poder de La Moncloa es absoluto, cosa que no ocurre en los países que tienen la Jefatura del Estado potente, y es cierto que a un jefe del Estado no elegido democráticamente no se le pueden atribuir poderes como los que tienen el presidente de la República francesa o italiana, etcétera, que puede disolver las Cortes, que puede devolver las leyes a los legisladores y tiene un ejercicio y un poder real. En ese sentido, creo que es bueno para la democracia que no exista la acumulación de poder que hoy existe en España en La Moncloa. Dicho esto, cualquier presidente electo por los ciudadanos de este país, incluido Aznar, me parecería perfecto.
-¿Los países de los Balcanes apuntan de alguna forma al problema del País Vasco?
-Pienso que España no debe apoyar la independencia de Kosovo y debe ser consecuente. No tiene nada que ver con el País Vasco, pero da igual, cualquier pretexto es utilizable. En Europa tenemos que ser un poco consecuentes. A mí me parece que se está actuando con una cierta ligereza. Escocia está cerca de plantear una cierta resolución que ya he leído, y que se está frenando, pero que cualquier otro podría también plantear una situación parecida, despegarse del Reino Unido; Gales podría ir detrás. Rusia tiene varios problemas: Chechenia, Osetia, etc. En España tenemos el País Vasco que puede encontrar cualquier pretexto? A las personas que creen en eso cualquier cosa les sirve. A mí me parece que se está obrando con cierta ligereza en estos temas y que la actitud de EE UU no es la correcta y que no debería haberla alentado, porque complica mucho la situación europea.
-¿Hay una cierta derechización en los países europeos?
-No. Creo que está todo más o menos equilibrado.
-¿Es difícil el equilibrio entre el triunfo y la derrota?
-Total, no hay equilibrio.
-¿Para mantenerse en el triunfo y no caer en la derrota??
-Eso ya es: Anem fregir i menjant.
-¿Usted enreda en las cajas?
-Ya no, porque no estoy en ninguna. Estuve y enredé lo que pude.
-¿Sigue siendo el asesor del presidente del Banco Portugués de Negocios José Oliveira Costa?
-No, ahora ya no. Lo fui un tiempo. Fue una etapa muy enriquecedora para mí. Pero ahora estoy muy dedicado a las empresas de piscicultura y además estoy en algún que otro consejo de administración.
-Tiene negocios en el mar. ¿Es un Neptuno?
-No. Soy un simple pescadero.
¿Es usted Tu Di Gong, dios de la Tierra? En la dinastía Ming se construían templos para este dios en todas partes, y usted forma parte del consejo de administración de Construcciones San José y no creo que pare ahí? porque usted no para nunca.
-No creo que me haga nadie ningún templo.
-¿Pero no los hace usted?
-En todo caso, no para mí.
-Los expertos consideran que un aspecto clave para mantener la confianza de los inversores en el mercado español serán las medidas que se pongan encima de la mesa para moderar el impacto de la crisis inmobiliaria.
-Una vez más echaremos mano de Keynes, una vez más seremos keynesianos. En estos momentos lo que hay que moderar y contener es la inflación, que es el peor enemigo que tenemos. Tenemos que mejorar la competitividad. En un momento de crisis todos nos tenemos que apretar el cinturón. Todos los que más ganan se tendrán que apretar más porque a los que ganan poco no se les debe apretar más. Por lo tanto, hay que apretar donde están los grandes márgenes. Lo que conviene en lo público es ajustar el capítulo del gasto corriente, bajo lo estrictamente necesario y esencial, y dedicar más presupuesto a inversión pública para sustituir, en parte, el déficit o vacío de la iniciativa privada. Ahora hay que empujar desde lo público, hace falta mucha VPO, mucha vivienda oficial protegida y por lo tanto todavía hay márgenes y desde ese ámbito es desde donde las administraciones, los trabajadores y los empresarios tienen que empujar todos en la misma dirección.
-¿Se ha perdido la batalla de la competitividad?
-Esta no se puede perder nunca, porque entonces estás perdido, digamos que hemos retrocedido, pero perdida no está. Tenemos que ser competitivos, tenemos que ser eficaces y tenemos que intentar superar el vender más de lo que compramos, sabiendo que nosotros tenemos que comprar mucha energía, con lo cual todo aquello que podamos hacer con energía renovable, todo aquello que pueda ser sustituido -dejando aparte el cambio climático que es un gran objetivo en sí mismo- simplemente para no importar más recursos energéticos hay que hacerlo y al mismo tiempo estás generando empleo, con lo cual todo aquello que podamos invertir desde lo público para ganar esa batalla hay que hacerlo. Los parques solares, los saltos de agua, todo lo que conlleve ahorro energético hay que hacerlo. Eso nos va a ayudar en la competitividad y por supuesto en la formación y en la información de la clase empresarial. Porque los trabajadores sin los empresarios tampoco pueden hacer nada, es todo un conjunto. Las empresas que no sean capaces de competir desde la globalización dejaran de existir
-¿El bienestar económico proporciona una cierta independencia tanto de pensamiento como de acción, se potencia la libertad?
-Sin duda eso es cierto. Ahora bien, a mí nadie me ha regalado nada, he tenido que trabajar, por lo tanto no me importó dejar la política y ponerme a trabajar. Si de joven me impliqué en política, pues de mayor a trabajar.
-Hablando de libertad, ¿cómo se lleva la independencia teniendo que llevar siempre un guardaespaldas?
-Mira, cuando piensas en aquellos que desgraciadamente no están con nosotros por no llevarla, se me pasa todo. Entonces no me importa.
-¿Estamos en un momento de alarma económica real o sólo "alarmista"?
-Pienso que hay que ser conscientes de que la actualidad es complicada y a las cosas hay que llamarlas por su nombre. La situación se puede complicar bastante. Pero no quiere decir que no se pueda salir, porque de éstas hemos tenido, y hemos salido. Esto es cíclico. Creo que tiene salida y hay que empujar y tenemos que empujar juntos en la misma dirección.
-¿Entre la política y la empresa, qué asignatura pendiente ha dejado en el camino?
-Muchas, muchas, muchas?
-¿Por ejemplo?
-Me dejé sin desarrollar mi proyecto en el Ministerio del Interior, por ejemplo. Quería aplicar ciertas fases de eficacia, hay muchos recursos que se pueden utilizar de otra forma, se podría mejorar la eficacia. En la privada, hay miles de cosas que podría haber hecho y que no he tenido tiempo y no creo que lo tenga.
-¿Hay alguna posibilidad de encontrar todavía contenidos revolucionarios?
-Creo que la evolución es en sí una revolución.
-¿Qué pecado cometemos los valencianos?
-¡Ay!, yo veo unos cuantos, pero algunos estupendos.
-¿Por ejemplo?
-Bueno, bueno, bueno?. que no quiero repetir aquí el Virgo de Vicenteta
-¿Es pecadora nuestra ciudad?
-¡Cómo no! Tot lo bo es pecat.
-¿Mañana será un día mejor?
-Sin duda, sin duda?
Lleva en su sangre la política: elegido alcalde de Manises en las elecciones municipales de 1979 y reelegido en el 83 y 87, ha sido presidente de la Diputación de Valencia; director general de Instituciones Penitenciarias; secretario de Estado de Asuntos Penitenciarios y ministro del Interior.
Mª José Muñoz Peirats.
Ha sido el único político que ha dimitido de su cargo. Diputado en Cortes generales por Valencia en 1993. En la actualidad mira hacia el mar y todos los peces le votan.
Antonio Asunción contesta a todas las preguntas con claridad. Ha recorrido muchos caminos libremente, con esa libertad que le ha dado una total independencia. La tarde se irá yendo y sus palabras quedan en esas horas azules en las que ha accedido a confesarse en la ciudad.
-Confiese, ¿cómo un político de su talla se convierte en un empresario de éxito?
-Bueno, de éxito relativo. Depende de la óptica desde la cual se mire. Digamos que no me ha ido mal, soy un empresario modesto, nada más.
-¿Qué pecado político ha cometido?
-Supongo que muchos?
-¿Por ejemplo?
-El no ser crédulo?
-Se ha dicho de usted que en política camina sobre campos minados?
-No, creo que anduve sobre campos minados, ahora desde luego no. No ando en política activa.
-¿Para nada?
-Enredo un poco? pero no, no.
-¿Recuerda el momento en que decidió dimitir como ministro del Interior?
-Perfectamente, lo tengo muy presente y creo que es una de las decisiones más serenas y con mayor análisis de la situación que nunca he tomado. Hice lo que creía y debía hacer.
-¿Ha abandonado para siempre la política?
-La política no se abandona. El político no la abandona, la diferencia es que se está en política activa o no. Yo no estoy en la política activa, pero de hecho, la política me apasiona, doy mis opiniones a los demás, pero no estoy en la parte activa, ¡claro!
-Desde la perspectiva que le da el tiempo, ¿cómo ve el panorama actual?
-Lo veo diferente de la política que viví con más intensidad en los años de la transición. Es un modelo diferente, no me atrevo a calificarlo. Es más parecido ahora a lo que ocurre en el resto de los países de Europa. Tal vez en aquel entonces vivimos momentos brillantes, porque el contexto desde el cual partíamos lo permitía. Lo que era el poder por el poder o las cosas más pegadas a los intereses quedaban soslayadas; la ideología tenía un peso muy especial. Ahora es todo más pragmático y si lo analizas bien hay que decir: ¡afortunadamente! porque es una consecuencia de la normalidad democrática.
-¿Ha perdido el pueblo la confianza en los políticos?
-No. Digamos que los ha desmitificado, cosa que es muy positiva. La gente, en la medida que va adquiriendo cultura política, va conociendo más a la clase política y la va desmitificando, como ocurre en todos los órdenes de la vida. Cuando se conocen bien las cosas dejan de ser sublimes, para ser más humanos.
-¿Los temas de secreto de Estado, algo escabrosos, se manipulan desde el desconocimiento real?
-Lo escabroso nunca es secreto. Siempre se airea y por lo tanto diríamos que no hay secretos más aireados y más publicados que los llamados secretos de Estado. Siempre hay una cierta tendencia hacia aquello del enigma policial que a veces encierra, o bien el no saber qué decir, o el no saber cómo reaccionar.
-¿En estos casos se llegan a cometer graves injusticias? Por ejemplo, personas inocentes, que fueron señaladas como culpables? ¿no fue así?
-Aquí hay dos partes: mi etapa en el Ministerio del Interior que fue un momento muy convulso de la política española, el declive del gobierno socialista en los últimos años y un deterioro notabilísimo de lo que era la política de dicho ministerio. Tal vez sí que hubo alguna situación de injusticia manifiesta de la que nunca se habla; es la que se cometió con el general Manglano, Emilio Alonso, hombre muy leal al Estado que sin embargo no recibió buen trato. En ese sentido, cuando atraviesas situaciones complicadas, te das cuenta de que al final el entusiasmo con el cual tú te entregas a la tarea de lo público, en muchas ocasiones no encuentra la respuesta esperada, sino todo lo contrario, la soledad más absoluta. Eso siempre es así. La entrega a lo público requiere de gran convicción y entereza.
-Fueron momentos duros?
-Fueron momentos duros, sí, muy duros, aunque creo que los momentos que viví en la Dirección General de Instituciones Pernitenciarias también fueron muy duros. Una parte importante de mi vida política se desarrolló en las cárceles españolas, donde sí tuve tiempo de hacer cosas, de establecer un plan penitenciario que ahora rige.
-Debe ser muy difícil y complejo todo lo que rodea las cárceles?
-Es muy complejo. No teníamos, desde luego, superávit, y había que controlar el gasto y sacar dinero de donde no había, tuvimos que ingeniar mil esquemas y comenzar ya un modelo de "privatización" desde la empresa pública para construir cárceles desde una empresa que era de capital público y de carácter privado en su funcionamiento que sigue actualmente que se llama Siep. Todo aquello era ingeniería financiera para no presentar más déficit público. Ahora también se hacen modelos similares con la sanidad, se privatizan servicios públicos. Al fin y al cabo es una forma de invertir y pagar a plazos.
-¿El trato a los presos terroristas es un trato difícil?
-No, en absoluto. En las cárceles todo cambia. Los terroristas de ETA no son complicados. Además la política de dispersión resolvió el problema del control que la banda terrorista ejercía sobre los presos, es decir que el mayor carcelero que tenían, y siguen teniendo los presos de ETA, es la propia ETA. La banda terrorista siempre ha tratado de evitar las deserciones impidiendo la aplicación de los beneficios penitenciarios previstos en la ley para los condenados que se arrepienten de los delitos cometidos.
-Desgraciadamente usted tiene experiencia sobre terrorismo. ¿En qué momento estamos?
-Aunque la sociedad conozca a ETA, es difícil acostumbrase a un terrorismo como el que hemos sufrido estos días de nuevo, con el asesinato del ex concejal socialista. Pero somos conscientes también de que el problema es tan complejo que si no se resuelve en una legislatura no va a pasar factura. Sí que puede pasarla si te arriesgas en exceso y muestras la debilidad que en ocasiones se ha mostrado. Somos conscientes de las dificultades que entraña el problema terrorista en España. Es un tema de largo alcance y de medidas concretas, pero no olvidemos que la situación actual favorece también vientos de nacionalismo, a los que hay que acostumbrarse y por lo tanto, desde mi punto de vista, es indispensable convivir.
-En un momento dado, usted se quejó del ansia de poder del POSE valenciano. ¿El poder es una enfermedad incurable?, ¿ha padecido sus síntomas alguna vez?
-Seguramente los he padecido, pero ahora al POSE valenciano no le vendría mal enfermar del ansia de poder.
-¿Qué le hizo presentarse de candidato a la presidencia de la Generalitat valenciana?
-Pues muy fácil, que el artista se nos cayó del cartel. Y a pocos días de la corrida. Por lo tanto, tuvo que ir el suplente y hacer la campaña con el cartel del otro. Sí es verdad que a partir de ese momento estuve dispuesto a quedarme en la política activa y dirigir al PSOE valenciano, pero no tuve los apoyos suficientes, por lo tanto tuve que retirarme a la vida privada.
-¿Alguna vez le pasó por la cabeza llegar a ser presidente del Gobierno?
-Más que pasar por la cabeza, eso es un sueño que siempre, todos los políticos sueñan, ¿no? Y en mi caso también ¡claro!
-¿En política se necesita el olfato de un piel roja para escuchar por dónde pasan los cuchillos?
-Sobre todo los propios.
-¿Está el PSOE falto de democracia interna?
-Igual que todos los demás partidos. En Europa se produce una paradoja que es una perversión del sistema democrático donde la democracia se sustenta sobre pilares fundamentales que son los partidos políticos y estos no son lo suficientemente democráticos, funcionan un poco a toque de corneta del que manda y los aparatos manejan a su libre antojo casi todo. Entonces creo que urge tomar medidas como las de la sociedad norteamericana. Ahora nos están dando un buen ejemplo de lo que es una democracia participativa, con todos los problemas y defectos que suele tener todo sistema, pero desde luego es admirable que unas primarias puedan decidir sobre cuáles son los candidatos que se van a presentar por el partido y que no lo decida el aparato en una mesa camilla.
-¿Cuál es su valoración de las últimas elecciones?
-Creo que estos resultados han sido los más anunciados en las diferentes encuestas de opinión. Tal vez no se había reflejado el desplome de Esquerra Republicana de Catalunya, ni el de Izquierda Unida. También es cierto que el nuevo gobierno puede afrontar la legislatura con madurez, experiencia y conocimiento de los problemas que hay en España para desarrollarlo con éxito.
- Usted es republicano. ¿Le gustaría tener al señor Aznar como presidente de la República?
-Yo respeto al rey don Juan Carlos, creo que es un político nato que jugó muy bien la transición española y la condujo maravillosamente, que ha demostrado una vez más que en estos momentos complicados en que había cierta zozobra alrededor de la Casa Real, y de la institución, ha manejado perfectamente la situación, como cualquier hábil político de nivel. Ahora bien, es obvio que la institución monárquica no es de este tiempo. Es de otro momento y que lo lógico es que la Jefatura del Estado tenga unas competencias y tenga unas responsabilidades que limiten el poder de La Moncloa. En España, el poder de La Moncloa es absoluto, cosa que no ocurre en los países que tienen la Jefatura del Estado potente, y es cierto que a un jefe del Estado no elegido democráticamente no se le pueden atribuir poderes como los que tienen el presidente de la República francesa o italiana, etcétera, que puede disolver las Cortes, que puede devolver las leyes a los legisladores y tiene un ejercicio y un poder real. En ese sentido, creo que es bueno para la democracia que no exista la acumulación de poder que hoy existe en España en La Moncloa. Dicho esto, cualquier presidente electo por los ciudadanos de este país, incluido Aznar, me parecería perfecto.
-¿Los países de los Balcanes apuntan de alguna forma al problema del País Vasco?
-Pienso que España no debe apoyar la independencia de Kosovo y debe ser consecuente. No tiene nada que ver con el País Vasco, pero da igual, cualquier pretexto es utilizable. En Europa tenemos que ser un poco consecuentes. A mí me parece que se está actuando con una cierta ligereza. Escocia está cerca de plantear una cierta resolución que ya he leído, y que se está frenando, pero que cualquier otro podría también plantear una situación parecida, despegarse del Reino Unido; Gales podría ir detrás. Rusia tiene varios problemas: Chechenia, Osetia, etc. En España tenemos el País Vasco que puede encontrar cualquier pretexto? A las personas que creen en eso cualquier cosa les sirve. A mí me parece que se está obrando con cierta ligereza en estos temas y que la actitud de EE UU no es la correcta y que no debería haberla alentado, porque complica mucho la situación europea.
-¿Hay una cierta derechización en los países europeos?
-No. Creo que está todo más o menos equilibrado.
-¿Es difícil el equilibrio entre el triunfo y la derrota?
-Total, no hay equilibrio.
-¿Para mantenerse en el triunfo y no caer en la derrota??
-Eso ya es: Anem fregir i menjant.
-¿Usted enreda en las cajas?
-Ya no, porque no estoy en ninguna. Estuve y enredé lo que pude.
-¿Sigue siendo el asesor del presidente del Banco Portugués de Negocios José Oliveira Costa?
-No, ahora ya no. Lo fui un tiempo. Fue una etapa muy enriquecedora para mí. Pero ahora estoy muy dedicado a las empresas de piscicultura y además estoy en algún que otro consejo de administración.
-Tiene negocios en el mar. ¿Es un Neptuno?
-No. Soy un simple pescadero.
¿Es usted Tu Di Gong, dios de la Tierra? En la dinastía Ming se construían templos para este dios en todas partes, y usted forma parte del consejo de administración de Construcciones San José y no creo que pare ahí? porque usted no para nunca.
-No creo que me haga nadie ningún templo.
-¿Pero no los hace usted?
-En todo caso, no para mí.
-Los expertos consideran que un aspecto clave para mantener la confianza de los inversores en el mercado español serán las medidas que se pongan encima de la mesa para moderar el impacto de la crisis inmobiliaria.
-Una vez más echaremos mano de Keynes, una vez más seremos keynesianos. En estos momentos lo que hay que moderar y contener es la inflación, que es el peor enemigo que tenemos. Tenemos que mejorar la competitividad. En un momento de crisis todos nos tenemos que apretar el cinturón. Todos los que más ganan se tendrán que apretar más porque a los que ganan poco no se les debe apretar más. Por lo tanto, hay que apretar donde están los grandes márgenes. Lo que conviene en lo público es ajustar el capítulo del gasto corriente, bajo lo estrictamente necesario y esencial, y dedicar más presupuesto a inversión pública para sustituir, en parte, el déficit o vacío de la iniciativa privada. Ahora hay que empujar desde lo público, hace falta mucha VPO, mucha vivienda oficial protegida y por lo tanto todavía hay márgenes y desde ese ámbito es desde donde las administraciones, los trabajadores y los empresarios tienen que empujar todos en la misma dirección.
-¿Se ha perdido la batalla de la competitividad?
-Esta no se puede perder nunca, porque entonces estás perdido, digamos que hemos retrocedido, pero perdida no está. Tenemos que ser competitivos, tenemos que ser eficaces y tenemos que intentar superar el vender más de lo que compramos, sabiendo que nosotros tenemos que comprar mucha energía, con lo cual todo aquello que podamos hacer con energía renovable, todo aquello que pueda ser sustituido -dejando aparte el cambio climático que es un gran objetivo en sí mismo- simplemente para no importar más recursos energéticos hay que hacerlo y al mismo tiempo estás generando empleo, con lo cual todo aquello que podamos invertir desde lo público para ganar esa batalla hay que hacerlo. Los parques solares, los saltos de agua, todo lo que conlleve ahorro energético hay que hacerlo. Eso nos va a ayudar en la competitividad y por supuesto en la formación y en la información de la clase empresarial. Porque los trabajadores sin los empresarios tampoco pueden hacer nada, es todo un conjunto. Las empresas que no sean capaces de competir desde la globalización dejaran de existir
-¿El bienestar económico proporciona una cierta independencia tanto de pensamiento como de acción, se potencia la libertad?
-Sin duda eso es cierto. Ahora bien, a mí nadie me ha regalado nada, he tenido que trabajar, por lo tanto no me importó dejar la política y ponerme a trabajar. Si de joven me impliqué en política, pues de mayor a trabajar.
-Hablando de libertad, ¿cómo se lleva la independencia teniendo que llevar siempre un guardaespaldas?
-Mira, cuando piensas en aquellos que desgraciadamente no están con nosotros por no llevarla, se me pasa todo. Entonces no me importa.
-¿Estamos en un momento de alarma económica real o sólo "alarmista"?
-Pienso que hay que ser conscientes de que la actualidad es complicada y a las cosas hay que llamarlas por su nombre. La situación se puede complicar bastante. Pero no quiere decir que no se pueda salir, porque de éstas hemos tenido, y hemos salido. Esto es cíclico. Creo que tiene salida y hay que empujar y tenemos que empujar juntos en la misma dirección.
-¿Entre la política y la empresa, qué asignatura pendiente ha dejado en el camino?
-Muchas, muchas, muchas?
-¿Por ejemplo?
-Me dejé sin desarrollar mi proyecto en el Ministerio del Interior, por ejemplo. Quería aplicar ciertas fases de eficacia, hay muchos recursos que se pueden utilizar de otra forma, se podría mejorar la eficacia. En la privada, hay miles de cosas que podría haber hecho y que no he tenido tiempo y no creo que lo tenga.
-¿Hay alguna posibilidad de encontrar todavía contenidos revolucionarios?
-Creo que la evolución es en sí una revolución.
-¿Qué pecado cometemos los valencianos?
-¡Ay!, yo veo unos cuantos, pero algunos estupendos.
-¿Por ejemplo?
-Bueno, bueno, bueno?. que no quiero repetir aquí el Virgo de Vicenteta
-¿Es pecadora nuestra ciudad?
-¡Cómo no! Tot lo bo es pecat.
-¿Mañana será un día mejor?
-Sin duda, sin duda?
viernes, 3 de septiembre de 2010
´El Partido Socialista no emerge y falla porque no conecta con la sociedad´
Con una carrera política de primer orden y once años políticamente en la sombra —«pero no en la inopia»—, Antoni Asunción está dispuesto a recuperar el Palau la Generalitat para los socialistas. Se lo cree y esa es una de sus divisas. Ha decidido enfrentarse al aparato del partido sin temer a los enemigos de casa. Conoce la fórmula y afirma que no es complicado llegar.
PILAR G. DEL BURGO ¿Por qué ha vuelto a la arena política después de once años de inactividad, le han dado alguna orden desde arriba?
No. Es una decisión personal, voluntaria y sin coacciones. Como la gente que me está acompañando en esto y sin prebendas ni promesas de reparto de ningún carguito, nada. Vamos a cambiar y a emerger. Yo creo que el partido tiene un perfil plano y en un momento, en una coyuntura compleja como la que vivimos de la situación económica y de confusión y descrédito de la política hay que estar y hay que dignificar esto y hay que dar credibilidad. Ya lo hice en la transición, dejé la empresa privada de mi familia para dedicarme a la política y ahora vuelvo otra vez.
¿Va a ser la Trinidad Jiménez de la Comunitat Valenciana?
No, yo creo que yo...
Pero su trayectoria política...
Sí, es más conocida, he estado ahí y puedo aportar. Yo creo que el Partido Socialista no emerge, no existe, el sustrato electoral no repunta. El PP tiene unas condiciones desastrosas y sin embargo no baja, está fallando algo...
Y usted cree que falla el Partido Socialista
Hombre claro, ¿Quién va a fallar? ¿los ciudadanos? No. Está fallando el Partido Socialista y eso es una de las cosas que hace que vuelva a la arena política.
¿Por dónde hace agua?
No conecta con la sociedad. En este momento hay una clase media aquí que está votando al PP que no tiene ningún sentido que vote al PP. Nosotros somos quienes les podemos representar mejor, tenemos que ganar su confianza y para eso tenemos que demostrar que somos quienes podemos, perfectamente, defender sus intereses. Para eso hay que plantear políticas concretas a nivel presupuestario, social... y aunque uno no esté gobernando hay que decir que hay que hacer esto, que hay que recortar esto otro... Hay que estar ahí, nada de demonizar al empresariado porque si hay una pequeña y mediana empresa que es clase media que está votando al PP, pues en algo estamos fallando nosotros, ¿no?
Ha dicho que Obama tampoco era el candidato oficial y ganó.
Claro. Le conocimos en las primarias y luego fue ganándose la confianza. Aquí tímidamente está bien que sigamos sus pasos, que nadie se asuste porque es un ejercicio muy saludable.
¿Se presenta a la arena política valenciana con ese espíritu?
Yo esto ya lo he hecho, lo de presentarme a unas primarias y después me enteré que gané yo las elecciones, pero me enteré a posteriori, por tanto no me pilla de nuevas. Así que estoy acostumbrado al trabajo duro y contra el aparato. Lo hice y pudimos. Ahora yo creo que con mayor solvencia intelectual que entonces por la madurez y los años que también son ventajosos.
Entonces, ¿está dispuesto a ser el Obama de la Comunitat Valenciana?
¡Por supuesto!
En solo 48 horas en ´facebook´ tiene más de cien seguidores
Sí y hay muchos más. Vas a ver como se multiplica eso. Hoy creo que en las encuestas de algunos medios digitales íbamos a 80/20. La cosa va muy bien
¿Antoni Asunción se ve como presidente de la Generalitat?
Siempre hay que esperar a ´ver el peix per fer el compte´
¿Qué les va a decir a los compañeros socialistas para arrastrarlos a su candidatura?
Que podemos ganar. Solo tenemos que conectar con la sociedad y mostrar que somos capaces de gobernar sin aspavientos, sin demonizar a la clase empresarial. Hay que incentivar lo que es la empresa, ayudar a los empresarios y que haya jóvenes a los que les ilusiones ser empresarios.
¿Le ha comunicado la decisión al presidente Zapatero?
No, no lo voy a hacer. Voy a ajustarme a las normas de partido.
Pero querrá jugar con ventaja
Yo creo que estamos proyectando más en tres días que lo que ha proyectado esta ejecutiva en los últimos años. El revulsivo ya es muy positivo. El hecho de decir estas cosas nos está dando una posibilidad de expresar ideas que están conectando con la gente, que están entendiendo lo que se dice en 48 horas. Planificándolo bien, esto no es complicado.
¿Con cuanta gente cuenta?
Se van sumando. El lunes configuraremos toda la estructura, que es cuando se abre el plazo, pero hay muchísima gente, voluntariado, de la universidad...
¿Qué opina de Alarte?
Que no lo está haciendo tan bien. No está dando el nivel que requiere esta situación. No estamos conectando adecuadamente con los ciudadanos. Falla la respuesta que se da desde el partido. Y yo me encuentro en condiciones de dar esa respuesta.
Usted es un forofo de la participación
Las primarias son muy interesantes pero sería mejor que lo decidiera el ciudadano de base a que se decida en una mesa camilla. Los partidos no son patrimonio de sus dirigentes, sino de la sociedad. Es necesario una ley de partidos, porque mi partido ahora no la está dando. Yo quiero intentar algo en lo que creo que estamos fallando, porque la dirección de mi partido está haciendo diagnósticos autocomplacientes y equivocados.
¿Tiene alguna fórmula?
Con ilusión y conectando con la gente se puede entrar sin estar bendecido por el aparato.
PILAR G. DEL BURGO ¿Por qué ha vuelto a la arena política después de once años de inactividad, le han dado alguna orden desde arriba?
No. Es una decisión personal, voluntaria y sin coacciones. Como la gente que me está acompañando en esto y sin prebendas ni promesas de reparto de ningún carguito, nada. Vamos a cambiar y a emerger. Yo creo que el partido tiene un perfil plano y en un momento, en una coyuntura compleja como la que vivimos de la situación económica y de confusión y descrédito de la política hay que estar y hay que dignificar esto y hay que dar credibilidad. Ya lo hice en la transición, dejé la empresa privada de mi familia para dedicarme a la política y ahora vuelvo otra vez.
¿Va a ser la Trinidad Jiménez de la Comunitat Valenciana?
No, yo creo que yo...
Pero su trayectoria política...
Sí, es más conocida, he estado ahí y puedo aportar. Yo creo que el Partido Socialista no emerge, no existe, el sustrato electoral no repunta. El PP tiene unas condiciones desastrosas y sin embargo no baja, está fallando algo...
Y usted cree que falla el Partido Socialista
Hombre claro, ¿Quién va a fallar? ¿los ciudadanos? No. Está fallando el Partido Socialista y eso es una de las cosas que hace que vuelva a la arena política.
¿Por dónde hace agua?
No conecta con la sociedad. En este momento hay una clase media aquí que está votando al PP que no tiene ningún sentido que vote al PP. Nosotros somos quienes les podemos representar mejor, tenemos que ganar su confianza y para eso tenemos que demostrar que somos quienes podemos, perfectamente, defender sus intereses. Para eso hay que plantear políticas concretas a nivel presupuestario, social... y aunque uno no esté gobernando hay que decir que hay que hacer esto, que hay que recortar esto otro... Hay que estar ahí, nada de demonizar al empresariado porque si hay una pequeña y mediana empresa que es clase media que está votando al PP, pues en algo estamos fallando nosotros, ¿no?
Ha dicho que Obama tampoco era el candidato oficial y ganó.
Claro. Le conocimos en las primarias y luego fue ganándose la confianza. Aquí tímidamente está bien que sigamos sus pasos, que nadie se asuste porque es un ejercicio muy saludable.
¿Se presenta a la arena política valenciana con ese espíritu?
Yo esto ya lo he hecho, lo de presentarme a unas primarias y después me enteré que gané yo las elecciones, pero me enteré a posteriori, por tanto no me pilla de nuevas. Así que estoy acostumbrado al trabajo duro y contra el aparato. Lo hice y pudimos. Ahora yo creo que con mayor solvencia intelectual que entonces por la madurez y los años que también son ventajosos.
Entonces, ¿está dispuesto a ser el Obama de la Comunitat Valenciana?
¡Por supuesto!
En solo 48 horas en ´facebook´ tiene más de cien seguidores
Sí y hay muchos más. Vas a ver como se multiplica eso. Hoy creo que en las encuestas de algunos medios digitales íbamos a 80/20. La cosa va muy bien
¿Antoni Asunción se ve como presidente de la Generalitat?
Siempre hay que esperar a ´ver el peix per fer el compte´
¿Qué les va a decir a los compañeros socialistas para arrastrarlos a su candidatura?
Que podemos ganar. Solo tenemos que conectar con la sociedad y mostrar que somos capaces de gobernar sin aspavientos, sin demonizar a la clase empresarial. Hay que incentivar lo que es la empresa, ayudar a los empresarios y que haya jóvenes a los que les ilusiones ser empresarios.
¿Le ha comunicado la decisión al presidente Zapatero?
No, no lo voy a hacer. Voy a ajustarme a las normas de partido.
Pero querrá jugar con ventaja
Yo creo que estamos proyectando más en tres días que lo que ha proyectado esta ejecutiva en los últimos años. El revulsivo ya es muy positivo. El hecho de decir estas cosas nos está dando una posibilidad de expresar ideas que están conectando con la gente, que están entendiendo lo que se dice en 48 horas. Planificándolo bien, esto no es complicado.
¿Con cuanta gente cuenta?
Se van sumando. El lunes configuraremos toda la estructura, que es cuando se abre el plazo, pero hay muchísima gente, voluntariado, de la universidad...
¿Qué opina de Alarte?
Que no lo está haciendo tan bien. No está dando el nivel que requiere esta situación. No estamos conectando adecuadamente con los ciudadanos. Falla la respuesta que se da desde el partido. Y yo me encuentro en condiciones de dar esa respuesta.
Usted es un forofo de la participación
Las primarias son muy interesantes pero sería mejor que lo decidiera el ciudadano de base a que se decida en una mesa camilla. Los partidos no son patrimonio de sus dirigentes, sino de la sociedad. Es necesario una ley de partidos, porque mi partido ahora no la está dando. Yo quiero intentar algo en lo que creo que estamos fallando, porque la dirección de mi partido está haciendo diagnósticos autocomplacientes y equivocados.
¿Tiene alguna fórmula?
Con ilusión y conectando con la gente se puede entrar sin estar bendecido por el aparato.
domingo, 25 de julio de 2010
Keita espera su último viaje
12 días Mamadou
Yacouba Keita espera
su último viaje a su Malí natal.
El cuerpo sin vida de este
africano de 26 años yace
en el tanatorio municipal
de Valencia por intentar salvar
a un niño de 8 años, hijo
de unos amigos españoles,
mientras se bañaba en la
presa de Manises en el Parque
Natural del Turia, el pasado
día 9. El niño estuvo a
punto de ahogarse y Keita
se zambulló. “Ni siquiera sabía
nadar”, aseguran sus
allegados, “pero como no cubría
y adoraba a los niños”,
la emoción se impuso a la
razón con un desenlace fatal.
El niño se salvó, pero las
aguas engulleron a Keita. Según
el atestado de la Guardia
Civil “no había ningún
cartel en esta zona recreativa
que indicara que está
prohibido el baño”.
Pese a las múltiples gestiones,
sus familiares no han
conseguido reunir los 4.000
euros que cuesta repatriar
su cuerpo. Tras la reunión
mantenida ayer con la Consejería
de Solidaridad y Ciudadanía
les comunicaron
que carecen de presupuesto
para estos casos, aunque estudiarán
otras colaboraciones.
Similar respuesta recibieron
de los servicios sociales
de Xirivella, localidad
donde residía el joven. También
han contactado con sus
homólogos de Manises, sindicatos,
Cáritas y, como Keita
era musulmán, hasta con
la Comunidad Islámica de
Valencia, que ha trasladado
el asunto hasta la Embajada
de Malí. Después de 12 días,
Keita sigue esperando.
Hasta Valencia ha venido
expresamente su hermano
Djime, el emisario de una familia
destrozada que espera
el cuerpo de su hijo muerto.
De ojos grandes y expresivos,
Djime explica que el
pasaje le ha costado 500 euros,
el sueldo de un año en
Malí. No sabe de dónde sacará
el dinero para volver,
pero la prioridad es que sus
padres recuperen al tercero
de sus 10 hijos: “Como estaba
en situación irregular,
no podía volver, así que llevaba
tres años sin visitarnos.
Cuando vine a Valencia,
me dijo que quería volver.
No podemos dejarlo
aquí”. Aunque Djime vive
en Malí, balbucea algo de español
y es ayudado, como
todos los familiares, por
una amiga, Rosa Forner.
El primo de la víctima,
Mady Keita, también ha venido
desde Madrid para
acompañar a los suyos. Con
cara cariacontecida aunque
sereno, se refiere a su primo
como su hermano, una
muestra más de que la familia
está considerada en el vecino
continente como un valor
muy preciado.
Junto a él, el cuñado de
Keita, Diane Magadougou y
un amigo, Boune Coulibaly,
intentan cada día que Keita
por fin cruce los más de
5.000 kilómetros que lo separan
de los suyos. Todos
están desempleados y en situación
irregular, por lo
que no pueden aportar ingresos.
Después de 12 días,
los familiares y amigos de
Keita persiguen cumplir
con el deseo de un regreso,
el más amargo, pero no culminarlo
constituiría la mayor
insatisfacción.
Yacouba Keita espera
su último viaje a su Malí natal.
El cuerpo sin vida de este
africano de 26 años yace
en el tanatorio municipal
de Valencia por intentar salvar
a un niño de 8 años, hijo
de unos amigos españoles,
mientras se bañaba en la
presa de Manises en el Parque
Natural del Turia, el pasado
día 9. El niño estuvo a
punto de ahogarse y Keita
se zambulló. “Ni siquiera sabía
nadar”, aseguran sus
allegados, “pero como no cubría
y adoraba a los niños”,
la emoción se impuso a la
razón con un desenlace fatal.
El niño se salvó, pero las
aguas engulleron a Keita. Según
el atestado de la Guardia
Civil “no había ningún
cartel en esta zona recreativa
que indicara que está
prohibido el baño”.
Pese a las múltiples gestiones,
sus familiares no han
conseguido reunir los 4.000
euros que cuesta repatriar
su cuerpo. Tras la reunión
mantenida ayer con la Consejería
de Solidaridad y Ciudadanía
les comunicaron
que carecen de presupuesto
para estos casos, aunque estudiarán
otras colaboraciones.
Similar respuesta recibieron
de los servicios sociales
de Xirivella, localidad
donde residía el joven. También
han contactado con sus
homólogos de Manises, sindicatos,
Cáritas y, como Keita
era musulmán, hasta con
la Comunidad Islámica de
Valencia, que ha trasladado
el asunto hasta la Embajada
de Malí. Después de 12 días,
Keita sigue esperando.
Hasta Valencia ha venido
expresamente su hermano
Djime, el emisario de una familia
destrozada que espera
el cuerpo de su hijo muerto.
De ojos grandes y expresivos,
Djime explica que el
pasaje le ha costado 500 euros,
el sueldo de un año en
Malí. No sabe de dónde sacará
el dinero para volver,
pero la prioridad es que sus
padres recuperen al tercero
de sus 10 hijos: “Como estaba
en situación irregular,
no podía volver, así que llevaba
tres años sin visitarnos.
Cuando vine a Valencia,
me dijo que quería volver.
No podemos dejarlo
aquí”. Aunque Djime vive
en Malí, balbucea algo de español
y es ayudado, como
todos los familiares, por
una amiga, Rosa Forner.
El primo de la víctima,
Mady Keita, también ha venido
desde Madrid para
acompañar a los suyos. Con
cara cariacontecida aunque
sereno, se refiere a su primo
como su hermano, una
muestra más de que la familia
está considerada en el vecino
continente como un valor
muy preciado.
Junto a él, el cuñado de
Keita, Diane Magadougou y
un amigo, Boune Coulibaly,
intentan cada día que Keita
por fin cruce los más de
5.000 kilómetros que lo separan
de los suyos. Todos
están desempleados y en situación
irregular, por lo
que no pueden aportar ingresos.
Después de 12 días,
los familiares y amigos de
Keita persiguen cumplir
con el deseo de un regreso,
el más amargo, pero no culminarlo
constituiría la mayor
insatisfacción.
domingo, 11 de julio de 2010
Los efectivos de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía han detenido en el curso de la operación abierta por la Fiscalía Anticorrupción al presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll; el conocido empresario Enrique Ortiz, y tres concejales de Orihuela. Ortíz es el promotor del marcoproyecto urbanístico Gran Manises.
jueves, 8 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
l’estornell
club de lectura en valencià
quart de poblet-manises
EXTRA juny 2010
C O N F E R E N C I A
“Fer literatura a Quart i a l’Horta Sud”
Autor
Antoni Zaragozà
Setmana cultural
Amics de la Passejà
2
FER LITERATURA A QUART I A L‟HORTA SUD
Els meus benvolguts “Amics de la Passejà” m'han demanat, molt amablement, de participar en aquestes jornades festiu-culturals, amb una intervenció sobre el tema “Fer literatura a Quart i a l'Horta Sud”, el sentit de la qual, haig de confessar, se m'escapa. Tot i tindre dubtes molt raonables sobre les meues possibilitats de poder aportar alguna cosa nova, original, o simplement interessant, he acceptat la petició. Intentaré, doncs, oferir-ne alguna impressió, sens dubte més personal que altra cosa, i, sobretot, el propòsit de poder desenvolupar tot un seguit de reflexions, o si ho preferiu divagacions, entorn a la relació literatura-societat que, si més no, per a mi és allò que realment més m'interessa. El tema és vast, important i, ausades, dóna massa de sí. Deixeu-me que vós diga de bestreta que, en aquest vincle entre literatura-societat, rau totes les característiques que la defineix amb major eloqüència: la contradicció permanent. Una contradicció, val a dir, que ha vingut oscil·lant entre dos conceptes antagònics, principalment: “amor/odi”, “sentiment/interessos”.
La literatura està unida, lligada, a la llengua, i això és inqüestionable; i com la llengua pertany a la societat, literatura i societat s‟influencien i es condicionen i es reflecteixen mútuament. Això és una obvietat. El fet, a més, que la idiosincràsia pròpia de la societat determina d‟alguna manera el procés de la creació literària, i que, alhora aquesta, bé voluntàriament o involuntària, pretén també d‟alguna manera influir en el teixit social, és igualment una obvietat. En el cas, però, de la literatura valenciana, pels seus condicionants, sociològics, sociolingüístics i polítics, i concretament en el fet de fer literatura a Quart i a l‟Horta Sud, o a qualsevol altra comarca del País Valencià, dels Països Catalans –ahir, despús-ahir, però hui i demà-, té unes connotacions dramàtiques, si més no voluntaristes, fins esdevindré una verdadera professió de fe. També en té d‟altres motivacions sòcioeconòmiques per les quals un autor valencià, català o mallorquí, li és hui impossible viure (o sobreviure) com a escriptor en català –deixant de banda les rares i escasses excepcions. Perquè, si ens centrem en el tema, el ver problema no és si és aquesta consideració o l‟altra, sinó escriure, fer literatura.
I si ens referim específicament a la literatura que es fa al País Valencià, els problemes bullen com la cassola en forn. Autors i obres d‟una inqüestionable qualitat s‟enfronten amb l‟allau de reptes suara esmentats, a més d‟una administració que li gira
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l‟esquena, i amb una societat que no llig, i que a més se sent orgullosa de la seua mediocritat i analfabetisme funcional. Parlar, doncs, de la literatura valenciana actual –a Quart, a l‟Horta, o a qualsevol altre racó del nostre país-, és parlar de la societat valenciana (de la seua evolució, dels seus afanys, dels seus fracassos, dels seus neguits, dels seus èxits, de la seua complexitat, al capdavall).
Tanmateix, demane, de bestreta, disculpes, si comence aquesta intervenció parlant d'algunes obvietats poc convencionals. Perquè, una de les causes de la nostra incapacitat per a comprendre les coses que passen en aquest món, rau justament en l'oblit (interessat o no) de les evidències més immediates.
La principal característica de la literatura és la del llenguatge com a forma d'expressió; el llenguatge escrit, concretament, que és d‟allò de què parlem. Atesa, però, la diversitat de llenguatges i textos, haurem de destriar els de literatura artística dels de literatura dita utilitària. De manera que, a partir d'ara, quan parle de literatura, em referiré únicament a aquell llenguatge que cerca, a través de l'estètica i les belles formes, commoure el lector, influir en la seua consciència, recrear el món, fer possible la realitat. Parlaré, doncs, de textos on hi trobarem la bellesa infinita que ens proporciona el plaer de la fantasia, de l'emoció, a través de la paraula llegida.
El llenguatge està fet, simplement, de paraules. Açò és una altra evidència. Les paraules són un invent extraordinari. Al Gènesi, si no recorde malament, se'ns diu que “el principi era el verb”. El principi de totes les coses (de totes) era el verb, és a dir, el nom de les coses. Quan el déu del Gènesi diu allò de “que es faça la llum” , la llum es féu”; quan digué allò de “que es facen les plantes, i els arbres, i els animals”, i les plantes, arbres i animals foren creats, el que ens vol dir el Gènesi és que, a través de les paraules, creem el món, la realitat de les coses. Quan García Màrquez, a Cien años de soledad, posa en boca del màgic Melquíades: “Las cosas tienen vida pròpia, todo es cuestión de despertarles l'ànima”, el sentit és diàfan: en invocar el nom de les coses,
aquestes desperten a la realitat i es fan reals. Conten que Fernando Pessoa contemplava, a trenc d‟alba, tots els matins del món, les primeres clarors del dia a través del finestró de la mansarda; després escrivia en una llibreta de tapes roges les
4
formes, els colors, les sensacions, els sentiments que n‟havia sentit, gaudit. Només així Pessoa tingué la certesa que el món, cada matí, cada nou dia, agafava forma, es feia realitat.
Cada llengua entén el món i el crea d'una manera concreta, singular i diferent de les altes; la llengua adquireix personalitat a través de les paraules, convertint-se en el verdader eix vertebrador de tot un poble, allò que el defineix com no ho fa cap altra cosa. Francesc Ferrer Pastor em digué “la llengua és allò que dóna unitat als pobles”. Incontestable aquesta evidència que, sovint, ens passa desapercebuda. Per tant, llengua i identitat van unides, lligades indestriablement. Això sí té unes implicacions importants, molt importants. Pensem tan sols que la supressió o anul·lació d‟una llengua comporta la anihilació d‟una identitat, la desaparició d‟un poble, la mort d‟un món.
Amb les paraules podem transmetre pensaments i idees. Açò també és una obvietat. Fins l‟aparició de la impremta, els pensaments i les idees, la comprensió del món, es transmetien a través de còpies fetes a mà, a rajaploma, pels seus autors, que el convertien en un treball ímprobe i feixuc. Amb la impremta, l'invent més extraordinari que ha creat la humanitat, el textos circularen més de pressa alhora que arribaren a molta més gent. Des de llavors, el llibre adquirí, per a segons quins estaments socials, un caràcter marcadament subversiu, perillós. A la novel·la de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, hi trobem que els llibres són requisats i cremats, en un reflex de les falles que en feren la Inquisició i els nazis. Encara es pot arribar a més: a 1984, George Orwell ens descriu l‟infern social que el govern arriba a bastir reformant, dia rere dia, la gramàtica fins convertir-la en una Nova Llengua com més va més mancada d‟expressions i lèxic. Sabedors que empobrint i reduint la llengua s‟acaba amb la llibertat d‟expressió i la llibertat de pensament; la finalitat és que els ciutadans acaben perdent la llibertat. Recordem que també en les democràcies actuals, els llibres se silencien, s‟ignoren i són substituïts, molt subtilment, per imatges fascinants, espectacles hipnòtics, entreteniments per a perdre el temps, el no-res, una buidor esfereïdora.
La literatura valenciana actual, a l‟Horta o a qualsevol altra comarca del País Valencià, si bé troba les seues arrels clàssiques en la portentosa obra
5
d‟Ausias March, l‟elegància de Jordi de Sant Jordi, la modernitat de Joanot Martorell, el model de valenciana prosa de Roís de Corella, parteix, sens dubte, des del temps de l‟anomenada Renaixença, en què hom malda per reviscolar la llengua i la literatura de la mort a què l‟havien condemnat el llarg i ensopit temps de decadència, amb què la noblesa, el clergat i els regidors de la cosa pública les havien abandonades, menyspreat i girat l‟esquena, mentre el poble, que encara se sabia poble, mantenia totalment viva la llengua pròpia, la que els transmeteren i llegaren els seus majors. En unes societats, com les d'hui dia, on tot és efímer i amerat de frivolitat, reflexionar des del passat ens pot donar una nova perspectiva del que som i del que ens envolta, de què és allò que anomenem Literatura valenciana i de tot allò que la defineix.
La Renaixença fou la manifestació a casa nostra del corrent romanticista que recorria tota Europa, i que, influït pel naturalisme, cercava en les arrels primigènies comunes –mites, llegendes i història-, un mateix passat, una mateixa cultura, un mateix tarannà, allò que donava cohesió a un poble, que conformava la seua idiosincràsia i el definia enfront dels altres. Així, la Renaixença, al País Valencià, pretenia la recuperació, el redreçament i la restauració de les lletres i la literatura nostrada, abandonada a la seua sort durant la llarguíssima nit de la Decadència. Fet i fet, es tractava de rescatar de davall de la pols del temps, les fites i referències del nostre Segle D'Or, de l'esplendorós XV valencià, amb què reviscolar l'orgull arrelat a la idea del fet natural valencià. A tall d'exemple, val a citar la cèlebre estrofa del poeta Tomàs de Villarroya, escrita el 1840 i considerada com l'inici de la Renaixença valenciana:
“Àngel que Déu per mon conhort envia,
celestial visió de mos ensòmits d'or,
imatge d'il·lusions i poesia,
Delícia del meu cor.
Amb ta llaor desplegaré jo els llavis
I una cançó diré filla del cel,
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En l'oblidada llengua de mons avis,
Més dolça que la mel.”
Cal remarcar-n‟hi un vers, només, “en l‟oblidada llengua de mons avis”, perquè ens adonem de quina era la pretensió dels prohoms de la Renaixença valenciana: rescatar de l‟oblit la llengua dels majors, dels ancestres. Òbviament, però, a aquests prohoms se‟ls oblidà –a ells, sí- que la llengua no s‟havia perdut en l‟oblit, que el poble la mantenia ben viva. Però, malgrat les bones intencions i la, sens dubte, importància d'aquest moviment, els seus dèficits, limitacions i mancances, foren més aïnes producte del feixuc llast que arrossegava: un provincianisme sumís als cànons i pautes dictades des de Madrid, una ideologia petitburgesa, anquilosada en el conservadorisme més ranci, tradicionalista i religiós, que l'amerava de dalt a baix. La Renaixença valenciana, contràriament a la catalana, i per voluntat dels seus promotors, en quedà desvinculat del fenomen literari i de tot lligam social i polític. El col·lectiu que encapçalava Teodor Llorente s'hi resistí, com bons neuròtics, a reconèixer la identitat de la personalitat valenciana; els seus interessos de classe (recordem que tots eren d'ideologia conservadora, tradicionalista i religiosa, i provenien de l'ús i conreu del castellà, en què havien aprés a escriure i es relacionaven amb les amistats i els familiars) creant una corretjosa barrera impermeable a una presa de consciència d'acord amb la realitat del País. La vera realitat és que els homes de la Renaixença manifestaren sempre uns profunds i sincers sentiments d‟enyorança i estima per la llengua morta dels seus avis; ells tindrien el privilegi de fer-li els darrers honors. La cita, ara, és un dels més destacats representants d'aquest col·lectiu, Vicent Boix, en un poema seu:
“Vullc plorar sobre la història
d'altres temps desapareguts
i fer clams i clams aguts
en llaor d'aquella glòria.”
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I Teodor Llorente, màxim representant de la nostra Renaixença, és encara més explícit:
“Mes no vullgau que tornen de nou los antics segles,
puix morts estan per sempre los Jaumes i els Borrells
...
de venerats sepulcres, no remogam les cendres.”
I per acabar-ho de reblar, cal citar un poema d'un altre gran patriota, Juan Janini, qui, ja sense embuts ni màscares, gemegava d'aquesta mena i amb aquesta llengua, la seua:
“En nombre de la patria, yo os conjuro
No golpeéis su combatido muro...
No os expreséis de tan diversos modos,
Dejad esa quimera,
Y a España, nuestra madre, hermanos todos,
Hablemos todos en igual manera.”
En resum, com bé ha deixat escrit Vicent Pitarch, “(...) els escriptors autòctons foren incapaços de prestar-li a l'idioma el mínim de dignitat per a fer-lo vehicle d'expressió a tots els nivells. Els lletraferits amb pretensions „cultes' escriurien, doncs, en castellà”. ¿Com influí la Renaixença en la realitat social valenciana? Poc i escassament. El gruix de la societat de llavors s‟acontentava feliçment en la seua ignorància i analfabetisme crònic. Només una xicoteta part de la menestralia sabia llegir, però el seu consum es reduïa només a llargs fulletons romàntics, o novel·les costumbristes, sempre escrites en castellà. Amb tot i això, Llorente i el grup que
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arrossegà, seguiren conreant la poesia en la llengua vernacla, que ja no abandonarien, fet que per a Pérez Muntaner demostraria que davant “el fracàs evident de la Renaixença en la consecució de revifar, redreçar i acostar la llengua al poble, no es pot dubtar que si més no feren forat.
I si la literatura era pràcticament desconeguda, no passa el mateix amb el teatre, que Gaudí d‟una extraordinària acceptació.
Les claus: la crua situació cultural valenciana, pel que respecta a la llengua, va obligar a què el llenguatge dramatúrgic en patís fortes concessions: un llenguatge entenedor, sense massa preocupacions per la correcció, situacions fàcilment reconeixibles, i, sobretot, una argumentació basada en la comicitat, la comèdia, ”LO còmic”. Seran, doncs, representacions i peces curtes, o breus: sainets còmics, sobretot, quadres de costums i paròdies de diversa mena. I una última concessió: les representacions generalistes, les peces més significatives i importants, eren sempre textos escrits en castellà.
Les raons: Josep Bernat i Baldoví serà l'autor que convertirà les peces costumistes, amb què s'inicià, en paròdies efectives, per la immediata resposta del públic, i efectistes, per la impostura de la seua representació i la grolleria més reeixida. En el teatre que conreà aquest tan estimat autor, s'imposà la manca absoluta d'una mínima cura lingüística, l'ortografia aclaparadorament castellanitzada, i el variadíssim lèxic i les expressions més populistes. En l‟altra figura rellevant del teatre, Eduard Escalante, en trobem, tanmateix, un autor més matisable, subtil. El seu teatre és una bona mostra de la societat valenciana de les acaballes del XIX i les primeries del XX. Divideix les representacions en dos estaments: per una part, aquells personatges que conformen les classes populars, el poble, els llauradors, principalment, els botiguers, les mestresses de casa, etc., que, en el text d'Escalante, seran sempre valencianoparlants; i aquells que representen les classes benestants, burgeses i cultes: advocats, notaris, regidors de la cosa pública, clergat, etc., que, al seu torn, sempre parlaran en castellà. Esplèndidament estudiat per Aracil, Escalante només fa que reflectir en el seu teatre la realitat social valenciana. I el missatge era ben explícit: si algun dels personatges del poble –valencianoparlant- , vol eixir-se'n i assolir una major benestar econòmic, adquirir major cultura i, en definitiva, ser quelcom en la vida, ho
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havia de fer, obligatòria i indefectiblement, a través del castellà. Perquè el castellà era, segons Lluís V. Aracil, “una mena de monopoli esotèric de la classe superior”, un marcador social de prestigi.
Enmig de tanta ignomínia, apareix la figura hercúlia de Vicent Blasco Ibáñez. Blasco, que inicià la seua carrera d'escriptor amb vàries novel·les primerenques en valencià, engrescat per Llombart, prompte s'adonà que els seus somnis i ambicions eren en un altre lloc, a ponent, i en una altra llengua, el castellà. Home d'una personalitat aclaparadora, valencianista (a la seua manera), Joan F. Mira es pregunta què haguera passat, què haguera sigut de la narrativa valenciana, si Blasco no hagués fet la seua espantada, i haguera seguit escrivint en valencià, assolint els mateixos èxits i la mateixa popularitat que tingué, i encara encara en gaudeix la seua obra en castellà. Però dimití (a la seua manera) d‟aquest valencianisme i, de Madrid estant, i escrivint en castellà, n‟obtingué un èxit i un prestigi sense precedents, fora, però també a dins de casa nostra.
El nou segle s'inicia amb la consolidació del caràcter provincià del nostre País. La província actuarà de verdadera frontera, trencarà els lligams que uneixen tot el territori i les ciutats germanes es donaran l'esquena. El sucursalisme és, doncs, ja un fet, en haver-se decidit, les classes dirigents i la petita burgesia valenciana, decimonònica i rància, a jugar un paper secundari i sucursalista a l'Estat, sense contrapartides, abandonant l'opció legítima d'una política d'afirmació dels drets i interessos específics. Els intel·lectuals valencians, per la seua banda i interessos (als de dretes els feia nosa la llengua, i els d‟esquerres volien una València moderna i cosmopolita seguint el model francès que obligava a la ràpida substitució de la llengua i les tradicions pròpies), faran mans i mànegues per demostrar que el producte cultural sorgit de les nostres terres té un pes específic dins el conjunt de la producció cultural espanyola. Figures tan importants com Azorín i Gabriel Miro, tingueren una forta influència entre els components de l'anomenada “Generación del 98”. Tots dos, eren valencians que escrigueren únicament en castellà, tot i que Azorín, nascut a Monòver, s'inicià, com ho féu Blasco, en valencià.
La València d'aquesta època, en paraules de Santiago Rusiñol, una de les figures més representatives de la Renaixença al Principat, i que sovint visità la ciutat, “València
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era una ciutat, la de finals de segle, arcaica, pagesa i provincial. No hi havia fàbriques, ni obrers, ni qüestió social, ni massa progrés. Hi havia, en canvi, carros, llauradors, cafés, noctàmbuls i una vida lenta i plàcida”. I, no obstant, és en aquesta mateixa València on tingué lloc una de les manifestacions més populars de més ampla acceptació: les falles. Les falles d‟aleshores (que en poc tenen a veure amb les actuals) estaven constituïdes per un cadafal, als peus del qual hi havia quatre escenes que representaven, seguint el model del sainet costumista de Bernat i Baldoví, una caricatura grollera, sarcàstica i evidentment al·lusiva, a la vida quotidiana de la gent que vivia al mateix barri on s'hi plantava. Així, els carrers esdevingueren protagonistes i alhora escenaris de les farses, del teatre. Les falles assoliren una extraordinària popularitat i, obra del veïnat, del poble pla, no deixaren mai d‟expressar-se en valencià.
Fruit de la puixança econòmica de les primeres denes del nou segle, sorgeix una nova classe, a la seua manera, de nous rics, provinents de la producció i comerç de la taronja. Aquests antics llauradors enriquits per un colp d'inesperada sort, seran el financers cofois que impulsaran la magna Exposició Regional de València del 1909. D'aquesta magna Exposició, un gran muntatge barroc i faller, poques coses es poden dir: es creà l'himne de l'Exposició, que agraïa la seua sort i alhora ofrenava noves glòries a Espanya, i la demostració fefaent que la importància d'aquesta nova classe havia de comptar dins l'estat espanyol que la rebutjava, justament per allò que més aferrissadament defensaven, un provincianisme ben definit i sucursalista. I justament, en aquesta realitat desencoratjadora, es multipliquen les publicacions periòdiques (revistetes, facsímils, fascicles, contes, etc.) com el famós i popular, “El conte del dumenge”, a iniciativa d'una nova fornada d'universitaris que , influïts per la Renaixença, manifesten una decidida vocació de normalitzar la cultura i la literatura amb productes d'una incerta qualitat. Serà, doncs, la Universitat i el seu entorn d'influència, el motor, la locomotora que impulsarà la producció literària en valencià, i d'on sorgiran les noves generacions d'intel·lectuals i escriptors, la majoria fills de la petita burgesia, o nous rics, de la taronja.
Amb l'adveniment de la 2ª República, que escriptors, editors, i intel·lectuals de tota l'àrea lingüística catalana convindran a donar el seu suport incondicional i entusiasta a les Normes ortogràfiques fabrianes, en el document que signaren a Castelló i que, d'ençà de llavors, s'ha anomenat Les Normes de Castelló de 1932. Fins i tot, fou acceptat i signat el document pel mateix pare Fullana, autor d'una gramàtica del
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valencià, o de vàries, perquè el seu pensament i convenciment personal oscil·là al llarg de la seua vida, fins el moment en què decidí no contravenir les noves normes. La decidida importància d'aquestes normes i la seua repercussió han estat decisives i han estat capital per a la normalització de la llengua i, sobretot, per al seu ensenyament. Sense una ortografia definida i acceptada, no hi ha ensenyament possible. I sense ensenyament, la llengua arriba a la seua fi.
Durant els primer anys de la dura i repressora postguerra, la llengua, tot i prohibida, perseguida, persistí perquè era el poble qui la mantingué viva, i perquè era també un factor que aglutinava els sectors socials, polítics i fins i tot econòmics d'oposició a la dictadura. Escriptors, intel·lectuals, professors universitaris, foren represaliats, empresonats, pel simple fet d'usar, parlar, escriure, o expressar-se en català, que únicament es tolerava com a simpàtica manifestació del folklore propi.
Durant el franquisme es consolidaren les tertúlies d'escriptors i intel·lectuals valencians; a casa d'algú d'ells, o bé d'amagats en algun café o llibreria. Es posaren en marxa projectes de futur que ajudarien a consolidar la llengua, com ara cursets de gramàtica, noves publicacions periòdiques, o la venda d'0bres i llibres en fascicles setmanals que es finançaven, la seua majoria, per subscripció popular, fins l'aparició d'algunes editorials, potents i decidides. En aquesta llarga època, la literatura valenciana comptà amb nombrosos noms que excel·liren en els diversos gèneres literaris, així com autors que assoliren renom i reconegut prestigi. Recordem alguns d'ells: Manuel Sanchis Guarner, Enric Valor, Francesc Ferrer, Carles Salvador, Xavier Casp, Maria Beneyto, Ernest Martínez Ferrando, Josep Giner i Marco, Germà Colom, i un llarguíssim seguit de personalitats que des de l'exili mantingueren viva la flama de la llengua i la literatura, amb l'abundosa correspondència amb els literats i intel·lectuals de l'interior.
El 1962, amb la publicació per Edicions 62 del primer títol d'aquesta editorial “Nosaltres els valencians”, Joan Fuster traçà ratlla fronterera entre els d'abans (la literatura valenciana de la postguerra, incloent-hi escriptors, gramàtics, editors, i obres) i els d'ara en avant. Aquesta postura, personal, d'un intel·lectual de reconegut
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prestigi com Fuster, d'oblidar tota la literatura de postguerra, trencarà la unitat mantinguda per tots els sectors implicats i, propiciarà més tard, durant la transició a la democràcia, un aferrissat posicionament personal entorn al secessionisme lingüístic. Les desavinences entre Fuster i Casp (Xavier Casp, el poeta més aclamat i premiat de la postguerra, fou organitzador d'una de les tertúlies més compromeses i importants d'intel·lectuals que tingué lloc en la clandestinitat de sa casa, a més de ser-ne el creador, junt amb Miquel Adlert, del segell “Editorial Torre”, de vital importància per a la literatura valenciana durant el franquisme), prompte es convertiren en un afer personal, entre tots dos. Més de protagonisme que no personal. Hi havia clares diferències ideològiques i de com s‟havia d‟entendre el fet valencià, que, tot junt, faria impossible que Fuster continuarà assistint a les tertúlies, i que renegarà, a més, de la seua amistat amb Casp. Les raons les podem trobar en el concepte, o projecte, de futur per al País Valencià, després de la fosca nit del franquisme. Si Casp s‟ho mirava des del protagonisme, com a poeta de reconegut prestigi, premiat i celebrat, si bé amb una certa nostàlgia tradicionalista, però fermament arrelat a la terra heretada dels seus ancestres, Fuster, al seu torn, ja havia contactat i mantingut una abundant correspondència amb els intel·lectuals a l‟exili. A més a més, havia posat en marxa nombrosos projectes literaris, i havia cercat, des de l‟ambició personal, les bases sobre les que s‟hauria de construir un nou futur per al País Valencià, dins el marc de la nació catalana. Fuster es constituiria en la referència d‟aquest nou futur, tant si volia com si no, que sí volia. Fet i fet, les diferències eren ja insalvables, no es volien superar, i l‟avenc entre aquestes dues personalitats deixarà la literatura valenciana, d‟ençà de llavors, migpartida en dos sectors irreconciliables, que decidiran el futur, ja en democràcia, tant de la literatura valenciana com de la llengua sumides en un conflicte que encara perdura. L‟afer entre totes dues personalitats es va veure des de la perplexitat per la resta dels assistents, que mai no saberen, ni esbrinaren, què s‟estava coent en el forn. Així ho recordà Enric Valor: “Llavors, els catalans més importants reconegueren la importància i la influència d‟aquesta tertúlia. Ara Casp està en contra, no sé ben bé per què. En aquella època va ser...; coses de la vida, la política, una cosa que enverina l‟altra”. Fuster reuní (curiosament, ara Fuster serà l‟organitzador a sa casa d‟una tertúlia, i serà també el més destacat promotor de nombrosos projectes editorials, revistes, etc.), entorn a la seua personalitat, nombroses figures de la literatura, la universitat, el periodisme, i la política; seleccionà diversos grups d'universitaris avantatjats en les respectives llicenciatures, i promocionà diversos encontres amb intel·lectuals i polítics del Principat i les Illes, que ajudaran a cohesionar l'entitat dels Països Catalans. D'aquesta fornada d'universitaris en podríem destacar alguns noms,
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per la seua importància, sense menystenir molts d‟altres: Lluís V. Aracil, Joan F. Mira, Josep Vicent Marqués, Eliseu Climent, etc. Realment, ¿tot plegat era important per a la major part de la societat valenciana, sumida en la grisor homogènia d‟una classe mitjana, pluriocupada per poder passar casa i pagar les lletres que la tenallaven fins l'ofec de l'empobriment? Ja era prou que, amb tot en contra, a tots els carrers de València se sentia parlar la llengua pròpia. Davant la sospita de tot aquell que portara un llibre sota el braç, llegir no es llegia, i si es llegia era d‟amagat, en la clandestinitat de la pròpia casa.
Fets com la crema en efígie de Joan Fuster, les bombes als domicilis de Sánchis Guarner i el mateix Fuster, la mort d'alguns defensors del nacionalisme valencià, com Miquel Grau, les bombes incendiàries en llibreries, l'assalt a la Universitat, la violència pistolera al carrer i una aclaparadora guerra incitada des de les planes de la premsa, marcaran els anys previs a la Transició, que tindrà com a màxim exponent l'anomenada Batalla de València o per València, encara que no fou cap batalla perquè només que en reberen, i de valent, els components d'una de les dos parts en conflicte. La intenció que es pretén és la d'instal·lar en el moll de l‟os de la societat la por. I en bona part, ho aconsegueixen. Les llibreries es neguen a exposar i vendre llibres en català, la premsa torna a amagar els lleus intents d'oferir notícies en valencià, en algunes escoles es veu amb desesperança com els tímids intents de posar en marxa l'ensenyament en valencià són reprimits o censurats ràpidament per la comunitat de pares i mares d'alumnes, que fugen de qualsevol conflicte (la por a una nova guerra civil es troba impressa en els gens generació rere generació. És el gran triomf del franquisme, i dels sectors franquistes que financen i propicien aquest enfrontament. La llengua recula, de nou.
El 1982, tres anys després de ser aprovada la Constitució espanyola, clar exponent del que fou la Transició, és aprovat pels polítics valencians, que silenciaren la veu del poble, l'Estatut (altrament dit “estatutet”, per la seua escassa alçada com gran indefinició). Recordem que l'Estatut fou publicat i repartir a les bústies de totes les cases, arreu el territori valencià, en el valencià ortogràfic sorgit de les normes del Puig (secessionistes). Però el 1983, la Llei d'Ús i ensenyament del valencià serà el revulsiu,
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l'aposta que calia, valenta tot i que curta, que posarà les bases i posarà en marxa l'ensenyament del valencià a les escoles; també, i a recer d'aquesta llei, s'impulsarà la creació de la Llei que regularà l'ens de la Ràdio i televisió valencianes, de capital importància per a la normalització i l‟ús del valencià, però fallida per dimissió política i escassa protesta social.
Tot i que escassa i insuficient, l‟aixopluc de la Llei d‟Ús aconseguí que quasi tots els nous Ajuntaments democràtics organitzaren ben prompte Premis literaris, que la normalitat arribarà també al mercat de la venda de llibres, i que es crearen noves indústries editorials valencianes, que propiciaren i capitalitzaren l'esclat d'una allau d'autors que, d'ençà d'aleshores, no ha fet més que créixer. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Ferran Torrent, Josep Piera, Vicent Usó, Vicent Alonso, Ferran Cremades, Marc Granell, Pasqual Mas, Isabel-Clara Simó, Maite Coves, Carme Miquel, Josep Lozano, Josep Franco, Joaquim G. Caturla, i tants d'altres. Amb tot i amb això, però, on més s'hi ha avançat, on hi ha hagut l'aparició més important, en nombre i qualitat, ha estat en la literatura infantil i juvenil. La irrupció d'una bona colla d'autors, sorgits la majoria dels mateixos centres d'ensenyament, amb una qualitat literària de molt alt nivell, han estat traduïts a altres llengües, assolint un prestigi reconegut dins i també fora del nostre país. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Maria Jesús Bolta, Mercé Viana, Enric Lluch, Joan Pla, Vicent Marçà, Alan Greus, Francesc J. Bodí, i una llarguíssima corrua més. Mai com fins ara hem tingut els valencians un accés tan a l'abast i en la nostra llengua de la literatura, la de casa nostra i la de fora. Mai com ara hem tingut un percentatge tan alt de potencials lectors. Però els índex que revelen les enquestes de lectura són tossuts: en aquests moments, som la cua, en nombre de lectors, de tot l‟Estat espanyol. El drama no és que la nostra gent no llija en català, és que no llig tampoc en castellà. El sentit majoritari de la societat valenciana és el passar de la lectura, d‟ignorar-la, mentre el Govern de la Generalitat se les empesca per mantenir-la sota mínims, minoritzada.
La literatura valenciana actual, bé referida especialment a la comarca de l'Horta Sud, bé a qualsevol altra comarca del País Valencià, frueix de l'esclat i l'èxit que assolí durant els huitanta. Es tracta d'una bona pila d'autors de prestigi, reconeguts, amb una obra consolidada i de qualitat, que mantenen una expectativa envers les noves generacions que s'hi incorporen, alhora que exerceixen un mestratge més que evident i
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raonable. També resulta del tot evident, que una mínima part de tots aquests autors viuen de la seua obra, compartint l'escriptura en els quefers d'altres experiències professionals, poc o gens literàries. Socialment, i pel que respecta a les llistes de les enquestes fetes al voltant dels autors més coneguts pels lectors valencians, el més conegut, amb abassegadora diferència sobre la resta és Vicent Blasco Ibáñez, escriptor valencià, com hem vist abans, pertanyent a la literatura castellana. Els primer autors valencians de literatura catalana no n'apareixeran fins ben passades les 100 referències. Per descomptat, el primer dels valencians és Enric Valor, per més que merescut mèrits propis, també –cal reflexionar-hi- si no és per les nombroses referències a la seua persona i al seu nom amb què s'anomenen la majoria de Biblioteques Públiques, així com centres d'ensenyament, etc.
A la comarca de l'Horta –l'Horta Sud i l'Horta Nord-, però especialment l'Horta Sud, es troba sumida (per a bé o per a mal) en allò que Fuster anomenà el “hinterland” del cap i casal, és a dir, l'àrea d'influència més propera a la ciutat de València, amb la qual conforma la seua àrea metropolitana. Per tant, la subcomarca es troba, ara mateix, dins el sector que administra, controla i instrumentalitza la política exercida des del Govern municipal de València, des de la Diputació Provincial i, sobretot, des de la Generalitat. Pensem que les institucions valencianes són les que s‟encarreguen d‟administrar la cultura oficial del País Valencià. Aquesta influència, gens afalagadora, però si alienadora i despersonalitzadora (la ciutat de València va renunciar fa ja molt de temps a ser el cap i casal del seu país), exerceix, sens dubte, una forta pressió en els escriptors i en la creació literària de l‟Horta Sud. Aquesta mala influencia serà rebutjada per la majoria d‟escriptors que, compromesos amb la societat valenciana, es veuran obligats a escriure sobre aquells trets o fets històrics, documentats, o païts per la ficció, que ens defineixen com a poble. També, des de l‟exercici memorístic que recordarà el passat més immediat. Reeixides novel·les, com Els treballs perduts, de Joan F. Mira (narració delirant que es proposa reconstruir la història de la ciutat de València de la mà del seu protagonista), Temps de fang, d‟Albert Hernàndez –premi de la crítica com la millor novel·la de la postguerra valenciana-, Gràcies per la propina , de Ferran Torrent (que en clau autobiogràfica, ens descriu amb ironia la vida al poble de Sedaví, durant els anys 60), El camí de les bardisses, de Rafael Escobar (una mirada amable a la infantesa de l‟autor, aquell Manises dels 50), La vida en l’abisme, del Ferran Torrent, també (un viatge a la València fosca de les timbes de joc dels 70, com a metàfora de la vida), la recent i sorprenent El santíssim Crist de l’Esglai, de Marià Ferrer (que en clau d‟humor ens conta un seguit d‟històries sobre el món de la mar,
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ambientades al barri del Cabanyal), -, o l‟esplèndida Purgatori, també de Joan F. Mira (viatge al·lucinant al Purgatori dantesc en què ha esdevingut el País Valencià, i la comarca de l‟Horta en particular, transformat pels efectes de l‟especulació urbanística que ha acabat amb les estructures urbanes i socials que cohesionaven una manera de ser dels valencians d‟aquesta comarca). Són tan sols uns pocs exemples d‟un cert revisionisme amb què, a través de la memòria (on cal remarcar i agrair el magnífic treball del nostre escriptor de referència Amador Grinyó), amb què, anava dient, poder arribar a comprendre un passat molt proper, un ahir, amb què encarar els reptes d‟un futur, un demà, que ja truca a la porta.
I, malgrat la decebedora i trista realitat imposada, la nostra comarca –una de les més densament poblades del nostre país i de la resta d‟Europa-, gaudeix proporcionalment d'una gran quantitat d'autors, reconeguts, de prestigi, consolidats, llegits, i que encara ens poden donar molt més. A tall d'exemple en podem citar, Amador Grinyó, Albert Hernàndez i Xulvi, Ramon Ramon, Ramon Guillem, Pasqual Alapont, Mercé Viana, Carme Miquel, Arantxa Bea, Maria Beneyto, Marc Granell, Vicent Alonso, Lluís Alpera, Joan Navarro, Toni Mollà, Rafael Escobar, Lluís Roda, etc. Tots ell, autors que han renovat la narrativa i poesia, el teatre i l'assaig, en català, amb la seua expressivitat, sonoritat, i classicisme valencià, enfront d'un cansament, encartonament i empobriment del català del Principat, exceptuant-ne honroses però escasses excepcions.
I arribem a la fi d'aquestes reflexions escrites a raja-ploma. La societat valenciana que llig, els lectors, són la clau de tota aquesta problemàtica. A hores d'ara, i d'acord amb les enquestes, les dones són les que més lligen, el 56%, contra el 51% dels homes. Si atenem als sectors per edat, els qui més llegeixen són els compresos entre els 26 i els 51 anys. El percentatge, però, va davallant fins els majors de 60 anys. Segons l'administració valenciana, aquest efecte ha estat produït per impediments i malalties òptics, i que, per tractar de solucionar-ho va regalar llibres amb un cos de lletra per damunt del 14, i així fer créixer l'índex de lectura. Però és mentida. No hi ha hagut cap augment de lectura entre els majors de 60 anys; ans al contrari, la davallada està arribant
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per sota la línia de flotació. Tot i això, tenint en compte que els llibres que s'editaren amb lletra del 14 ho eren en castellà. N'hi ha encara una altra evidència. Menys del 10% de suposats lectors tenen biblioteca pròpia a casa –entenent per biblioteca pròpia un gruix d'uns 100 llibres, aproximadament. Així, i malauradament, el nivell cultural d'una família és –seguint el model d'enquestes- inversament proporcional al tamany del televisor, el nombre de televisors a casa, i la permanència com a espectadors passius davant la televisió, estimat entre les 5 i 6 hores diàries, l'índex més elevat d'Europa i d'Amèrica del Nord.
La realitat no és gens fàcil ni afalagadora. El prestigi social i politicoinstitucional de la tasca creativa, com a ressort de transmissió d'idees, cultura o motor de canvi social no està gens reconeguda. El futur l'hem de fer entre tots, sense exclusió. Mentrimentres, però, cal tornar a recordar les paraules amb què encapçalava aquesta intervenció: mentre la Generalitat valenciana dóna l'esquena a la cultura i la literatura valenciana, la societat la ignora, però se sent orgullosa de la seua mediocritat. Per concloure, i citant les paraules de Fuster, nosaltres sí que estem compromesos amb la nostra llengua, el nostre país, perquè ens hi juguem el nostre futur. Per això hem de seguir treballant i fent coses, perquè al cap i a la fi, serà el fruit d'aquest treball allò que en quedarà; serà el nostre llegat per a les generacions que vinguen.
I acabe. Hem de ser inconformistes amb les paraules, i acabarem sent inconformistes també amb els fets. Aquesta actitud és una forma de llibertat. I la llibertat no admet cap conformisme. Viure en societat és acceptar un seguit de conformismes i submissions. L‟allau d‟informació, imatges, referències i codis que propaguen els mitjans de comunicació, ofereix, sens dubte una extraordinària possibilitat d‟enriquiment personal, un ampli ventall de possibilitats, punts de vista i llibertat. Però, els interessos econòmics i polítics que els dominen i orienten, pot fer que la nostra intel·ligència s‟esvare, s‟embosse i s‟aliene. I això està passan ja ara mateix.
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Els llibres són el més extraordinari principi de llibertat i fraternitat.
La literatura és la vera fórmula amb què combatre l‟inexorable revers de l‟existència humana: la fugacitat i l‟oblit.
Demostreu al món que sou gent apassionada, incormista i lliure. Porteu a les mans sempre un llibre, i gaudiu de la gran aventura de llegir.
Gràcies, moltes gràcies a tots, per la vostra paciència i amabilitat
club de lectura en valencià
quart de poblet-manises
EXTRA juny 2010
C O N F E R E N C I A
“Fer literatura a Quart i a l’Horta Sud”
Autor
Antoni Zaragozà
Setmana cultural
Amics de la Passejà
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FER LITERATURA A QUART I A L‟HORTA SUD
Els meus benvolguts “Amics de la Passejà” m'han demanat, molt amablement, de participar en aquestes jornades festiu-culturals, amb una intervenció sobre el tema “Fer literatura a Quart i a l'Horta Sud”, el sentit de la qual, haig de confessar, se m'escapa. Tot i tindre dubtes molt raonables sobre les meues possibilitats de poder aportar alguna cosa nova, original, o simplement interessant, he acceptat la petició. Intentaré, doncs, oferir-ne alguna impressió, sens dubte més personal que altra cosa, i, sobretot, el propòsit de poder desenvolupar tot un seguit de reflexions, o si ho preferiu divagacions, entorn a la relació literatura-societat que, si més no, per a mi és allò que realment més m'interessa. El tema és vast, important i, ausades, dóna massa de sí. Deixeu-me que vós diga de bestreta que, en aquest vincle entre literatura-societat, rau totes les característiques que la defineix amb major eloqüència: la contradicció permanent. Una contradicció, val a dir, que ha vingut oscil·lant entre dos conceptes antagònics, principalment: “amor/odi”, “sentiment/interessos”.
La literatura està unida, lligada, a la llengua, i això és inqüestionable; i com la llengua pertany a la societat, literatura i societat s‟influencien i es condicionen i es reflecteixen mútuament. Això és una obvietat. El fet, a més, que la idiosincràsia pròpia de la societat determina d‟alguna manera el procés de la creació literària, i que, alhora aquesta, bé voluntàriament o involuntària, pretén també d‟alguna manera influir en el teixit social, és igualment una obvietat. En el cas, però, de la literatura valenciana, pels seus condicionants, sociològics, sociolingüístics i polítics, i concretament en el fet de fer literatura a Quart i a l‟Horta Sud, o a qualsevol altra comarca del País Valencià, dels Països Catalans –ahir, despús-ahir, però hui i demà-, té unes connotacions dramàtiques, si més no voluntaristes, fins esdevindré una verdadera professió de fe. També en té d‟altres motivacions sòcioeconòmiques per les quals un autor valencià, català o mallorquí, li és hui impossible viure (o sobreviure) com a escriptor en català –deixant de banda les rares i escasses excepcions. Perquè, si ens centrem en el tema, el ver problema no és si és aquesta consideració o l‟altra, sinó escriure, fer literatura.
I si ens referim específicament a la literatura que es fa al País Valencià, els problemes bullen com la cassola en forn. Autors i obres d‟una inqüestionable qualitat s‟enfronten amb l‟allau de reptes suara esmentats, a més d‟una administració que li gira
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l‟esquena, i amb una societat que no llig, i que a més se sent orgullosa de la seua mediocritat i analfabetisme funcional. Parlar, doncs, de la literatura valenciana actual –a Quart, a l‟Horta, o a qualsevol altre racó del nostre país-, és parlar de la societat valenciana (de la seua evolució, dels seus afanys, dels seus fracassos, dels seus neguits, dels seus èxits, de la seua complexitat, al capdavall).
Tanmateix, demane, de bestreta, disculpes, si comence aquesta intervenció parlant d'algunes obvietats poc convencionals. Perquè, una de les causes de la nostra incapacitat per a comprendre les coses que passen en aquest món, rau justament en l'oblit (interessat o no) de les evidències més immediates.
La principal característica de la literatura és la del llenguatge com a forma d'expressió; el llenguatge escrit, concretament, que és d‟allò de què parlem. Atesa, però, la diversitat de llenguatges i textos, haurem de destriar els de literatura artística dels de literatura dita utilitària. De manera que, a partir d'ara, quan parle de literatura, em referiré únicament a aquell llenguatge que cerca, a través de l'estètica i les belles formes, commoure el lector, influir en la seua consciència, recrear el món, fer possible la realitat. Parlaré, doncs, de textos on hi trobarem la bellesa infinita que ens proporciona el plaer de la fantasia, de l'emoció, a través de la paraula llegida.
El llenguatge està fet, simplement, de paraules. Açò és una altra evidència. Les paraules són un invent extraordinari. Al Gènesi, si no recorde malament, se'ns diu que “el principi era el verb”. El principi de totes les coses (de totes) era el verb, és a dir, el nom de les coses. Quan el déu del Gènesi diu allò de “que es faça la llum” , la llum es féu”; quan digué allò de “que es facen les plantes, i els arbres, i els animals”, i les plantes, arbres i animals foren creats, el que ens vol dir el Gènesi és que, a través de les paraules, creem el món, la realitat de les coses. Quan García Màrquez, a Cien años de soledad, posa en boca del màgic Melquíades: “Las cosas tienen vida pròpia, todo es cuestión de despertarles l'ànima”, el sentit és diàfan: en invocar el nom de les coses,
aquestes desperten a la realitat i es fan reals. Conten que Fernando Pessoa contemplava, a trenc d‟alba, tots els matins del món, les primeres clarors del dia a través del finestró de la mansarda; després escrivia en una llibreta de tapes roges les
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formes, els colors, les sensacions, els sentiments que n‟havia sentit, gaudit. Només així Pessoa tingué la certesa que el món, cada matí, cada nou dia, agafava forma, es feia realitat.
Cada llengua entén el món i el crea d'una manera concreta, singular i diferent de les altes; la llengua adquireix personalitat a través de les paraules, convertint-se en el verdader eix vertebrador de tot un poble, allò que el defineix com no ho fa cap altra cosa. Francesc Ferrer Pastor em digué “la llengua és allò que dóna unitat als pobles”. Incontestable aquesta evidència que, sovint, ens passa desapercebuda. Per tant, llengua i identitat van unides, lligades indestriablement. Això sí té unes implicacions importants, molt importants. Pensem tan sols que la supressió o anul·lació d‟una llengua comporta la anihilació d‟una identitat, la desaparició d‟un poble, la mort d‟un món.
Amb les paraules podem transmetre pensaments i idees. Açò també és una obvietat. Fins l‟aparició de la impremta, els pensaments i les idees, la comprensió del món, es transmetien a través de còpies fetes a mà, a rajaploma, pels seus autors, que el convertien en un treball ímprobe i feixuc. Amb la impremta, l'invent més extraordinari que ha creat la humanitat, el textos circularen més de pressa alhora que arribaren a molta més gent. Des de llavors, el llibre adquirí, per a segons quins estaments socials, un caràcter marcadament subversiu, perillós. A la novel·la de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, hi trobem que els llibres són requisats i cremats, en un reflex de les falles que en feren la Inquisició i els nazis. Encara es pot arribar a més: a 1984, George Orwell ens descriu l‟infern social que el govern arriba a bastir reformant, dia rere dia, la gramàtica fins convertir-la en una Nova Llengua com més va més mancada d‟expressions i lèxic. Sabedors que empobrint i reduint la llengua s‟acaba amb la llibertat d‟expressió i la llibertat de pensament; la finalitat és que els ciutadans acaben perdent la llibertat. Recordem que també en les democràcies actuals, els llibres se silencien, s‟ignoren i són substituïts, molt subtilment, per imatges fascinants, espectacles hipnòtics, entreteniments per a perdre el temps, el no-res, una buidor esfereïdora.
La literatura valenciana actual, a l‟Horta o a qualsevol altra comarca del País Valencià, si bé troba les seues arrels clàssiques en la portentosa obra
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d‟Ausias March, l‟elegància de Jordi de Sant Jordi, la modernitat de Joanot Martorell, el model de valenciana prosa de Roís de Corella, parteix, sens dubte, des del temps de l‟anomenada Renaixença, en què hom malda per reviscolar la llengua i la literatura de la mort a què l‟havien condemnat el llarg i ensopit temps de decadència, amb què la noblesa, el clergat i els regidors de la cosa pública les havien abandonades, menyspreat i girat l‟esquena, mentre el poble, que encara se sabia poble, mantenia totalment viva la llengua pròpia, la que els transmeteren i llegaren els seus majors. En unes societats, com les d'hui dia, on tot és efímer i amerat de frivolitat, reflexionar des del passat ens pot donar una nova perspectiva del que som i del que ens envolta, de què és allò que anomenem Literatura valenciana i de tot allò que la defineix.
La Renaixença fou la manifestació a casa nostra del corrent romanticista que recorria tota Europa, i que, influït pel naturalisme, cercava en les arrels primigènies comunes –mites, llegendes i història-, un mateix passat, una mateixa cultura, un mateix tarannà, allò que donava cohesió a un poble, que conformava la seua idiosincràsia i el definia enfront dels altres. Així, la Renaixença, al País Valencià, pretenia la recuperació, el redreçament i la restauració de les lletres i la literatura nostrada, abandonada a la seua sort durant la llarguíssima nit de la Decadència. Fet i fet, es tractava de rescatar de davall de la pols del temps, les fites i referències del nostre Segle D'Or, de l'esplendorós XV valencià, amb què reviscolar l'orgull arrelat a la idea del fet natural valencià. A tall d'exemple, val a citar la cèlebre estrofa del poeta Tomàs de Villarroya, escrita el 1840 i considerada com l'inici de la Renaixença valenciana:
“Àngel que Déu per mon conhort envia,
celestial visió de mos ensòmits d'or,
imatge d'il·lusions i poesia,
Delícia del meu cor.
Amb ta llaor desplegaré jo els llavis
I una cançó diré filla del cel,
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En l'oblidada llengua de mons avis,
Més dolça que la mel.”
Cal remarcar-n‟hi un vers, només, “en l‟oblidada llengua de mons avis”, perquè ens adonem de quina era la pretensió dels prohoms de la Renaixença valenciana: rescatar de l‟oblit la llengua dels majors, dels ancestres. Òbviament, però, a aquests prohoms se‟ls oblidà –a ells, sí- que la llengua no s‟havia perdut en l‟oblit, que el poble la mantenia ben viva. Però, malgrat les bones intencions i la, sens dubte, importància d'aquest moviment, els seus dèficits, limitacions i mancances, foren més aïnes producte del feixuc llast que arrossegava: un provincianisme sumís als cànons i pautes dictades des de Madrid, una ideologia petitburgesa, anquilosada en el conservadorisme més ranci, tradicionalista i religiós, que l'amerava de dalt a baix. La Renaixença valenciana, contràriament a la catalana, i per voluntat dels seus promotors, en quedà desvinculat del fenomen literari i de tot lligam social i polític. El col·lectiu que encapçalava Teodor Llorente s'hi resistí, com bons neuròtics, a reconèixer la identitat de la personalitat valenciana; els seus interessos de classe (recordem que tots eren d'ideologia conservadora, tradicionalista i religiosa, i provenien de l'ús i conreu del castellà, en què havien aprés a escriure i es relacionaven amb les amistats i els familiars) creant una corretjosa barrera impermeable a una presa de consciència d'acord amb la realitat del País. La vera realitat és que els homes de la Renaixença manifestaren sempre uns profunds i sincers sentiments d‟enyorança i estima per la llengua morta dels seus avis; ells tindrien el privilegi de fer-li els darrers honors. La cita, ara, és un dels més destacats representants d'aquest col·lectiu, Vicent Boix, en un poema seu:
“Vullc plorar sobre la història
d'altres temps desapareguts
i fer clams i clams aguts
en llaor d'aquella glòria.”
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I Teodor Llorente, màxim representant de la nostra Renaixença, és encara més explícit:
“Mes no vullgau que tornen de nou los antics segles,
puix morts estan per sempre los Jaumes i els Borrells
...
de venerats sepulcres, no remogam les cendres.”
I per acabar-ho de reblar, cal citar un poema d'un altre gran patriota, Juan Janini, qui, ja sense embuts ni màscares, gemegava d'aquesta mena i amb aquesta llengua, la seua:
“En nombre de la patria, yo os conjuro
No golpeéis su combatido muro...
No os expreséis de tan diversos modos,
Dejad esa quimera,
Y a España, nuestra madre, hermanos todos,
Hablemos todos en igual manera.”
En resum, com bé ha deixat escrit Vicent Pitarch, “(...) els escriptors autòctons foren incapaços de prestar-li a l'idioma el mínim de dignitat per a fer-lo vehicle d'expressió a tots els nivells. Els lletraferits amb pretensions „cultes' escriurien, doncs, en castellà”. ¿Com influí la Renaixença en la realitat social valenciana? Poc i escassament. El gruix de la societat de llavors s‟acontentava feliçment en la seua ignorància i analfabetisme crònic. Només una xicoteta part de la menestralia sabia llegir, però el seu consum es reduïa només a llargs fulletons romàntics, o novel·les costumbristes, sempre escrites en castellà. Amb tot i això, Llorente i el grup que
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arrossegà, seguiren conreant la poesia en la llengua vernacla, que ja no abandonarien, fet que per a Pérez Muntaner demostraria que davant “el fracàs evident de la Renaixença en la consecució de revifar, redreçar i acostar la llengua al poble, no es pot dubtar que si més no feren forat.
I si la literatura era pràcticament desconeguda, no passa el mateix amb el teatre, que Gaudí d‟una extraordinària acceptació.
Les claus: la crua situació cultural valenciana, pel que respecta a la llengua, va obligar a què el llenguatge dramatúrgic en patís fortes concessions: un llenguatge entenedor, sense massa preocupacions per la correcció, situacions fàcilment reconeixibles, i, sobretot, una argumentació basada en la comicitat, la comèdia, ”LO còmic”. Seran, doncs, representacions i peces curtes, o breus: sainets còmics, sobretot, quadres de costums i paròdies de diversa mena. I una última concessió: les representacions generalistes, les peces més significatives i importants, eren sempre textos escrits en castellà.
Les raons: Josep Bernat i Baldoví serà l'autor que convertirà les peces costumistes, amb què s'inicià, en paròdies efectives, per la immediata resposta del públic, i efectistes, per la impostura de la seua representació i la grolleria més reeixida. En el teatre que conreà aquest tan estimat autor, s'imposà la manca absoluta d'una mínima cura lingüística, l'ortografia aclaparadorament castellanitzada, i el variadíssim lèxic i les expressions més populistes. En l‟altra figura rellevant del teatre, Eduard Escalante, en trobem, tanmateix, un autor més matisable, subtil. El seu teatre és una bona mostra de la societat valenciana de les acaballes del XIX i les primeries del XX. Divideix les representacions en dos estaments: per una part, aquells personatges que conformen les classes populars, el poble, els llauradors, principalment, els botiguers, les mestresses de casa, etc., que, en el text d'Escalante, seran sempre valencianoparlants; i aquells que representen les classes benestants, burgeses i cultes: advocats, notaris, regidors de la cosa pública, clergat, etc., que, al seu torn, sempre parlaran en castellà. Esplèndidament estudiat per Aracil, Escalante només fa que reflectir en el seu teatre la realitat social valenciana. I el missatge era ben explícit: si algun dels personatges del poble –valencianoparlant- , vol eixir-se'n i assolir una major benestar econòmic, adquirir major cultura i, en definitiva, ser quelcom en la vida, ho
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havia de fer, obligatòria i indefectiblement, a través del castellà. Perquè el castellà era, segons Lluís V. Aracil, “una mena de monopoli esotèric de la classe superior”, un marcador social de prestigi.
Enmig de tanta ignomínia, apareix la figura hercúlia de Vicent Blasco Ibáñez. Blasco, que inicià la seua carrera d'escriptor amb vàries novel·les primerenques en valencià, engrescat per Llombart, prompte s'adonà que els seus somnis i ambicions eren en un altre lloc, a ponent, i en una altra llengua, el castellà. Home d'una personalitat aclaparadora, valencianista (a la seua manera), Joan F. Mira es pregunta què haguera passat, què haguera sigut de la narrativa valenciana, si Blasco no hagués fet la seua espantada, i haguera seguit escrivint en valencià, assolint els mateixos èxits i la mateixa popularitat que tingué, i encara encara en gaudeix la seua obra en castellà. Però dimití (a la seua manera) d‟aquest valencianisme i, de Madrid estant, i escrivint en castellà, n‟obtingué un èxit i un prestigi sense precedents, fora, però també a dins de casa nostra.
El nou segle s'inicia amb la consolidació del caràcter provincià del nostre País. La província actuarà de verdadera frontera, trencarà els lligams que uneixen tot el territori i les ciutats germanes es donaran l'esquena. El sucursalisme és, doncs, ja un fet, en haver-se decidit, les classes dirigents i la petita burgesia valenciana, decimonònica i rància, a jugar un paper secundari i sucursalista a l'Estat, sense contrapartides, abandonant l'opció legítima d'una política d'afirmació dels drets i interessos específics. Els intel·lectuals valencians, per la seua banda i interessos (als de dretes els feia nosa la llengua, i els d‟esquerres volien una València moderna i cosmopolita seguint el model francès que obligava a la ràpida substitució de la llengua i les tradicions pròpies), faran mans i mànegues per demostrar que el producte cultural sorgit de les nostres terres té un pes específic dins el conjunt de la producció cultural espanyola. Figures tan importants com Azorín i Gabriel Miro, tingueren una forta influència entre els components de l'anomenada “Generación del 98”. Tots dos, eren valencians que escrigueren únicament en castellà, tot i que Azorín, nascut a Monòver, s'inicià, com ho féu Blasco, en valencià.
La València d'aquesta època, en paraules de Santiago Rusiñol, una de les figures més representatives de la Renaixença al Principat, i que sovint visità la ciutat, “València
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era una ciutat, la de finals de segle, arcaica, pagesa i provincial. No hi havia fàbriques, ni obrers, ni qüestió social, ni massa progrés. Hi havia, en canvi, carros, llauradors, cafés, noctàmbuls i una vida lenta i plàcida”. I, no obstant, és en aquesta mateixa València on tingué lloc una de les manifestacions més populars de més ampla acceptació: les falles. Les falles d‟aleshores (que en poc tenen a veure amb les actuals) estaven constituïdes per un cadafal, als peus del qual hi havia quatre escenes que representaven, seguint el model del sainet costumista de Bernat i Baldoví, una caricatura grollera, sarcàstica i evidentment al·lusiva, a la vida quotidiana de la gent que vivia al mateix barri on s'hi plantava. Així, els carrers esdevingueren protagonistes i alhora escenaris de les farses, del teatre. Les falles assoliren una extraordinària popularitat i, obra del veïnat, del poble pla, no deixaren mai d‟expressar-se en valencià.
Fruit de la puixança econòmica de les primeres denes del nou segle, sorgeix una nova classe, a la seua manera, de nous rics, provinents de la producció i comerç de la taronja. Aquests antics llauradors enriquits per un colp d'inesperada sort, seran el financers cofois que impulsaran la magna Exposició Regional de València del 1909. D'aquesta magna Exposició, un gran muntatge barroc i faller, poques coses es poden dir: es creà l'himne de l'Exposició, que agraïa la seua sort i alhora ofrenava noves glòries a Espanya, i la demostració fefaent que la importància d'aquesta nova classe havia de comptar dins l'estat espanyol que la rebutjava, justament per allò que més aferrissadament defensaven, un provincianisme ben definit i sucursalista. I justament, en aquesta realitat desencoratjadora, es multipliquen les publicacions periòdiques (revistetes, facsímils, fascicles, contes, etc.) com el famós i popular, “El conte del dumenge”, a iniciativa d'una nova fornada d'universitaris que , influïts per la Renaixença, manifesten una decidida vocació de normalitzar la cultura i la literatura amb productes d'una incerta qualitat. Serà, doncs, la Universitat i el seu entorn d'influència, el motor, la locomotora que impulsarà la producció literària en valencià, i d'on sorgiran les noves generacions d'intel·lectuals i escriptors, la majoria fills de la petita burgesia, o nous rics, de la taronja.
Amb l'adveniment de la 2ª República, que escriptors, editors, i intel·lectuals de tota l'àrea lingüística catalana convindran a donar el seu suport incondicional i entusiasta a les Normes ortogràfiques fabrianes, en el document que signaren a Castelló i que, d'ençà de llavors, s'ha anomenat Les Normes de Castelló de 1932. Fins i tot, fou acceptat i signat el document pel mateix pare Fullana, autor d'una gramàtica del
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valencià, o de vàries, perquè el seu pensament i convenciment personal oscil·là al llarg de la seua vida, fins el moment en què decidí no contravenir les noves normes. La decidida importància d'aquestes normes i la seua repercussió han estat decisives i han estat capital per a la normalització de la llengua i, sobretot, per al seu ensenyament. Sense una ortografia definida i acceptada, no hi ha ensenyament possible. I sense ensenyament, la llengua arriba a la seua fi.
Durant els primer anys de la dura i repressora postguerra, la llengua, tot i prohibida, perseguida, persistí perquè era el poble qui la mantingué viva, i perquè era també un factor que aglutinava els sectors socials, polítics i fins i tot econòmics d'oposició a la dictadura. Escriptors, intel·lectuals, professors universitaris, foren represaliats, empresonats, pel simple fet d'usar, parlar, escriure, o expressar-se en català, que únicament es tolerava com a simpàtica manifestació del folklore propi.
Durant el franquisme es consolidaren les tertúlies d'escriptors i intel·lectuals valencians; a casa d'algú d'ells, o bé d'amagats en algun café o llibreria. Es posaren en marxa projectes de futur que ajudarien a consolidar la llengua, com ara cursets de gramàtica, noves publicacions periòdiques, o la venda d'0bres i llibres en fascicles setmanals que es finançaven, la seua majoria, per subscripció popular, fins l'aparició d'algunes editorials, potents i decidides. En aquesta llarga època, la literatura valenciana comptà amb nombrosos noms que excel·liren en els diversos gèneres literaris, així com autors que assoliren renom i reconegut prestigi. Recordem alguns d'ells: Manuel Sanchis Guarner, Enric Valor, Francesc Ferrer, Carles Salvador, Xavier Casp, Maria Beneyto, Ernest Martínez Ferrando, Josep Giner i Marco, Germà Colom, i un llarguíssim seguit de personalitats que des de l'exili mantingueren viva la flama de la llengua i la literatura, amb l'abundosa correspondència amb els literats i intel·lectuals de l'interior.
El 1962, amb la publicació per Edicions 62 del primer títol d'aquesta editorial “Nosaltres els valencians”, Joan Fuster traçà ratlla fronterera entre els d'abans (la literatura valenciana de la postguerra, incloent-hi escriptors, gramàtics, editors, i obres) i els d'ara en avant. Aquesta postura, personal, d'un intel·lectual de reconegut
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prestigi com Fuster, d'oblidar tota la literatura de postguerra, trencarà la unitat mantinguda per tots els sectors implicats i, propiciarà més tard, durant la transició a la democràcia, un aferrissat posicionament personal entorn al secessionisme lingüístic. Les desavinences entre Fuster i Casp (Xavier Casp, el poeta més aclamat i premiat de la postguerra, fou organitzador d'una de les tertúlies més compromeses i importants d'intel·lectuals que tingué lloc en la clandestinitat de sa casa, a més de ser-ne el creador, junt amb Miquel Adlert, del segell “Editorial Torre”, de vital importància per a la literatura valenciana durant el franquisme), prompte es convertiren en un afer personal, entre tots dos. Més de protagonisme que no personal. Hi havia clares diferències ideològiques i de com s‟havia d‟entendre el fet valencià, que, tot junt, faria impossible que Fuster continuarà assistint a les tertúlies, i que renegarà, a més, de la seua amistat amb Casp. Les raons les podem trobar en el concepte, o projecte, de futur per al País Valencià, després de la fosca nit del franquisme. Si Casp s‟ho mirava des del protagonisme, com a poeta de reconegut prestigi, premiat i celebrat, si bé amb una certa nostàlgia tradicionalista, però fermament arrelat a la terra heretada dels seus ancestres, Fuster, al seu torn, ja havia contactat i mantingut una abundant correspondència amb els intel·lectuals a l‟exili. A més a més, havia posat en marxa nombrosos projectes literaris, i havia cercat, des de l‟ambició personal, les bases sobre les que s‟hauria de construir un nou futur per al País Valencià, dins el marc de la nació catalana. Fuster es constituiria en la referència d‟aquest nou futur, tant si volia com si no, que sí volia. Fet i fet, les diferències eren ja insalvables, no es volien superar, i l‟avenc entre aquestes dues personalitats deixarà la literatura valenciana, d‟ençà de llavors, migpartida en dos sectors irreconciliables, que decidiran el futur, ja en democràcia, tant de la literatura valenciana com de la llengua sumides en un conflicte que encara perdura. L‟afer entre totes dues personalitats es va veure des de la perplexitat per la resta dels assistents, que mai no saberen, ni esbrinaren, què s‟estava coent en el forn. Així ho recordà Enric Valor: “Llavors, els catalans més importants reconegueren la importància i la influència d‟aquesta tertúlia. Ara Casp està en contra, no sé ben bé per què. En aquella època va ser...; coses de la vida, la política, una cosa que enverina l‟altra”. Fuster reuní (curiosament, ara Fuster serà l‟organitzador a sa casa d‟una tertúlia, i serà també el més destacat promotor de nombrosos projectes editorials, revistes, etc.), entorn a la seua personalitat, nombroses figures de la literatura, la universitat, el periodisme, i la política; seleccionà diversos grups d'universitaris avantatjats en les respectives llicenciatures, i promocionà diversos encontres amb intel·lectuals i polítics del Principat i les Illes, que ajudaran a cohesionar l'entitat dels Països Catalans. D'aquesta fornada d'universitaris en podríem destacar alguns noms,
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per la seua importància, sense menystenir molts d‟altres: Lluís V. Aracil, Joan F. Mira, Josep Vicent Marqués, Eliseu Climent, etc. Realment, ¿tot plegat era important per a la major part de la societat valenciana, sumida en la grisor homogènia d‟una classe mitjana, pluriocupada per poder passar casa i pagar les lletres que la tenallaven fins l'ofec de l'empobriment? Ja era prou que, amb tot en contra, a tots els carrers de València se sentia parlar la llengua pròpia. Davant la sospita de tot aquell que portara un llibre sota el braç, llegir no es llegia, i si es llegia era d‟amagat, en la clandestinitat de la pròpia casa.
Fets com la crema en efígie de Joan Fuster, les bombes als domicilis de Sánchis Guarner i el mateix Fuster, la mort d'alguns defensors del nacionalisme valencià, com Miquel Grau, les bombes incendiàries en llibreries, l'assalt a la Universitat, la violència pistolera al carrer i una aclaparadora guerra incitada des de les planes de la premsa, marcaran els anys previs a la Transició, que tindrà com a màxim exponent l'anomenada Batalla de València o per València, encara que no fou cap batalla perquè només que en reberen, i de valent, els components d'una de les dos parts en conflicte. La intenció que es pretén és la d'instal·lar en el moll de l‟os de la societat la por. I en bona part, ho aconsegueixen. Les llibreries es neguen a exposar i vendre llibres en català, la premsa torna a amagar els lleus intents d'oferir notícies en valencià, en algunes escoles es veu amb desesperança com els tímids intents de posar en marxa l'ensenyament en valencià són reprimits o censurats ràpidament per la comunitat de pares i mares d'alumnes, que fugen de qualsevol conflicte (la por a una nova guerra civil es troba impressa en els gens generació rere generació. És el gran triomf del franquisme, i dels sectors franquistes que financen i propicien aquest enfrontament. La llengua recula, de nou.
El 1982, tres anys després de ser aprovada la Constitució espanyola, clar exponent del que fou la Transició, és aprovat pels polítics valencians, que silenciaren la veu del poble, l'Estatut (altrament dit “estatutet”, per la seua escassa alçada com gran indefinició). Recordem que l'Estatut fou publicat i repartir a les bústies de totes les cases, arreu el territori valencià, en el valencià ortogràfic sorgit de les normes del Puig (secessionistes). Però el 1983, la Llei d'Ús i ensenyament del valencià serà el revulsiu,
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l'aposta que calia, valenta tot i que curta, que posarà les bases i posarà en marxa l'ensenyament del valencià a les escoles; també, i a recer d'aquesta llei, s'impulsarà la creació de la Llei que regularà l'ens de la Ràdio i televisió valencianes, de capital importància per a la normalització i l‟ús del valencià, però fallida per dimissió política i escassa protesta social.
Tot i que escassa i insuficient, l‟aixopluc de la Llei d‟Ús aconseguí que quasi tots els nous Ajuntaments democràtics organitzaren ben prompte Premis literaris, que la normalitat arribarà també al mercat de la venda de llibres, i que es crearen noves indústries editorials valencianes, que propiciaren i capitalitzaren l'esclat d'una allau d'autors que, d'ençà d'aleshores, no ha fet més que créixer. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Ferran Torrent, Josep Piera, Vicent Usó, Vicent Alonso, Ferran Cremades, Marc Granell, Pasqual Mas, Isabel-Clara Simó, Maite Coves, Carme Miquel, Josep Lozano, Josep Franco, Joaquim G. Caturla, i tants d'altres. Amb tot i amb això, però, on més s'hi ha avançat, on hi ha hagut l'aparició més important, en nombre i qualitat, ha estat en la literatura infantil i juvenil. La irrupció d'una bona colla d'autors, sorgits la majoria dels mateixos centres d'ensenyament, amb una qualitat literària de molt alt nivell, han estat traduïts a altres llengües, assolint un prestigi reconegut dins i també fora del nostre país. Val la pena de recordar-ne alguns noms: Maria Jesús Bolta, Mercé Viana, Enric Lluch, Joan Pla, Vicent Marçà, Alan Greus, Francesc J. Bodí, i una llarguíssima corrua més. Mai com fins ara hem tingut els valencians un accés tan a l'abast i en la nostra llengua de la literatura, la de casa nostra i la de fora. Mai com ara hem tingut un percentatge tan alt de potencials lectors. Però els índex que revelen les enquestes de lectura són tossuts: en aquests moments, som la cua, en nombre de lectors, de tot l‟Estat espanyol. El drama no és que la nostra gent no llija en català, és que no llig tampoc en castellà. El sentit majoritari de la societat valenciana és el passar de la lectura, d‟ignorar-la, mentre el Govern de la Generalitat se les empesca per mantenir-la sota mínims, minoritzada.
La literatura valenciana actual, bé referida especialment a la comarca de l'Horta Sud, bé a qualsevol altra comarca del País Valencià, frueix de l'esclat i l'èxit que assolí durant els huitanta. Es tracta d'una bona pila d'autors de prestigi, reconeguts, amb una obra consolidada i de qualitat, que mantenen una expectativa envers les noves generacions que s'hi incorporen, alhora que exerceixen un mestratge més que evident i
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raonable. També resulta del tot evident, que una mínima part de tots aquests autors viuen de la seua obra, compartint l'escriptura en els quefers d'altres experiències professionals, poc o gens literàries. Socialment, i pel que respecta a les llistes de les enquestes fetes al voltant dels autors més coneguts pels lectors valencians, el més conegut, amb abassegadora diferència sobre la resta és Vicent Blasco Ibáñez, escriptor valencià, com hem vist abans, pertanyent a la literatura castellana. Els primer autors valencians de literatura catalana no n'apareixeran fins ben passades les 100 referències. Per descomptat, el primer dels valencians és Enric Valor, per més que merescut mèrits propis, també –cal reflexionar-hi- si no és per les nombroses referències a la seua persona i al seu nom amb què s'anomenen la majoria de Biblioteques Públiques, així com centres d'ensenyament, etc.
A la comarca de l'Horta –l'Horta Sud i l'Horta Nord-, però especialment l'Horta Sud, es troba sumida (per a bé o per a mal) en allò que Fuster anomenà el “hinterland” del cap i casal, és a dir, l'àrea d'influència més propera a la ciutat de València, amb la qual conforma la seua àrea metropolitana. Per tant, la subcomarca es troba, ara mateix, dins el sector que administra, controla i instrumentalitza la política exercida des del Govern municipal de València, des de la Diputació Provincial i, sobretot, des de la Generalitat. Pensem que les institucions valencianes són les que s‟encarreguen d‟administrar la cultura oficial del País Valencià. Aquesta influència, gens afalagadora, però si alienadora i despersonalitzadora (la ciutat de València va renunciar fa ja molt de temps a ser el cap i casal del seu país), exerceix, sens dubte, una forta pressió en els escriptors i en la creació literària de l‟Horta Sud. Aquesta mala influencia serà rebutjada per la majoria d‟escriptors que, compromesos amb la societat valenciana, es veuran obligats a escriure sobre aquells trets o fets històrics, documentats, o païts per la ficció, que ens defineixen com a poble. També, des de l‟exercici memorístic que recordarà el passat més immediat. Reeixides novel·les, com Els treballs perduts, de Joan F. Mira (narració delirant que es proposa reconstruir la història de la ciutat de València de la mà del seu protagonista), Temps de fang, d‟Albert Hernàndez –premi de la crítica com la millor novel·la de la postguerra valenciana-, Gràcies per la propina , de Ferran Torrent (que en clau autobiogràfica, ens descriu amb ironia la vida al poble de Sedaví, durant els anys 60), El camí de les bardisses, de Rafael Escobar (una mirada amable a la infantesa de l‟autor, aquell Manises dels 50), La vida en l’abisme, del Ferran Torrent, també (un viatge a la València fosca de les timbes de joc dels 70, com a metàfora de la vida), la recent i sorprenent El santíssim Crist de l’Esglai, de Marià Ferrer (que en clau d‟humor ens conta un seguit d‟històries sobre el món de la mar,
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ambientades al barri del Cabanyal), -, o l‟esplèndida Purgatori, també de Joan F. Mira (viatge al·lucinant al Purgatori dantesc en què ha esdevingut el País Valencià, i la comarca de l‟Horta en particular, transformat pels efectes de l‟especulació urbanística que ha acabat amb les estructures urbanes i socials que cohesionaven una manera de ser dels valencians d‟aquesta comarca). Són tan sols uns pocs exemples d‟un cert revisionisme amb què, a través de la memòria (on cal remarcar i agrair el magnífic treball del nostre escriptor de referència Amador Grinyó), amb què, anava dient, poder arribar a comprendre un passat molt proper, un ahir, amb què encarar els reptes d‟un futur, un demà, que ja truca a la porta.
I, malgrat la decebedora i trista realitat imposada, la nostra comarca –una de les més densament poblades del nostre país i de la resta d‟Europa-, gaudeix proporcionalment d'una gran quantitat d'autors, reconeguts, de prestigi, consolidats, llegits, i que encara ens poden donar molt més. A tall d'exemple en podem citar, Amador Grinyó, Albert Hernàndez i Xulvi, Ramon Ramon, Ramon Guillem, Pasqual Alapont, Mercé Viana, Carme Miquel, Arantxa Bea, Maria Beneyto, Marc Granell, Vicent Alonso, Lluís Alpera, Joan Navarro, Toni Mollà, Rafael Escobar, Lluís Roda, etc. Tots ell, autors que han renovat la narrativa i poesia, el teatre i l'assaig, en català, amb la seua expressivitat, sonoritat, i classicisme valencià, enfront d'un cansament, encartonament i empobriment del català del Principat, exceptuant-ne honroses però escasses excepcions.
I arribem a la fi d'aquestes reflexions escrites a raja-ploma. La societat valenciana que llig, els lectors, són la clau de tota aquesta problemàtica. A hores d'ara, i d'acord amb les enquestes, les dones són les que més lligen, el 56%, contra el 51% dels homes. Si atenem als sectors per edat, els qui més llegeixen són els compresos entre els 26 i els 51 anys. El percentatge, però, va davallant fins els majors de 60 anys. Segons l'administració valenciana, aquest efecte ha estat produït per impediments i malalties òptics, i que, per tractar de solucionar-ho va regalar llibres amb un cos de lletra per damunt del 14, i així fer créixer l'índex de lectura. Però és mentida. No hi ha hagut cap augment de lectura entre els majors de 60 anys; ans al contrari, la davallada està arribant
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per sota la línia de flotació. Tot i això, tenint en compte que els llibres que s'editaren amb lletra del 14 ho eren en castellà. N'hi ha encara una altra evidència. Menys del 10% de suposats lectors tenen biblioteca pròpia a casa –entenent per biblioteca pròpia un gruix d'uns 100 llibres, aproximadament. Així, i malauradament, el nivell cultural d'una família és –seguint el model d'enquestes- inversament proporcional al tamany del televisor, el nombre de televisors a casa, i la permanència com a espectadors passius davant la televisió, estimat entre les 5 i 6 hores diàries, l'índex més elevat d'Europa i d'Amèrica del Nord.
La realitat no és gens fàcil ni afalagadora. El prestigi social i politicoinstitucional de la tasca creativa, com a ressort de transmissió d'idees, cultura o motor de canvi social no està gens reconeguda. El futur l'hem de fer entre tots, sense exclusió. Mentrimentres, però, cal tornar a recordar les paraules amb què encapçalava aquesta intervenció: mentre la Generalitat valenciana dóna l'esquena a la cultura i la literatura valenciana, la societat la ignora, però se sent orgullosa de la seua mediocritat. Per concloure, i citant les paraules de Fuster, nosaltres sí que estem compromesos amb la nostra llengua, el nostre país, perquè ens hi juguem el nostre futur. Per això hem de seguir treballant i fent coses, perquè al cap i a la fi, serà el fruit d'aquest treball allò que en quedarà; serà el nostre llegat per a les generacions que vinguen.
I acabe. Hem de ser inconformistes amb les paraules, i acabarem sent inconformistes també amb els fets. Aquesta actitud és una forma de llibertat. I la llibertat no admet cap conformisme. Viure en societat és acceptar un seguit de conformismes i submissions. L‟allau d‟informació, imatges, referències i codis que propaguen els mitjans de comunicació, ofereix, sens dubte una extraordinària possibilitat d‟enriquiment personal, un ampli ventall de possibilitats, punts de vista i llibertat. Però, els interessos econòmics i polítics que els dominen i orienten, pot fer que la nostra intel·ligència s‟esvare, s‟embosse i s‟aliene. I això està passan ja ara mateix.
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Els llibres són el més extraordinari principi de llibertat i fraternitat.
La literatura és la vera fórmula amb què combatre l‟inexorable revers de l‟existència humana: la fugacitat i l‟oblit.
Demostreu al món que sou gent apassionada, incormista i lliure. Porteu a les mans sempre un llibre, i gaudiu de la gran aventura de llegir.
Gràcies, moltes gràcies a tots, per la vostra paciència i amabilitat
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